JORGE REBELLA
España tiene restringida su política monetaria porque es el Banco Central Europeo quien la articula en los países del euro. De la misma manera, al no tener moneda propia, el gobierno tampoco puede actuar sobre el tipo de cambio, lo que le priva de la herramienta que tradicionalmente se empleaba para salir de las crisis: la devaluación de la moneda, sostuvo el Dr. Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Entorno Económico del Instituto de Empresa y director general de Desarrollo Corporativo de ese centro universitario de Madrid. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, el académico agregó que el presidente del gobierno español ha querido lanzar un mensaje de que se va a enfrentar a la recesión en forma radical mediante un fuerte impulso al gasto público pese a todas las limitaciones presupuestales. A continuación se publica un resumen de la entrevista.
-¿Cómo evalúa la actual situación económica de España?
-La economía española está en una mala situación e incluso se prevé que empeore en los próximos meses. Mientras que el PIB de España aumentó 1,2% en 2008 en base al crecimiento en el primer semestre ya que el tercer y cuarto trimestre registraron sendas caídas de la actividad, las proyecciones oficiales señalan una contracción de 1,8% para este año. No obstante, algunos pronósticos privados y también los del propio Banco de España anuncian una retracción del producto del 3%. Incluso esa cifra podría ser mayor en la medida que la economía continúe deteriorándose al ritmo de los últimos meses.
-¿Está la economía española en mejores o peores condiciones que el promedio de la Unión Europea?
-Es difícil encontrar un país europeo que no esté en recesión. Si bien España, al igual que Gran Bretaña, ha experimentado el estallido de una enorme burbuja hipotecaria, tiene la ventaja de que su sector financiero no se ha visto contaminado por los activos tóxicos de la "subprime" en Estados Unidos, que tanto han golpeado a la banca británica así como a la de otros países del continente.
-¿Se vislumbra cuándo España pueda salir de la recesión económica a la que ingresó en el cuarto trimestre de 2008?
-Aún no hay perspectivas de una salida del pozo en que la economía española está sumida. Se prevé que el PIB continúe declinando en el primer semestre de este año. Después del verano (del hemisferio norte) podríamos entrar en una fase de una cierta estabilización, sobre todo si se confirman los pronósticos de recuperación de la economía norteamericana y esta recuperación tiene un traslado a las principales economías europeas.
Reacción tardía
-¿Cómo ha reaccionado el gobierno español ante los embates de la crisis económica?
-El gobierno ha llegado tarde porque no anticipó la crisis cuando aparecieron los primeros síntomas de la misma. Como el presidente Rodríguez Zapatero estaba en campaña preelectoral en el segundo semestre de 2007, no adoptó las medidas adecuadas. Es más, tomó decisiones inapropiadas de claro corte electoralista que perjudicaron a la economía española tales como, por ejemplo, la subvención de 2.500 euros por hijo para las madres que dieran a luz con el fin de aumentar la natalidad, el subsidio para facilitar que los jóvenes alquilaran viviendas, etc. Asimismo, el gobierno envió señales negativas al sostener que España era inmune a las turbulencias de los mercados. En diciembre de 2007, Zapatero llegó a calificar de "antipatriotas" a quienes pronosticaban una caída de la actividad económica. Incluso, durante mucho tiempo, el Presidente se negó a pronunciar la palabra "crisis" y buscaba cualquier eufemismo para describir una situación de franco deterioro de la economía local.
-¿Qué medidas ha adoptado el presidente Rodríguez Zapatero luego de haber sido reelecto el año pasado para un nuevo mandato?
-A partir de ese momento, el gobierno empezó a reconocer la situación de crisis y puso en marcha una serie de medidas pro activas basadas en la aceleración del gasto público, sobre todo en su vertiente social.
-Pero, ¿qué margen de maniobra tiene el gobierno español para solventar ese mayor gasto cuando la política monetaria la fija el Banco Central Europeo?
-España tiene restringida sus actuaciones de política económica por pertenecer a la Unión Europea y por formar parte del euro. Si bien esa pertenencia es beneficiosa, porque ha dotado a la economía española de una estabilidad sin precedentes y ha posibilitado un largo ciclo de crecimiento económico, está limitando la aplicación de políticas gubernamentales. Esa restricción se aplica, por ejemplo, a la política monetaria, puesto que es el Banco Central Europeo quien articula la misma en los países del euro. De la misma manera, al no tener moneda propia, tampoco se puede actuar sobre el tipo de cambio, lo que nos priva de la herramienta que tradicionalmente empleábamos para salir de las crisis: la devaluación de la moneda. En consecuencia, la administración sólo puede apostar a la política fiscal. Eso ha llevado a aumentar el gasto público, mientras que la vertiente impositiva no se ha tocado.
-¿Cuáles son los pronósticos del balance fiscal para este año?
-En 2008 España tuvo un déficit fiscal global equivalente al 3,8% del PIB, lo que significó una caída muy fuerte porque las cuentas del Estado habían registrado un superávit de 2,2% el año anterior. El gobierno prevé un déficit fiscal de 5,8% en 2009, pero las proyecciones de fuentes privadas señalan que los números rojos podrían llegar a representar el 8% del producto.
Sector financiero
-¿Por qué los bancos españoles no cuentan en sus portafolios con activos tóxicos que generaron la crisis subprime estadounidense?
-Se debe básicamente a dos razones. Un factor es que el negocio financiero rendía mucho en España en base a la concesión de créditos para viviendas y para el consumo interno; por lo tanto, la banca no necesitaba buscar rentabilidades en el exterior. La otra razón es que las regulaciones del Banco de España han sido bastante restrictivas en ese sentido. Si bien no se le impedía a los bancos la compra de ese tipo de activos, se los obligaba a registrarlos en los balances de las instituciones financieras. Por ende, debían provisionarlos, lo cual no hacía tan interesante a ese tipo de negocios. En cambio, otras legislaciones europeas que no tenían tal exigencia permitieron que sus bancos procuraran alcanzar una mayor renta invirtiendo en instrumentos financieros poco ortodoxos.
-España vivió un boom de la construcción a mediados de la presente década y también sufrió el estallido de una burbuja inmobiliaria. ¿A qué obedeció ese fenómeno?
-En España la competencia bancaria es muy fuerte. Eso provocó que, en medio de esa burbuja inmobiliaria, se otorgaran créditos hipotecarios para comprar viviendas, así como créditos a constructores y promotores de bienes raíces, con una cierta alegría. Esa política crediticia pudo funcionar correctamente en un entorno de incremento del precio de la vivienda y del suelo, pero resultó fatal para los bancos cuando la tendencia cambió de signo. Si bien la banca española no tuvo exposición a los activos tóxicos de la crisis subprime de Estados Unidos y Gran Bretaña, el sistema financiero ha sufrido su propia crisis por los excesos de los últimos años con el crédito. Esos desarreglos ahora le están pasando la factura.
-¿Qué efectos ha tenido el derrumbe de las bolsas en el sistema bancario español?
-Cuando se desató el tsunami financiero internacional, se dijo con cierta ligereza que la banca española iba a sufrir muchísimo. Sin embargo, veinte meses después de comenzada la catástrofe de la subprime en Estados Unidos, el sistema financiero español ha resistido los embates de la crisis con mucho más firmeza que sus similares de Europa. En efecto, el Banco de España sólo ha tenido que rescatar hasta ahora a la Caja Castilla-La Mancha, una pequeña entidad financiera que había concentrado su riesgo en forma considerable en el sector inmobiliario. Luego de la reversión de la tendencia alcista del valor de la propiedad inmueble, la cantidad de créditos fallidos creció significativamente en esa institución y, por consiguiente, se optó por intervenirla.
-¿Qué medidas de ajuste se están tomando para sanear el sistema financiero español?
-El rescate de la Caja Castilla-La Mancha ha sido una medida de choque que indica claramente que el gobierno no va a permitir que el sistema financiero español sufra un colapso. Además, el Banco de España ha comenzado a comprar activos sanos de los bancos privados para dotarlos de liquidez, con la promesa de que las entidades bancarias deberán recomprarlos al cabo de dos años. También el Estado está avalando las emisiones de deuda de la banca española, en un momento en que las líneas de financiación exteriores son muy limitadas. Estas medidas persiguen dotar de liquidez al sistema financiero, lo cual es vital para su normal funcionamiento
-¿Prevé nuevas intervenciones en otras instituciones financieras?
-Hay muchos rumores al respecto, sobre todo teniendo en cuenta que funcionan 45 cajas en el mercado español, siendo algunas muy vulnerables al actual cambio de ciclo económico por concentrar sus carteras crediticias en el negocio del ladrillo. Por eso, el Banco de España lleva ya algún tiempo señalando que ese número de entidades es excesivo y recomendando que se lo reduzca mediante fusiones a efectos de racionalizar el sistema financiero español. (N.del R.: Las cajas operan como un banco minorista. Las diferencias consisten en que no tienen accionistas, están orientadas a un fin social y se concentran en su propia región, aunque las entidades más grandes funcionan en toda España).
Morosidad bancaria
-¿Cómo proyectan los bancos cubrir correctamente las pérdidas resultantes de la mayor morosidad bancaria?
-Es cierto que la morosidad bancaria está creciendo muy rápidamente en los últimos meses. En febrero alcanzó una tasa del 4,2%, frente a poco más de 1% de hace un año. Esa morosidad, aunque se nutre de créditos impagos por familias y empresas, está concentrada en el sector inmobiliario y constructor, debido al estallido de la burbuja inmobiliaria. Lo peor es que las previsiones la sitúan en 8%-9% al final de año, una tasa que ya se alcanzó en 1994. La banca es consciente de ello y está intentando minimizar su impacto. En primer lugar, es muy cautelosa a la hora de conceder nuevos préstamos; lo que explica las críticas que está recibiendo por no facilitar crédito; y en segundo término, está tratando de dar una cierta flexibilidad para evitar que muchos clientes dejen de pagar sus deudas.
-¿Es factible que el gobierno español asista a la población a pagar hipotecas para evitar la morosidad en los pagos?
-El gobierno ha creado un plan para ayudar a pagar sus hipotecas a las personas que pierdan su empleo, mediante la instauración de un período de carencia de pago. Hasta ahora no ha tenido mucho éxito, porque ha sido improvisado y mal comunicado y también porque las propias entidades financieras ya aplican planes similares a sus clientes.
Habrá una mayor influencia del Presidente en la política económica
-A principios de abril el presidente del gobierno español efectuó una reestructura de su gabinete. ¿Cuáles fueron las principales razones de ese cambio en la composición del elenco ministerial?
-El gobierno ha visto que la situación económica se está deteriorando a pasos agigantados. Con la designación del nuevo elenco ministerial, el Presidente ha querido lanzar un mensaje de que se va a enfrentar a la recesión en forma radical mediante un fuerte impulso al gasto público pese a todas las limitaciones presupuestales. Sin duda, el detonante para la decisión de un cambio de rumbo fue la derrota del PSOE en los recientes comicios de Galicia, en donde perdió el control del gobierno autónomo. Además, las perspectivas del partido gobernante no son nada halagüeñas para las elecciones del Parlamento Europeo que se realizarán en junio venidero, aunque la trascendencia política de esa instancia electoral ha sido tradicionalmente menor.
-¿Por qué el presidente Rodríguez Zapatero designó a la ingeniera industrial Elena Salgado como vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda para reemplazar a un político experimentado como el Dr. Pedro Solbes?
-Si bien la nueva titular de Economía carece de un perfil económico importante como su predecesor, tiene antecedentes de gestión como ministra de Administraciones Públicas y, anteriormente, como ministra de Sanidad. Se sabía que Solbes había manifestado sentir un cierto cansancio dada su dilatada trayectoria como ministro de Economía en el gobierno de Felipe González, luego como Comisario Europeo de Economía y, finalmente, como titular de la misma cartera durante los últimos cinco años. Por otra parte, ha trascendido que el ex ministro no compartía plenamente las decisiones de política presupuestal porque entendía que el margen que dispone el gobierno en esa área estaba virtualmente agotado.
-¿Qué rol se espera que desempeñe la nueva ministra de Economía en la toma de decisiones?
-Se especula que la influencia de Rodríguez Zapatero será mucho mayor en la política económica que la ejercida cuando Solbes estaba al frente del Ministerio de Economía. Ahora se da cuenta que la crisis se le ha ido de las manos, que las cifras de desempleo provocan escalofríos y que no se ve una luz al final del túnel de la recesión. Por consiguiente, la ministra Elena Salgado va a tener básicamente una función de apoyo al Presidente del Gobierno.
-El presidente del Partido Popular (PP) Mariano Rajoy dijo públicamente que la trayectoria en materia económica de la ministra Salgado es "lisa y llanamente una página en blanco". Más allá del juicio crítico de un connotado dirigente opositor, ¿qué grado de confianza inspira la ministra Salgado a los sectores empresariales y financieros españoles?
-El tema de la confianza en la política gubernamental no depende de la persona, por más que Salgado no sea una especialista en el área de economía como sí lo eran su predecesor y otros candidatos que se mencionaron para ocupar esa cartera. En realidad, la credibilidad que pueda generar el gobierno dependerá de la orientación que le dé a la política económica y, sobre todo, si consigue frenar el deterioro que está sufriendo la actividad económica.
Alto número de desempleados no puede reinsertarse en el mercado laboral
-¿Se han dejado pasar en España los tiempos de bonanza sin profundizar las reformas estructurales?
-En este momento crítico, la economía española necesita urgentemente reformas profundas en diversas áreas. Quizás, la reforma prioritaria debería llevarse a cabo en el mercado laboral que presenta claras deficiencias. Eso salta a la vista cuando se lo compara con otros mercados del entorno europeo. Basta señalar que la tasa de desempleo en España fue de 13,9% a fines de 2008, cifra que duplica la media de sus socios en la Unión Europea, pese a que las economías de estos países no son tan distintas.
-¿Cuáles son las principales fallas del mercado de trabajo?
-Los empresarios son renuentes a tomar personal en épocas de mayor demanda porque el despido no sólo es caro, sino también resulta muy complicado para llevarlo a cabo. En consecuencia, las cifras de trabajo temporal son muy altas en España, superando el 30% del total de trabajadores asalariados, lo cual también duplica los niveles de la Unión Europea. Todo esto nos debería hacer reflexionar que algo no funciona correctamente en el mercado laboral español.
-¿Prevé la creación de algún fondo público para la protección de las empresas privadas que evite el cierre generalizado de las fuentes de trabajo?
-No está prevista la creación de un fondo público, pero sí se asistirá a sectores estratégicos de la economía que estén actualmente en crisis, como es el caso de la industria automotriz, cuya actividad representa un 10%-12% del PIB de España. Este sector, que ocupa el octavo lugar en el mundo como productor de automóviles, ha sido muy golpeado por la crisis global. También el gobierno acaba de anunciar un plan de apoyo al sector turístico para la renovación de los activos hoteleros y para el mejoramiento de su competitividad con respecto a otros mercados en el Mediterráneo.
-¿Es factible que se amplíen los subsidios por desempleo para limitar el impacto de la crisis sobre los trabajadores?
-Sí. El gobierno se ha propuesto claramente aumentar la protección social ya que un elevado número de desempleados no ha podido reinsertarse en el mercado laboral. Se calcula que, en el primer trimestre de este año, unas 300.000 personas han quedado sin el subsidio por desempleo y, por lo tanto, las autoridades se están planteando la posibilidad de extender el plazo de ese beneficio. Sólo en 2008 se inscribieron 1,2 millones de trabajadores en el Seguro de Desempleo. Esa cifra crecerá aceleradamente ya que los pronósticos dan por descontado que unos cuatro millones de personas estarán sin trabajo este año. (N.del.R.: Con posterioridad a la entrevista, se informó oficialmente que la cifra de desempleados llegó a 4,01 millones en el primer trimestre de 2009).
-¿Cuál es el impacto fiscal del incremento de esos subsidios?
-El gobierno se encuentra con el peor escenario desde el punto de vista fiscal dado que los ingresos presupuestales vienen registrando caídas significativas desde el año pasado por la retracción de la actividad económica y por el considerable aumento del gasto social. Por ejemplo, el fondo anual asignado para el subsidio de desempleo en el Presupuesto de 2008 se agotó en el mes de septiembre y, por consiguiente, hubo que votar créditos extraordinarios para acabar el año. Se espera que este año deberán destinarse 29.000 millones de euros para dicho fondo.