Aumento de depósitos de no residentes

| El sistema bancario se muestra sólido y con buena cobertura de liquidez, sin embargo su rentabilidad se ve fuertemente amenazada

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN

La información de las instituciones de intermediación financiera al cierre del tercer trimestre permite una evaluación de cómo ingresa el sistema financiero uruguayo a la zona de turbulencia que mantiene en jaque a los mercados internacionales. A través de las características que presentan los balances de las instituciones se pueden determinar en qué condiciones se encuentran para enfrentar condiciones de mercado que traen detrás cambios sustanciales. En primer lugar deberán afrontar fuertes restricciones a la liquidez en el mercado internacional, adicionalmente el nivel de actividad se caracterizará por una recesión que puede ser prolongada. Por su parte, en el corto plazo, el cambio de precios relativos ha sido sustancial, al bajar fuertemente el precio de las materias primas y apreciarse la moneda norteamericana.

Una primera diferencia a destacar es en cuanto a las actitudes de las autoridades monetarias en el resto del mundo y en Uruguay. Por un lado, la acción conjunta de los gobiernos en los países industrializados se concentró en socorrer con liquidez a sus sistemas financieros frente a la crisis de confianza. Por el contrario, en nuestro país, la realidad del mercado ha determinado que la autoridad monetaria no ha considerado pertinente adoptar medidas particulares de liquidez y asistencia a los bancos. Incluso, las medidas que ha tomado han sido de carácter contractivo, poniendo el énfasis en el control de la inflación.

EVOLUCIÓN. Los depósitos bancarios están creciendo, tal como se observa en el Gráfico Nº 1, en particular los correspondientes a los no residentes debido a la fuga de capitales que está ocurriendo desde Argentina. El nivel de liquidez de los bancos uruguayos y del gobierno es alto y hace que no existan urgencias en cuanto a financiamiento en el corto plazo. Las colocaciones han registrado cambios estructurales y resulta conveniente repasar los posibles impactos sobre la solvencia de los acontecimientos en los mercados internacionales, por el momento no hay problemas. Los ratios de solvencia de los bancos son buenos y por ejemplo el apalancamiento de los bancos privados se encuentra en promedio en 8,9 veces el patrimonio y en el Banco República en 9,3 veces, dentro de los estándares recomendados en la materia.

También se ha visto un aumento en el crédito doméstico al sector privado no financiero. Es la contraparte del fuerte saldo en cuenta corriente negativo que se observa en el balance de pagos y que en análisis anteriores hemos considerado formará parte del inevitable ajuste del sector privado en el próximo año.

A continuación se analizará el tema de la liquidez, la gestión de activos y el estado de resultados de los bancos al cierre del tercer trimestre, buscando en cada caso identificar la capacidad de respuesta frente al amenazante escenario internacional.

LIQUIDEZ. Los bancos registran depósitos en moneda extranjera por US$ 10.055 millones y en moneda nacional por $ 60.294 millones (equivalen a US$ 2.812 millones a la cotización de fin de septiembre). El aumento en el último año ha sido muy fuerte: 19% en moneda extranjera y 36% en moneda nacional, este último corregido por la inflación arroja un incremento del 27% real.

La única excepción a la fuerte tendencia ascendente han sido los depósitos a plazo en pesos durante septiembre. Este efecto puede deberse a un reciente cambio de portafolio que puede tener como causa el retiro de capitales que, desde el exterior, se habían colocado en moneda nacional y volvieron a su origen en el contexto de restricción de crédito mundial. Esto a su vez explica la suba del tipo de cambio que hace que otros inversores también se pasen a la moneda extranjera en búsqueda de mayor rentabilidad.

Esta pequeña variación negativa en septiembre se debe haber profundizado en el correr de octubre y representa una marcha atrás en el proceso de desdolarización de los activos financieros. La dolarización de los depósitos había caído en el último año, tanto en los bancos privados como en el República. Pero en el tercer trimestre del 2008 se revierte la situación, tal como se aprecia en el Gráfico Nº 2.

Un elemento a tener en cuenta en esta tendencia es el aumento en los depósitos de no residentes en moneda extranjera, en particular de argentinos. En el último año han aumentado un 28% y llegan a US$ 2.131 millones. De todas formas representan apenas una tercera parte de lo que fueron en su máximo histórico previo a la corrida contra nuestro sistema bancario a comienzos del 2002.

Menos plazo en los depósitos y mayor cantidad de dólares, lleva a preguntarse cómo están posicionados los bancos en este escenario si hay que enfrentar una caída en el volumen de depósitos. Un indicador de la capacidad de respuesta en el corto plazo es el ratio de liquidez. Éste consiste en dividir los activos líquidos en un plazo determinado por los pasivos exigibles en el mismo período de tiempo. Por ejemplo el ratio para los 30 días que ilustra en el Gráfico Nº 3 significa que los bancos privados y el República cuentan con activos disponibles en el corto plazo para hacer frente a aproximadamente el 60% de los vencimientos que tienen en dicho período. Este cociente no es menor dando cuenta que gran parte de los depósitos están a la vista. El crecimiento responde en gran medida a las nuevas medidas de encaje del BCU que les exigió a los bancos inmovilizar una mayor cantidad por cada unidad de depósito recibida.

COLOCACIONES. Una vista a las colocaciones de los bancos permite observar si hay una concentración de riesgo frente a los desafíos que enfrenta en la actualidad el sistema financiero. De todas formas el análisis está acotado al carácter agregado de la información, lo cual imposibilita ver casos puntuales de riesgo crediticio o soberano por ejemplo, ni evaluar puntualmente el riesgo de mercado al que están sometidas las instituciones.

El porcentaje de disponibilidades de los bancos es alto (25% del total del activo), pero se encuentra concentrado como depósito de encaje en el BCU. Por lo tanto, si los bancos uruguayos necesitan de la liquidez lo que hay que preguntarse es dónde está la liquidez de la autoridad monetaria. De acuerdo al último informe de liquidez internacional, que corresponde a agosto, buena parte de la misma está en títulos públicos que son muy líquidos.

El crédito doméstico ha crecido y en la fotografía a fin de septiembre se tiene que el 66% del activo es crédito neto de provisiones (69% en los bancos privados y 62% en el Banco República). De todas formas la cartera de crédito por instituciones refleja diferencias: es mayor la participación del crédito al sector privado no financiero por parte de la banca privada (40%) que por el Banco República (21%). La evolución del crédito al sector privado no financiero ha sido ascendente con un aumento en dólares del 15% en el tercer trimestre del 2008 y del 51% en el último año.

RESULTADOS. Es probable que en los próximos trimestres se observe un deterioro en el nivel de rentabilidad de los bancos. Las tasas que obtienen por las colocaciones son cada vez menores y han incrementado la inmovilización en el BCU. En cierta medida, el negocio de colocar fondos de corto plazo en el exterior se ha resentido por la baja en las tasas de corto plazo en los mercados internacionales. La posición del pasivo concentrado en el corto plazo limita las colocaciones de largo plazo a las más rentables y en tal sentido han buscado títulos de gobiernos y crédito.

En el primer caso, están enfrentando la caída en los precios, lo cual no es solo propiedad de los bonos del gobierno uruguayo. En el segundo, la morosidad se encuentra en la actualidad en niveles muy bajos. Esto da una fortaleza especial a los balances de los bancos que se muestran muy saludables. De todas formas, frente al desafío de la recesión internacional y su impacto en nuestro país y al fuerte cambio de precios relativos, es posible que empiece a empeorar, afectando la rentabilidad de las instituciones. A este potencial deterioro en la calidad hay que agregar el ajuste que hará el sector privado cuando empiece a sentir el impacto de la recesión, en definitiva para los bancos implicará menor volumen de colocaciones rentables.

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