DUNE LAWRENCE | BLOOMBERG
Cuando Li Xianyun empezó a trabajar de psiquiatra en el Hospital Hui Long Guan de Pekín en 1991, no hablaba de su trabajo en público. La gente pensaba que era algo extraño, dice, y suponía que ella trabajaba en un psiquiátrico. Ahora las personas con quienes se encuentra están ansiosas de saber más sobre su profesión.
"Si les digo que soy psiquiatra y hablo de mi trabajo, expresan su admiración", dice la mujer de 40 años. "Quieren que les dé consejos sobre cómo criar niños y cómo lidiar con todo tipo de dificultades".
En los últimos 30 años, el sistema comunista chino en el que el Gobierno asignaba tanto los empleos como los apartamentos se ha transformado en un capitalismo libérrimo con una competencia intensa en materia de enseñanza y trabajo y una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres. Para afrontar la tensión, algunas personas están recurriendo a una herramienta occidental: la psicoterapia. Es un cambio radical en un país donde tanto la ideología socialista como la cultura tradicional desalentaban el enfoque en el individuo.
"En la sociedad china se están dando grandes cambios, y la gente es más abierta y presta más atención a su interioridad mental", dice Zheng Yu, terapeuta de Chengdu, a unos 1.500 kilómetros al sudoeste de Pekín.
Cerca de un 15 por ciento de la población padece de problemas mentales y estos representan un 20 por ciento de la llamada carga de enfermedades de China, una medida de los efectos económicos y de otra índole de los trastornos del organismo humano, según el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esto se compara con el cálculo de la Organización Mundial de la Salud de una carga mundial de enfermedades de un 13 por ciento, y posiblemente suba a un 25 por ciento para el 2020.
TENSIÓN LABORAL. Las presiones del trabajo pueden ser un factor contribuyente. El 51 por ciento de los chinos que participaron en una encuesta de Hudson Highland Group Inc. dijeron sentir una mayor tirantez a causa de su trabajo que hace un año. Este es el segundo año consecutivo en que China ha tenido los niveles más altos del Asia en este sentido, dijo la firma neoyorquina de reclutamiento de personal, en un informe difundido este mes.
"Cuando las personas se enriquecen, dicen: `He tenido éxito, pero sigo siendo desdichado´", dice Kathy Li, de 37 años, que dejó de trabajar en los medios de comunicación social en el 2005 para abrir su propia firma de asesoramiento en Pekín. "Más y más personas están cayendo en cuenta de que su felicidad no estriba en lo externo sino en lo interno".
El terremoto de mayo en la provincia de Sichuan, que se calcula causó la muerte a unas 87.500 personas, también estimuló el uso de la psicoterapia. Las autoridades pidieron ayuda a especialistas en otros países para atender los traumas, tanto mentales como físicos, que el desastre había producido.
AYUDA EXTRANJERA. La necesidad de recurrir a la ayuda extranjera expuso la escasez de recursos dentro de China. El país tiene apenas 30.000 terapeutas y consejeros profesionales entre sus 1.300 millones de habitantes. Las estadísticas de la OMS muestran que hay 1,3 psiquiatras por cada 100.000 personas en el país asiático, en comparación con 13,7 en Estados Unidos.
"La brecha es grande", dice Kathy Li.
Durante los 10 últimos años, el Ministerio de Trabajo ha establecido un examen de certificación para consejeros en materia de problemas mentales, y ahora la mayoría de las universidades tienen centros a los que los estudiantes pueden acudir en busca de ayuda con el estrés y problemas parecidos, según las directrices del Ministerio de Enseñanza.
La cooperación internacional ha creado oportunidades para la formación de tales profesionales. La Alianza Psicoanalítica Sinoestadounidense, un organismo sin fines de lucro, ha matriculado a 57 chinos en un programa de dos años en que instructores estadounidenses imparten clases usando Skype, el servicio telefónico por Internet propiedad de EBay Inc. Los terapeutas estadounidenses también imparten clases mediante el Centro de Investigaciones y Prevención del Suicidio, de Pekín, donde Li, la psiquiatra, trabaja.
SUPRIMIDA Y PROHIBIDA. La psicoterapia, que llegó a China al establecerse el primer instituto de psicología del país en 1917, fue suprimida, por juzgársela acientífica, cuando los comunistas tomaron el poder en 1949 y se la prohibió expresamente durante la Revolución Cultural de 10 años del ahora extinto líder Mao Zedong, campaña que llegó a su fin en 1976.
La cultura tradicional china valora guardar las apariencias: resaltar lo positivo y referirse a los asuntos enojosos oblicuamente. Ambas costumbres se contraponen con el proceso inherente de la terapia psicológica, de tratar los problemas abiertamente.
Las costumbres también hacen hincapié en la contribución del individuo al grupo, sobre todo a la familia, en vez de la satisfacción de los anhelos propios. La era comunista no hizo sino ahondar esa idea, al fomentar el amor al partido y el país en vez de las relaciones personales.
Li dice que no obtuvo formación psicoterapéutica alguna en la escuela de medicina. Ahora suele recurrir al análisis psíquico con muchos pacientes, en parte porque los chinos tienen aversión cultural a los fármacos.
"La gente me dice: `No quiero tomar medicamentos; las drogas tienen efectos secundarios importantes´", dice Li.
ENERGÍA INTERIOR. Otras opciones terapéuticas están cobrando mayor popularidad. Liu Tianjun, de 59 años, profesor de la Universidad de Medicina China de Pekín, utiliza lo que llama la "propia psicoterapia" de China, la tradicional meditación qigong, para ayudar a las personas a valerse de su propia energía interior y fomentar la salud mental. Zhao Xudong, de 46 años, psiquiatra en Shanghai, practica la terapia de familia y a veces la hipnoterapia.
Su consultorio ya está "demasiado ocupado", dice. "La lista de espera de nuevos clientes es de cinco meses para verme".
Cuatro días por semana, Zheng Yu, el terapeuta de Chengdu, se acuesta en un diván en su despacho y usa Skype para telefonear a su propio psicoanalista a 12 husos horarios de distancia en Nueva York, rutina que comenzó en el 2005. Zheng, de 38 años, tiene una orientación tanto personal como profesional hacia el tipo de análisis de largo plazo elaborado por Sigmund Freud en la Viena de principios del siglo XX.
DINÁMICA FAMILIAR. Dice que la teoría de Freud de la dinámica familiar - basada simbólicamente en el mito griego de Edipo, que mató a su padre y contrajo matrimonio con su madre- encaja en los problemas de clientes que son hijos únicos pugnando por independizarse de unos padres excesivamente dominantes.
Es posible que la crisis financiera aumente las presiones en la cuarta economía del mundo -y su demanda potencial de terapia psicológica- si la moderación del gasto de los consumidores de Estados Unidos y Europa perjudica a China, país que depende de las exportaciones. El Índice CSI 300 de acciones chinas ha perdido el 64 por ciento de su valor este año.
Ahora que más chinos están recurriendo a la terapia psicológica, Li Xianyun teme que la gente se cree expectativas exageradas.
Ahora mucha gente "trata la psicoterapia como un tipo de milagro", dice. Tendrán que comprender que es más como la ciencia médica: "La psicoterapia no puede resolver todos los problemas".