JORGE REBELLA
La recaudación impositiva caerá sensiblemente este año porque el cobre que se exporte no le va a dejar a Codelco muchas utilidades dada la baja cotización actual del metal y porque, además, la actividad económica de Chile se va a desacelerar, sostuvo el economista chileno Antonio Recabarren, presidente de la consultora Recabarren y Asociados Ltda. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-¿Cómo evalúa la actual situación económica de Chile?
-La crisis económica global está generando una desaceleración de la economía chilena debido a una reducción de los ingresos por exportaciones, sobre todo los provenientes del cobre, cuyo precio ha caído más de un 60%, así como a una menor disponibilidad de crédito. Ya se notó un deterioro significativo en la producción industrial en el último trimestre de 2008. Eso está anticipando que el crecimiento de la actividad económica podría llegar a ser nulo o levemente contractivo este año en comparación con una expansión moderada de alrededor de 3,5% registrada el año pasado.
-¿Está preparada la economía local para enfrentar una recesión mundial?
-No hay blindaje que pueda resistir los impactos que las economías emergentes están recibiendo desde los países desarrollados. Chile tampoco podrá evitarlos, pero sí aliviar su situación económica gracias a un importante stock de reservas internacionales superior a US$ 30.000 millones que se acumularon durante los años del boom del precio del cobre.
-¿En qué medida influirán las elecciones presidenciales de diciembre próximo en la economía chilena este año?
-En época de elecciones, el incremento del gasto público es siempre una tentación para el partido gobernante. Esa posibilidad se ve aumentada este año por la gran cantidad de reservas que dispone el Estado. Confío en que se mantenga la disciplina fiscal vigente desde hace seis años y se gaste sólo lo necesario para reemplazar las inversiones del sector privado que, seguramente, van a mermar debido a la coyuntura internacional.
Políticas anticrisis
-¿En qué áreas habría que poner mayor énfasis para mejorar la capacidad de crecimiento de Chile?
-Resulta muy difícil elegir un sector determinado en el cual invertir bajo las actuales circunstancias. Tal como se ha hecho, es necesario proveer de liquidez al sistema bancario debido a la contracción del consumo privado y aprobar un paquete de estímulos fiscales como ya lo anunció el gobierno.
-¿Cuál es su opinión del plan anticrisis por un monto de US$ 4.000 millones anunciado por el gobierno a principios de enero con el fin de reactivar la economía y generar más empleo?
-Ese paquete dista mucho de ser lo ideal. De la cifra total, unos US$ 1.000 millones se destinarán a una recapitalización de la Corporación del Cobre (Codelco). Dudo que esa inyección de fondos vaya a tener un gran efecto reactivador dado que se gastarán en financiar las ineficiencias de la empresa cuprífera estatal. Se prevé también invertir unos US$ 700 millones en la construcción de infraestructura pública. Pero, si esos proyectos no tienen una buena rentabilidad social, su efecto promotor se irá diluyendo en poco tiempo.
Asimismo, se han aprobado varias medidas que, difícilmente, tengan alcance suficiente para reactivar la economía como, por ejemplo, el decreto que subsidia en un 15% la contratación de mano de obra durante un año. No creo que muchas compañías vayan a tomar más empleados en 2009 por ese incentivo. Por otra parte, no se proyecta una rebaja de la tasa del Impuesto a la Renta. La reducción de tributos propuesta está relacionada con ciertas distorsiones existentes en la economía, como es la eliminación por un año del cobro de un timbre en los contratos de préstamos. No me parece que esa exoneración resulte significativa para estimular la economía.
-¿Está de acuerdo en que se utilice parte de los ahorros acumulados por la llamada "regla de superávit fiscal" para poner en marcha ese plan reactivador?
-No me opongo a que se use ese dinero siempre y cuando se lo gaste en forma precavida, fijándose una restricción multianual de manera de no gastar todo en un año. Hay que tener en cuenta que ha sido suspendida transitoriamente la regla fiscal, que obligaba a la administración a guardar un 0,5% de los ingresos generados por exportaciones del cobre a efectos de mantener un superávit estructural, y no sabemos cuándo se la podrá reponer ya que eso dependerá de la eventual recuperación del precio de dicho metal.
-¿Qué otras medidas reactivadoras habría que adoptar con urgencia?
-Habría preferido la aplicación de un paquete fiscal que hubiera sido más limpiamente reactivador. Me refiero a que el aumento del gasto fiscal debería haberse enfocado directamente en rebajar más el Impuesto a la Renta a determinados contribuyentes y haber diseñado proyectos de buena rentabilidad social, o sea los que en el mediano plazo dan un beneficio mayor al costo que significa implementarlos, como es el caso de las obras de infraestructura destinadas a mejorar la educación y la salud de los sectores de menores ingresos.
Balance fiscal
-¿Qué efecto tendrá el costo del paquete anticrisis en las cuentas fiscales?
-Antes de que se agudizara la crisis financiera internacional, el gobierno chileno presentó un presupuesto que aumentaba el gasto fiscal en 5,7%, en términos reales, para 2009, que era financiable en la medida que no cayera demasiado el precio del cobre. Luego, con el paquete de medidas anticrisis anunciado en enero, el aumento del gasto fiscal será de 10% este año. Como el cobre que se exporte en el año en curso no le va a dejar a Codelco muchas utilidades dada la baja cotización actual del metal y como, además, la actividad económica se va a desacelerar, la recaudación impositiva caerá sensiblemente. Por lo tanto, no podemos saber a ciencia cierta cuál será el déficit fiscal de 2009, pero es seguro que las cuentas del Estado van a estar en rojo. Ese saldo negativo se financiará en parte con las reservas internacionales que se guardaron en el período de auge de la cotización del cobre y el resto con endeudamiento, tanto en dólares en el mercado exterior como en pesos en la plaza local.
-Luego de cuatro años de retracción, el gobierno chileno saldría al mercado en 2009 a colocar bonos de deuda soberana. ¿Le parece que es un momento adecuado para ese tipo de operaciones?
-Ya se ha visto que Brasil colocó exitosamente una emisión de bonos externos no hace mucho tiempo. Es factible que Chile pueda colocar deuda en el exterior con resultados similares en el correr de este año.
Comercio y moneda
-¿Se verán afectadas las exportaciones chilenas por la crisis global?
-Todas las ventas chilenas al exterior han sentido el impacto de la crisis desde el momento en que se está retrayendo la demanda a nivel mundial. Lo que no creo que suceda es que los países desarrollados con los que Chile ha firmado Tratados de Libre Comercio impongan trabas no arancelarias a las exportaciones chilenas a consecuencia de la recesión internacional.
-Ante una recesión económica mundial en ciernes, ¿con qué herramientas cuenta Chile para aminorar una caída del comercio internacional dada su vocación exportadora?
-Chile no tiene posibilidades de detener una reducción de la demanda externa. Pero, sí ha actuado con mucha eficacia en materia de comercio exterior al mantener un tipo de cambio totalmente libre sin intervenciones del Banco Central. Desde que comenzó la contracción en la demanda de productos chilenos y cayó el precio del cobre a nivel internacional, la moneda local se ha devaluado un 47%. Esto da una señal positiva a los sectores productivos del país con respecto a dónde dirigir sus recursos, lo cual es una manera muy efectiva de ajustarse a la nueva realidad. Por lo tanto, Chile debería sufrir menos que otros países el impacto de la recesión mundial porque su tipo de cambio flexible actúa como un amortiguador para las exportaciones.
Precios y salarios
-¿Cómo prevé que evolucione la inflación teniendo en cuenta que la tasa de 7,1% registrada en 2008 estuvo sustancialmente fuera del rango meta de 2% a 4%?
-De acuerdo con la tendencia descendente de los últimos meses de 2008 y enero de 2009 las proyecciones para alcanzar el rango meta en 2011 se han adelantado para el año próximo. Se espera que la inflación llegue a un 4,5% a fines de 2009 en base a dos factores fundamentales. Por un lado, incidirá la caída de las cotizaciones de varios commodities en el mercado internacional, tales como petróleo, granos, etc., cuyos costos de importación resultan ahora más baratos que el año pasado. Por otro, la actual contracción de la demanda interna reduce los márgenes de utilidades comerciales y, por consiguiente, genera una baja generalizada de los precios minoristas.
-¿Cómo incide la inflación en los salarios en Chile?
-Desde 1980 cuando comenzó a regir el Plan Laboral, todas las remuneraciones se fijan entre el sindicato o los sindicatos de una empresa con los dueños de la misma. Las negociaciones son por empresa y no por rama de actividad. Las negociaciones parten del salario actual más la tasa de inflación registrada desde el último aumento. La experiencia de los consejos de salarios ha sido muy positiva ya que la transacción entre la empresa y el sindicato local permite, entre otros, la inclusión de cláusulas de productividad que benefician tanto a los empresarios, que han logrado una mayor producción en sus fábricas, como a los trabajadores, quienes han logrado mejores retribuciones por cumplir sus tareas con eficiencia. Por otra parte, desde que funcionan estos consejos, se ha reducido sustancialmente el número de conflictos laborales en comparación con las cifras registradas antes de 1973.
-A partir de la vuelta a la democracia, la fijación del salario mínimo volvió a tomar fuerza en Chile y generó importantes aumentos en términos reales. ¿Ha favorecido esa política la creación de nuevos empleos?
-Al contrario, esa política ha significado un aumento de la desocupación, sobre todo en el segmento de las personas de más de 18 y menos de 25 años, donde predominan los trabajadores que perciben el salario mínimo. En efecto, la tasa de desempleo de ese grupo de trabajadores es muy superior al promedio nacional.
Distribución del ingreso
-¿Cuál es el principal desafío de Chile para reducir la pobreza y mejorar la distribución de ingresos?
-Chile no ha mejorado mucho su distribución del ingreso, que tendió a congelarse en las últimas décadas. En cambio, se ha registrado una elevación constante del ingreso a partir de 1976, salvo un interregno entre 1981 y 1984. A pesar de la suba de los niveles de ingresos en todos los sectores sociales, el país sigue teniendo una población muy pobre, que es relativamente numerosa. Esas personas viven en condiciones muy precarias y, en consecuencia, se hace necesario la adopción de nuevas políticas que las ayuden a salir de una situación de extrema pobreza dado el fracaso de las políticas implementadas por los sucesivos gobiernos de la Concertación.
-¿Por qué Chile no logra acortar la desigualdad de ingresos de su población?
-Hay tres elementos que han contribuido a que Chile permanezca entre los países de peor distribución de los ingresos. Uno es la focalización de las políticas sociales. Su carácter generalista no les ha permitido llegar directamente a los hogares más pobres ya que los subsidios han terminado asistiendo a un amplio espectro de la sociedad, incluyendo familias de clase media y relativamente pobres. Por ejemplo, se ha optado por construir un gran complejo hospitalario para el tratamiento de determinadas afecciones, que cubre a los enfermos de todo el espectro social; pero, con la misma cantidad de fondos, se podrían haber levantado cinco policlínicos en las cinco "poblaciones" (barrios) más pobres de Santiago.
En segundo término, no se ha mejorado el nivel de la educación pública, que es muy bajo. Esto quedó plenamente demostrado en la última prueba de admisión a las universidades. Allí los alumnos de los colegios municipalizados sólo acertaron el 8% de los ejercicios de la prueba de matemática. Como es sabido, es imposible sacar a la gente de la extrema pobreza si no se le brinda una educación que promueva su superación. A contrario sensu, los resultados han sido muy satisfactorios en varias zonas marginales donde se han establecido colegios privados.
En tercer lugar, los servicios de salud estatal siguen siendo de muy mala calidad, con una administración muy lenta, una atención tardía y una cobertura escasa.
Todo lo antedicho contribuye a que no mejoren los ingresos de las personas. Si mejorara la gestión en la salud, en la educación y en focalizar los subsidios a la extrema pobreza, se podría lograr un cambio radical en la distribución del ingreso.