Si las empresas que operan en América Latina van a prosperar en el largo plazo, los estándares de la educación en la región tienen que mejorar y, para lograr que eso suceda, las propias compañías tienen que desempeñar un papel importante. Ese es el hallazgo clave que surge de un nuevo estudio de Economist Intelligence Unit (EIU) titulado "En la búsqueda de sustentabilidad en los negocios: la educación latinoamericana y el rol del sector privado".
El informe sugiere que los bajos niveles de educación son una de las causas fundamentales del rezago de las economías de América Latina con respecto a otras regiones del mundo. En efecto, una prueba conducida por el Programa para la Evaluación de Estudiantes a nivel Internacional (PISA por su sigla en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), descubrió que más del 50% de los mexicanos de 15 años y el 60% de los brasileños de la misma edad eran analfabetos funcionales. Hay un contraste marcadamente negativo entre los niveles educativos de la región con los de países muy competitivos como Singapur y Corea del Sur.
Ante ese panorama, los dirigentes empresariales latinoamericanos parecen estar más interesados en involucrarse con la educación pública, no sólo por caridad, sino porque comprenden que una población más educada es importante para la sustentabilidad de sus negocios. "Si México no puede competir con sus rivales extracontinentales en crear empleos tecnológicamente más sofisticados, entonces su población está destinada a convertirse en los trabajadores manuales del futuro", fue el subtítulo de un artículo de El Financiero, uno de los principales diarios mexicanos, comentando los resultados de la prueba PISA. Dar apoyo a la educación como estrategia corporativa de largo plazo es hoy una responsabilidad prioritaria de los ejecutivos de la región.
ENFOQUES. Actualmente la mayoría de las empresas contribuyen en el esfuerzo por mejorar la educación a través de donaciones a las fundaciones filantrópicas creadas por empresarios adinerados, como Carlos Slim, quien es propietario, entre otros negocios, de la mayor compañía de telecomunicaciones en México. Muchos de esos esfuerzos son sólo parches, afirman los expertos en educación. Por eso muchas compañías están comenzando a involucrarse directamente, haciendo lobby con los funcionarios gubernamentales con el propósito de fijar estándares de calidad más elevados en el sistema educativo. Otros empresarios están creando asociaciones con el sector público y esos emprendimientos público-privados proliferan en diversos países.
GUATEMALA. Un ejemplo es la Fundación Sergio Paiz de Guatemala, que ha establecido un modelo de asociación público-privada a través de su iniciativa Tecnología para Educar. Creada en 2006 por esta fundación junto con el Ministerio de Educación y la firma estadounidense Wal-Mart Central America, su objetivo es conseguir computadoras para la totalidad de las 17.000 escuelas de ese país. Mediante la donación por Wal-Mart y bancos locales de equipos informáticos usados, en su primer año de actividad Tecnología entregó más de 4.000 computadoras en 300 escuelas.
BRASIL. Varios industriales brasileños muy pudientes han formado un grupo de apoyo conocido como Todos por la Educación. "En las últimas décadas del siglo XX muchos ricos ayudaban a la gente pobre", explicó Alberto Rodríguez, investigador en educación del Banco Mundial. "Ahora se han dado cuenta que eso no era suficiente. El problema es que los pobres hoy compiten en una economía globalizada y, sencillamente, carecen de las destrezas necesarias para progresar". Agregó que "el grupo organiza eventos en los medios de comunicación con la participación del ministro de Educación y altos jerarcas responsables por los resultados del sistema educativo brasileño". Los objetivos de Todos por la Educación son que en el año 2022, cuando se celebre el bicentenario de la independencia de Brasil, el 98% de los niños y adolescentes entre cuatro y diecisiete años asistan a los centros de enseñanza y que, antes de los ochos años de edad, todos los escolares sepan leer y escribir.
MÉXICO. Cuatro empresarios locales fundaron Mexicanos Primero con el objetivo de mejorar la calidad de la educación básica y asegurarse que todos los niños concurran a la escuela durante un mayor número de años. Además de ejercer presión detrás del escenario, todos los años el grupo organiza una gran campaña publicitaria en los medios de comunicación. Se publican avisos de una página en los diarios de circulación nacional dirigidos al ministro de Educación y al presidente del sindicato de maestros. Contratan comerciales en las cadenas de televisión para informar al público sobre los resultados de los estudiantes mexicanos en el programa PISA y en otras pruebas de evaluación de referencia internacional. "Es un modo muy poderoso de informar al público", afirma la profesora Lucrecia Santibáñez del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). "Hay mucho más para hacer, pero ellos están haciendo algunos progresos".
COLOMBIA. El movimiento Escuela Nueva de Colombia es un programa educativo a gran escala que no es usual en América Latina. Enfocado en las escuelas rurales, Escuela Nueva ha introducido numerosas innovaciones, tales como un cambio en el rol del maestro que ha pasado de dictar clase a guiar a sus alumnos y adaptar los programas escolares a efectos de hacerlos más funcionales para las familias de los estudiantes y la comunidad. Aunque este programa ha operado exitosamente durante treinta años, hace poco que comenzó a recibir apoyo material del sector privado. Algunas compañías como la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), el ente energético estatal, y la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, que nuclea a los cultivadores de café, asisten financieramente al programa, le suministran materiales de enseñanza, le aconsejan en temas técnicos y, en algunos casos, incluso colaboran en administrar escuelas o proporcionar personal.
MULTINACIONALES. Algunas compañías extranjeras, como General Electric e IBM, han colaborado en los esfuerzos para mejorar la educación en la región. En 2006 la Fundación GE donó US$ 600.000 a un programa en Río de Janeiro que ha incorporado clases de higiene, nutrición y prevención sanitaria en la currícula escolar. En ese mismo país, IBM está asistiendo al gobierno para mejorar la capacitación profesional de los docentes. En 2004 Microsoft donó US$ 75.000 para contribuir a la creación de un centro de enseñanza de computación.
CONCLUSIONES. "En toda América Latina, están en marcha varias iniciativas muy auspiciosas, en las cuales el sector privado contribuye a mejorar la educación", sostiene Kim Andreasson, editor senior de EIU y responsable del informe. "Pero la mayoría de estas acciones están en sus etapas iniciales y los dirigentes empresariales recién ahora se dan cuenta que deben hacer más".
Cualquiera que sea el enfoque, un concepto es claro: en la medida que las empresas enfrentan una creciente competencia extrarregional, no pueden seguir desconociendo que el aumento de su apoyo a la educación pública será vital para su propia salud en el largo plazo.