No se observa mejora en la distribución

| A pesar del aumento en el ingreso de los hogares del 10% en el último año, no se logra sacar a los hogares urbanos de la indigencia

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El ingreso de los hogares está subiendo en términos reales acompañando la evolución del nivel de actividad, el mayor empleo y la recuperación real de las fuentes de ingresos. La historia que cuentan las estadísticas es que la crisis del 2002 fue dejada atrás y que la economía se encuentra en un sendero de crecimiento, con proyecciones de corto plazo muy optimistas. Sin embargo, los problemas sociales siguen sin dar señales de reacción. Los indicadores de pobreza y migración no logran convencer de que exista una mejora acorde con la situación de la economía, el esfuerzo fiscal y el despliegue político en la materia que ha realizado el gobierno en los tres últimos años.

MÁS INGRESO. El ingreso promedio de los hogares se ubicó en el primer trimestre del año en $ 21.670 para todo el país. Esta cifra determina que en el último año se produjo un aumento real del orden del 10,1% y, si se consideran los dos últimos años, el poder adquisitivo del ingreso promedio de los hogares aumentó 18,6%.

Si en lugar de considerar el hogar como unidad se divide el ingreso por el número de integrantes del mismo se llega al concepto de ingreso medio per cápita. Esta variable se ubica en $ 7.502 y registra un crecimiento real del 10,0% en el último año y del 21,8% al comparar con el primer trimestre del 2006. La diferencia se explica porque el número promedio de integrantes del hogar tiene una leve reducción, pasando a 2,89 en el primer trimestre del año contra 2,91 en el mismo período del año pasado.

En el Gráfico Nº 1 se observa la evolución trimestral desde 2006 del ingreso de los hogares de Montevideo y del Interior. Además de la tendencia ascendente mencionada se puede notar que el nivel es diferente, con un ingreso promedio de Montevideo 47% por encima del comprobado en el Interior.

El ingreso de cada hogar puede mejorar tanto por la mayor cantidad de perceptores como por el crecimiento real de los ingresos provenientes de diversas fuentes como ser salarios, pasividades, ingresos por cuenta propia o por actividad empresarial. En el caso de la cantidad de perceptores, la encuesta del primer trimestre del 2008 señala para el total del país 1,89 personas en el hogar promedio, lo cual es levemente (0,3%) superior a lo observado un año atrás.

Las fuentes de ingreso de los hogares que releva el Instituto Nacional de Estadística muestran todas un crecimiento en el último año. En el Gráfico Nº 2 se observa la evolución real de los salarios y las pasividades que al comparar el primer trimestre del 2008 con el mismo período del 2007 registran un incremento del 6,1% y del 4,5% respectivamente. Por su parte el ingreso promedio por actividad cuentapropista aumenta 2,8% y el ingreso como patrón lo hace en un 9,5%.

DISTRIBUCIÓN. La Encuesta Continua de Hogares permite inferir la evolución de la distribución del ingreso. El procesamiento de los datos permite determinar el nivel de ingreso que recibe el hogar que más ingreso recibe del 20% más pobre de la muestra y el nivel que recibe el que menos ingreso recibe del 20% más rico. Estos límites son más estables que los valores promedio y permiten considerar la evolución relativa como una señal hacia dónde va la distribución del ingreso. En el primer trimestre del 2008 se ubicaron a precios corrientes para el total del país en $ 8.256 y $ 29.736 respectivamente.

Las tasas de crecimiento del ingreso de los más pobres y los más ricos registran leves diferencias ya que fueron 9,4% y 10,1% respectivamente. Esta situación no modifica sustancialmente el ratio entre ambas. En efecto, el nivel de ingreso del hogar más pobre entre los ricos es aproximadamente 3,6 veces superior al nivel de ingreso del más rico entre los pobres. La estabilidad de esta medida de la distribución se comprueba en el Gráfico Nº 3 que apenas registra oscilaciones en torno al valor 3,6.

El nivel de ingreso que divide a la población en mitades es la estadística conocida como la mediana y se ubica en $ 15.912 corrientes. Si se combina la mediana con los límites extremos que hemos analizado hasta el momento se puede dividir el conjunto de hogares del país en cuatro partes: el 20% más pobre, el 30% siguiente hasta llegar a la mediana que correspondería a la categoría media baja, el 30% siguiente que correspondería a una categoría media alta y el 20% más rico.

Observando los valores tendríamos que los hogares que se encuentran con niveles de ingresos medios se distribuyen en intervalos monetarios de diferente tamaño. Mientras los ingresos medios más bajos se concentran en un intervalo de $ 7.656, los hogares de ingresos medios altos se distribuye en poco menos que el doble ($14.624). Esta característica es determinante al momento de analizar las estadísticas de pobreza con el criterio del ingreso de los hogares, puesto que la alta concentración de muchos hogares en niveles de ingreso con poca diferenciación hacen que pequeños cambios monetarios hagan variar mucho el indicador de pobreza.

POBREZA. El análisis de la pobreza y su evolución se realiza por la cuantificación del número de hogares o personas que perciben un ingreso por debajo de determinado nivel. En el caso de Uruguay, la metodología que está empleando el INE consiste en medir la canasta básica de alimentos (CBA) como una referencia del nivel de indigencia. Por debajo de ese nivel, los hogares no reciben ni siquiera ingresos como para comprar los alimentos que le permiten la subsistencia.

Un poco más arriba en términos monetarios se encuentra la línea de pobreza que surge de expandir el gasto en alimentos mínimo que se utiliza para la indigencia a otros gastos en los rubros de vivienda, vestimenta, salud, transporte y educación. Un hogar se considera pobre si no logra el nivel necesario para cubrir estos gastos mínimos.

En el Gráfico Nº 4 se observa la evolución de la CBA para Montevideo y para el Interior del país. Ambas tendencias están expresadas en pesos constantes de mayo del 2008 al corregirlas por la evolución del IPC promedio mensual. Como se trata del precio de una canasta de alimentos, si el IPC evoluciona igual que los mismos se debería observar una estabilidad en la serie. El reciente crecimiento responde a que los alimentos están aumentando más que el resto de la canasta.

Si se compara el valor absoluto con el subsidio del programa asistencial del Ministerio de Desarrollo Social se observa una similitud, pues ambos se encuentran en el orden de $ 1.400 mensuales. Si dicho programa de gasto público hubiera sido eficiente en el cumplimiento de su cometido se debería observar un cambio en el nivel de indigencia, lo que no ocurrió, tal como lo señala el estudio de pobreza del INE.

El INE ha modificado los criterios de medición y de actualización de los valores de estas líneas de comparación, que por la concentración de población en el entorno de los valores manejados admiten cambios radicales con sólo moverse en más o menos $ 100. También ha ingresado dicho instituto en la zona polémica debido a las correcciones en las bases de datos y al uso de los comunicados para darle un tenor político partidario a la información estadística. Actitudes que simplemente desmerecen el trabajo técnico que con mucho sacrificio y profesionalidad realizan sus funcionarios.

En el 2007 se estima que hay en el Uruguay urbano 11.300 hogares indigentes en los que viven 61.400 personas, cifra que es levemente superior a la del año anterior. El programa de transferencias condicionadas debería haber impactado más en este segmento crítico. Donde parece haber tenido algún impacto es en los hogares pobres pues se logra una leve disminución. En efecto, en el 2007 se registraron 166.700 hogares pobres, cerca de 11.000 menos que en el año anterior.

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