HORACIO BAFICO
El stock del crédito vigente concedido por el sistema financiero al sector privado residente al mes de junio ascendió al equivalente de US$ 5.450 millones. Ello representa un incremento del 47,1% con respecto al dato de un año atrás.
De acuerdo a las cifras que divulga el BCU, los préstamos denominados en moneda nacional fueron los que más crecieron, ya que en dicho período aumentaron un 69,1%, mientras que los otorgados en dólares lo hicieron un 38%.
La evolución descrita nos puede hacer pensar en una primera instancia que a nivel del crédito se está dando un doble proceso de recuperación, lindando con un boom dadas las tasas de crecimiento, y una marcada pesificación del mismo.
La recuperación es innegable. Es más, no debería sorprender dado el desempeño global de la economía y la etapa del ciclo por la que se atraviesa, en la que naturalmente debe aumentar el crédito bancario.
Sin embargo se está lejos de un boom como el vivido a fines de la década de los noventa. El Gráfico Nº 1 es muy ilustrativo al respecto, ya que muestra que si bien crecen las colocaciones del sistema bancario al sector privado, también lo hace el nivel de actividad, situándose el ratio del crédito al PIB en un nivel que es equivalente a la mitad del registrado a fines de los años noventa.
Por otra parte, en cuanto a la mayor pesificación, fenómeno buscado, al menos en el discurso, por las autoridades económicas, cabe efectuar algunas precisiones. Si bien es innegable, a raíz de las cifras antes mencionadas que aumentó de manera considerable el crédito en pesos, caben aquí las mismas consideraciones que en el caso anterior. En efecto, el grado de pesificación sigue siendo inferior al que mostrara el sistema antes de la crisis.
A su vez, el gran crecimiento de las colocaciones en moneda nacional que mencionamos, fue un fenómeno particularmente destacado del tercer trimestre del pasado año, pero que comenzó a revertirse en el presente ejercicio, al punto tal que en lo que va del año ambas modalidades de crédito crecen a tasas similares.
Es más, tal como se muestra en el Gráfico Nº 2, el crédito, tanto en moneda nacional como en moneda extranjera crece en cada trimestre aproximadamente al 5%. El tercer trimestre de 2007 fue excepcional, lo que en su momento nos llevó a llamar la atención sobre este fenómeno. El mismo parece haber respondido a los cambios en el contexto internacional, que llevaron a los bancos a "repatriar" colocaciones que tenían en el exterior, las que se tornaron menos rentables por la caída de las tasas de interés, aumentando así la oferta de crédito interno ante una demanda ávida por ello.
Resulta claro entonces que a nivel del crédito se han sucedido una serie de cambios en los últimos meses, y dado que esta es una columna de análisis de coyuntura, nos centraremos en ellos.
En tal sentido, es de utilidad analizar la evolución no ya del stock global del crédito, sino de la evolución de las operaciones mensuales.
UNOS EN DÓLARES. El crecimiento que muestra la economía, las perspectivas de corto plazo del sector exportador y los mencionados cambios en el escenario internacional, justifican una mayor canalización de la liquidez de las instituciones bancarias al sector empresarial doméstico que, por definición, es el gran demandante de crédito.
Las operaciones mensuales, esto es los montos totales de crédito a los distintos plazos inferiores a un año que toman las empresas uruguayas, rondan los US$ 800 millones.
Dada el alto grado de dolarización de la deuda empresarial con el sector bancario (más del 80%), la comparación con la situación previa a la crisis es bastante fácil, los montos operados en la actualidad son similares a los registrados en aquel entonces, pero hay que tener en cuenta que el PIB actual es mayor que el de aquellos años.
Que las empresas se endeuden mayoritariamente en moneda extranjera tiene su racionalidad, dadas las expectativas respecto a la evolución futura del tipo de cambio. Los números que estamos analizando corresponden a operaciones a plazos inferiores al año, período en el cual se prevé que el tipo de cambio no registrará mayores alteraciones, en tanto que se prevé que la inflación no variará sustancialmente respecto a la situación actual.
Resulta de ello que la tasa real esperada en dólares es negativa, no así en pesos que es positiva. Esto estaría "incentivando" a las empresas a endeudarse en moneda extranjera, lo que explicaría el comportamiento de los últimos meses.
Del punto de vista de la oferta, también hay una explicación, ya que los sectores agropecuario e industrial, grandes tomadores de crédito, tienen en la exportación el motor de su crecimiento actual. Es ese crecimiento de corto plazo el que asegura el repago de los créditos otorgados a menos de un año.
OTROS EN PESOS. El crédito al consumo también crece, aunque los parámetros a tener en cuenta son otros. Una de las lecciones que dejó la crisis es la de los problemas que genera la disociación de la modalidad del crédito, de los riesgos potenciales en que pueda incurrir involuntariamente el deudor para poder honrarlo.
Concretamente en el caso de los préstamos al consumo, hay que tener presente que el ingreso de las familias proviene fundamentalmente de sus salarios, y estos están en pesos. Por consiguiente, los préstamos también deben ser otorgados en dicha moneda, ya que de lo contrario se corre el riesgo que ante una devaluación los consumidores se vean imposibilitados de cumplir con sus compromisos.
Tal es así que prácticamente desapareció el crédito al consumo en dólares. Para tener una idea de este proceso, basta con señalar que previo a la crisis más del 60% del endeudamiento de las familias era en moneda extranjera, y las últimas operaciones mensuales muestran que dicho porcentaje cayó a menos del 20%.
Los cambios registrados en las monedas y las distintas evoluciones de sus poderes de compras hacen que la comparación directa entre los préstamos otorgados actualmente y al momento previo a la crisis no sea tan lineal. Para ello deben corregirse las series, ajustándolas por la evolución de los precios.
El Gráfico Nº 3 muestra que en términos reales los créditos que otorgan mensualmente los bancos se encuentran relativamente estables en un nivel que equivale a la mitad del registrado con anterioridad a la crisis, aunque en tiempos de aguinaldo presentan picos que los acercan a los montos de aquellas épocas.
Cabe señalar que las cifras anteriores corresponden a los préstamos concedidos por el sistema bancario y las cooperativas de crédito. Pero no contabilizan las operaciones que se canalizan a través de las administradoras de crédito que en los últimos tiempos han tenido un crecimiento importante, por lo que seguramente se esté subestimando la verdadera evolución del crédito al consumo.
Otro de los cambios que se observan al interior del crédito al consumo es el de la participación creciente de las tarjetas, que representan el 60% del total, salvo en las épocas de aguinaldo en que prima el crédito bancario.
Pero el cambio más relevante es el que refiere al financiamiento de viviendas. La información analizada hasta aquí corresponde a operaciones a plazos inferiores al año, cuando el crédito hipotecario es a más largo plazo. La serie del financiamiento para la compra de vivienda es reciente, data de mayo del 2007. A lo largo del último año se observa un crecimiento ininterrumpido de los préstamos, básicamente en UI, al punto tal que al mes de junio ascendieron a US$ 12 millones y representaron la cuarta parte del total de créditos que otorgó el sistema bancario a las familias, tal cual se observa en el Gráfico Nº 4.