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No hay forma de sacar de una recesión de la actual magnitud a una economía del tamaño de la brasileña solamente con recursos públicos
JORGE REBELLA
Es fundamental que el sector privado se sume al esfuerzo de inversión del gobierno con fondos propios. Hay que tener en cuenta que el 80% de la inversión brasileña se financia con capitales privados, ya que los recursos públicos son sólo una especie de catalizador, sostuvo el economista Mariano Laplane, director del Instituto de Economía de la Universidad de Campinas en el estado de San Pablo. Agregó que falta saber si las empresas privadas continúan estando interesadas en invertir durante este período contractivo de la economía. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-¿Qué magnitud tendrá el impacto de la crisis financiera internacional en la economía brasileña?
-Sin duda su impacto será muy fuerte por dos motivos. En primer término, todavía no se puede estimar la profundidad y la duración de esta crisis global, que es la más grave desde la Gran Depresión de la década del treinta. En segundo lugar, esta crisis frenó bruscamente la expansión de la economía brasileña, que venía creciendo a un ritmo muy acelerado, con tasas muy superiores a las registradas en los últimos quince años. De golpe, el PIB de Brasil que había crecido más del 6% en el tercer trimestre de 2008, prácticamente se estancó en los últimos tres meses del año pasado. Por ejemplo, la producción industrial cayó 6% en diciembre con respecto al mes anterior y la balanza comercial de enero exhibió cifras en rojo, por primera vez desde marzo de 2001, al registrar un déficit de US$ 518 millones.
-¿A qué obedeció esa fuerte desaceleración de la actividad económica brasileña?
-Los efectos de la explosión de la crisis mundial terminaron siendo en el cuarto trimestre mucho más potentes de lo que se podía anticipar, en función de las particularidades del crecimiento que se venía dando en Brasil. En efecto, la expansión económica se basaba en los buenos resultados del comercio exterior y, principalmente, en la demanda interna alimentada por la expansión de las inversiones que, a su vez, son muy sensibles al crédito y a las expectativas de una buena performance de la economía.
-¿En qué medida está preparado Brasil para enfrentar el shock negativo externo y con qué rapidez podría la economía brasileña revertir sus efectos?
-La economía brasileña hoy tiene mejores condiciones para enfrentar este período crítico que en los años ochenta o noventa. Hay indicadores más robustos en el sector externo, en las reservas internacionales y en la cuenta corriente, aunque esta tuvo un saldo deficitario a fines del segundo semestre de 2008. Desde el punto de vista fiscal, la economía de Brasil ha evolucionado de una manera muy positiva, registrando superávit fiscales durante varios años, así como una reducción progresiva de la relación deuda/PIB. Por todos esos motivos, en 2008 la deuda externa líquida brasileña, que es sólo privada, obtuvo el investment grade, lo cual reforzó una entrada fluida y continua de recursos del exterior.
-¿Serán esas condiciones suficientes para sortear esta tormenta global que ya ha causado la pérdida de más de medio millón de empleos formales en todo el país?
-Eso dependerá de la duración y la gravedad de la recesión mundial. En principio, esos elementos positivos le dan tanto al gobierno como al sector privado un cierto margen de maniobra para responder a los impactos negativos. Es así que el gobierno ha tomado medidas anticrisis de varios tipos. Primero, en noviembre y, luego, un mes más tarde, se trató de restablecer el crédito a las exportaciones, que prácticamente había desaparecido a partir de noviembre pasado, mediante la venta de reservas internacionales y liberalización de depósitos obligatorios a los bancos privados nacionales y extranjeros para que financiaran parte de las ventas al exterior. También se redujo la carga impositiva sobre algunos bienes durables, básicamente automóviles, para incentivar el consumo y se creó un fondo de garantías para que los bancos de menor tamaño que han tenido dificultades en renovar sus créditos puedan extender los plazos de financiamiento a las empresas medianas y pequeñas.
-Los préstamos blandos del Banco Nacional de Desarrollo (Bndes) han sido fundamentales para promover la inversión privada. ¿Podrá continuar esta institución otorgando créditos?
-Las solicitudes de crédito que tenía el Bndes crecieron dramáticamente el año pasado debido a las características del crecimiento económico brasileño basado en la inversión. Todos los fondos con que contaba esta institución se habían agotando luego de financiar unos US$ 60.000 millones en 2007 y de tener una previsión inicial de US$ 90.000 millones en 2008. A mediados de octubre pasado, cuando todavía no se notaba el impacto brutal de la crisis, el monto de los préstamos solicitados había sobrepasado los US$ 110.000 millones. El Bndes hizo un esfuerzo muy grande de captación de recursos para poder atender todos esos pedidos, que casi duplicaban su cartera de créditos. El origen de esos fondos fue principalmente una contribución del gobierno federal más la captación de recursos externos realizada a mediados de 2008 con el EximBank, el BID y el Banco Mundial.
-¿Dispone el Bndes de suficientes fondos para mantener abiertas sus líneas de crédito?
-A fines de enero, el gobierno anunció que pondrá a disposición del Bndes un refuerzo adicional, basado en fondos fiscales, de US$ 100.000 millones -la mitad se desembolsará este año y el resto en 2010- para que pueda otorgar créditos a nuevas inversiones privadas. Ahora falta saber si las empresas privadas continúan estando interesadas en invertir durante este período contractivo de la economía.
-¿Con qué recursos cuenta el gobierno brasileño para financiar las sucesivas medidas anticrisis aprobadas en los últimos meses?
-Esos recursos financieros son el resultado del esfuerzo de ahorro del sector público. A mediados del año pasado las cifras de la recaudación, generadas básicamente por el crecimiento económico, fueron sorprendentemente mucho más altas de lo esperado. En junio de 2008, cuando la meta de superávit primario de 3,8% ya estaba más que garantizada al registrarse un saldo favorable superior al 4% del PIB, se comenzó a debatir qué destino debía darse a ese exceso recaudatorio. Las propuestas iban desde una reducción de la carga impositiva hasta la creación de un fondo para estimular la inversión. Como nadie podía anticipar el "Big Bang" de septiembre, se discutía si la economía brasileña estaba en condiciones de continuar creciendo a una tasa del 5%-6% anual. Finalmente, se decidió crear un fondo equivalente al 0,25% del producto brasileño. En realidad, la idea apuntaba a realizar un esfuerzo adicional para financiar inversiones en infraestructura y de expansión de la capacidad de oferta que aliviasen las presiones inflacionarias.
Además, el gobierno tiene otras fuentes de ahorro forzoso, que se recaudan a través de contribuciones creadas originalmente para el seguro de desempleo, para el desarrollo de regiones más atrasadas, etc. Esos fondos parafiscales también pueden ser movilizados para financiar parcialmente los planes anticrisis.
-¿Considera que los recursos asignados permitirán a Brasil paliar los efectos recesivos de la crisis global?
-No hay forma de sacar de una recesión de esta magnitud a una economía del tamaño de la brasileña solamente con recursos públicos. Es fundamental que el sector privado se sume a ese esfuerzo de inversión con fondos propios. Hay que tener en cuenta que el 80% de la inversión brasileña se financia con capitales privados, ya que los recursos públicos son sólo una especie de catalizador. A mediados del año pasado, las empresas privadas tenían grandes expectativas de invertir y, por lo tanto, hay una cantidad muy grande de recursos financieros en el sector privado que deberían ser movilizados para reactivar la economía.
-¿Qué opina del aumento de los recursos para inversiones públicas en infraestructura dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC)?
-El anuncio de reforzar el gasto en obras públicas es importante porque, hasta el tercer trimestre del año pasado, el combustible que movía el motor de la economía brasileña era la inversión privada, que venía creciendo dos veces más rápido que el PIB. Ese indicador, que en el último trimestre de 2008 y en el primero de este año seguramente va a ser de cero, continuará estancado a menos que el aumento de los recursos públicos reactiven la inversión privada. De todos modos, no se prevé que el efecto agregado de la batería de medidas que se han ido articulando desde noviembre se vea reflejado en el crecimiento de la economía hasta el segundo trimestre de este año.
-¿Cómo evolucionará el PIB de Brasil en 2009?
-El gobierno aprobó el presupuesto anual con una expectativa de crecimiento económico de 4% en 2009, lo cual no es factible hoy día. Todas las proyecciones, incluso las del Bndes, se han reajustado en torno a 1,5%-2%. De todos modos, parecería un pronóstico algo optimista, teniendo en cuenta que se lograría en el marco de un mundo en recesión. Como prácticamente no habrá expansión económica en el primer trimestre, se tendría que alcanzar una tasa de reactivación económica en sólo nueve meses.
-Luego de un crecimiento sostenido del gasto público a partir de 2003, el 26 de enero pasado el gobierno anunció una reducción del gasto del presupuesto anual cercana al 6% (US$ 16.000 millones) porque, previsiblemente, la recaudación va a mermar por la desaceleración de la actividad económica ¿Cree que esos ahorros serán suficientes para cumplir con el objetivo de un superávit fiscal primario de 3,8% del PIB este año?
-En el papel parecen ser suficientes, pero no creo que lo sean en la práctica. No me preocupa mucho que el superávit fiscal primario sea inferior a 3,8% porque, en un momento de crisis como el actual, las prioridades de política económica generalmente cambian. El objetivo original apuntaba a mejorar la relación deuda pública/PIB, reforzar la imagen de una política fiscal austera y combatir las presiones inflacionarias que se fueron generando en un proceso de rápida expansión económica. El escenario actual requiere mantener el nivel de actividad o, al menos, evitar que se contraiga. Por algo será que todos los países hoy están aplicando políticas anticíclicas y, probablemente, los inversores extranjeros van a entender que ese es un proceso natural y hasta recomendable.
-El 21 de enero pasado el Banco Central redujo la tasa Selic en un punto porcentual, llevándola a 12,75%, que es su nivel más bajo desde marzo de 2007. ¿Cuánto contribuirá esa medida a incentivar tanto la demanda interna como la concesión de créditos?
-Esa decisión, destinada a atenuar el exceso de demanda y la presión inflacionaria, no fue inesperada. Dadas las tasas de interés que estima el sector privado en el mercado de futuros, se prevé una reducción de mayor magnitud, que podría llegar al 10% hacia fines de este año. Sin embargo, no se puede asegurar que esa medida sea suficiente para incentivar la actividad económica porque es necesario en este tipo de crisis, ya sea en Brasil o en Estados Unidos, que haya alguien dispuesto a tomar créditos. Por lo tanto, habrá que ver cómo reacciona el sector privado a las políticas monetarias y cambiarias que el gobierno brasileño ha adoptado en los últimos meses.
-Entre las medidas anticrisis, el gobierno de Lula aprobó estímulos para la adquisición de carteras de bancos pequeños en Brasil. ¿Qué efectos tendrá esa política?
-Esa medida fue anunciada a fines de octubre, bajo el impacto de la crisis financiera global, cuando desapareció el crédito para las empresas y los consumidores. Ese mismo fenómeno también lo sufrieron los bancos pequeños, que vivieron una verdadera pesadilla porque no podían cobrar los préstamos que habían otorgado ni lograban que la banca extranjera ni los grandes bancos locales les prestaran; por tanto, les era imposible pagar los créditos que habían tomado. Al comprobarse la rápida vulnerabilidad de ese segmento bancario, el Banco Central decidió ofrecerle condiciones favorables a los grandes bancos privados para que compraran los créditos que estaban en poder de la banca menor y, de ese modo, evitar que el Estado tuviese que adquirir las carteras de las instituciones más frágiles. Esa política contribuyó a que no se produjeran mayores desastres en el sector financiero. Algunos de esos bancos pequeños y medianos lograron mejorar su situación y otros terminaron siendo comprados por las grandes entidades bancarias.
-¿Cree conveniente que se concentre el mercado del crédito?
-En el corto plazo, la medida fue positiva porque siempre es bueno evitar que quiebre un banco. Sin embargo, esta situación no tiene consecuencias buenas desde una perspectiva de largo plazo, ya que acentúa una concentración del sector bancario que ya es muy grande en Brasil. Los grandes bancos públicos y privados tienen hoy un control exagerado del mercado. Ahora el gobierno está tratando de crear condiciones para que los bancos pequeños que aún no fueron absorbidos puedan continuar operando a través de un fondo de garantías de créditos, lo cual contribuiría a que estas instituciones no pasaran nuevamente por dificultades financieras. Estos bancos medianos y pequeños también tienen una función importante que cumplir porque actúan en nichos especializados, con lo cual se evita que el costo del crédito vaya a dispararse.
Mariano Francisco Laplane, argentino, 56 años, reside en Brasil desde hace más de veinticinco años. Obtuvo el doctorado en economía en la Universidad de Campinas (estado de San Pablo) en 1992. Actualmente es director del Instituto de Economía de dicho centro universitario. Fue consultor del gobierno brasileño y de varias agencias internacionales (Cepal, BID, Unctad). Es investigador de la Red Mercosur de Investigaciones Económicas. Es autor de "Internacionalizacao e desenvolvimento da indústria no Brasil" publicado en 2003.
-A fines de enero de 2009 la divisa brasileña mantuvo prácticamente el mismo valor que al cierre de diciembre de 2008, luego de haberse depreciado un 30,8% en el correr del año pasado. ¿Es ese el tipo de cambio que aspira tener el gobierno?
-El Banco Central no tiene ningún compromiso para establecer un determinado tipo de cambio porque no se fijan metas cambiarias en un régimen de inflation targeting. No obstante, algunos sectores empresariales, e incluso algunos jerarcas del gobierno, formulan críticas a la conducción bancocentralista porque consideran que el real aún está sobrevaluado con respecto al dólar. En una perspectiva de largo plazo, sería conveniente para los intereses comerciales brasileños que su moneda fuera más competitiva que antes de septiembre pasado.
-¿Cuál ha sido la tendencia cambiaria a partir de la crisis global?
-El tipo de cambio precrisis era francamente desfavorable, desde el punto de vista de precios relativos, para la producción industrial; pero no se veía la manera de corregir el valor del real en un contexto de crecimiento acelerado y presiones inflacionarias en una economía abierta. Si la crisis global tuvo algún efecto positivo, fue encontrar una solución a ese problema que parecía insoluble. En efecto, el real se depreció casi un 50% a partir de septiembre, con efectos inflacionarios nulos debido a la caída de los precios internacionales de las materias primas, la retracción de la demanda interna, etc. No obstante, hoy se advierte una cierta tendencia a una nueva apreciación de la divisa brasileña en la medida que hay grandes expectativas puestas en una salida de la crisis.
-¿A qué atribuye que los precios internos no se hayan ajustado de acuerdo con la fuerte depreciación del real?
-El objetivo inflación de Brasil de 2008 fue de 4,5% con un margen de tolerancia de más/menos 2% , habiéndose fijado la misma meta para este año. Si bien ese objetivo no se cumplió ya que la inflación terminó cerrando en torno al 6%, según el índice que se utilice para su medición, la tasa estuvo dentro de los límites del rango meta, lo que constituye un resultado satisfactorio en las actuales circunstancias. En primer lugar, se evitó que excediera dicho techo luego que el Banco Central comenzara a aumentar la tasa de interés de referencia a partir de abril del año pasado debido al riesgo de que la inflación se fuera de control. En segundo término, se produjo un efecto inesperado ya que la corrección del tipo de cambio habría provocado, en condiciones normales o de crecimiento económico, una presión inmediata sobre costos y precios. Una serie de fenómenos como, por ejemplo, la caída de las cotizaciones de los commodities en los mercados externos y una reducción sustancial de la demanda interna y externa, dificultó a las empresas el traslado de cualquier aumento de sus costos a precios, lo cual contribuyó a alejar el peligro de un rebrote inflacionario.
-¿Es previsible que la inflación se mantenga dentro del rango meta este año?
-Es factible que la inflación se acerque bastante al rango meta de 4,5% este año dada la fuerte desaceleración de la actividad económica. Ahora la prioridad del gobierno no es contener la inflación, sino mantener la estabilidad cambiaria. Le preocupa que, si se produjera otra fuerte depreciación de la moneda brasileña, ese "milagro" difícilmente volvería a repetirse.
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