La implementación de acciones afirmativas que apunten a revertir la actual situación de pobreza de la población afrodescendiente en Uruguay es el camino adecuado para lograr las reparaciones históricas a la comunidad afrouruguaya, afirmó Mario Silva, integrante de la comisión directiva de Mundo Afro y coordinador del Instituto Superior de Formación Afro.
-¿Qué obstáculos hallan los afrodescendientes para acceder al mercado laboral?
-El estudio del INE realizado en 2007 fue contundente al mostrar el difícil acceso de los afrodescendientes a los trabajos calificados, lo cual determina que esta población tenga los niveles más bajos de ingresos en Uruguay. Esta situación obedece, entre otras razones, a las dificultades de los afrouruguayos para continuar sus estudios formales. Por su parte, una investigación llevada a cabo el año pasado por el Observatorio Montevideo de Inclusión Social de la IMM en tres departamentos confirma la percepción de exclusión social y discriminación hacia los afrodescendientes. Por ejemplo, el 44% de los entrevistados respondió que los uruguayos son "muy o bastante" racistas, mientras que más de la mitad -56%- dijo ser "poco o nada" racistas, de los cuales sólo el 16% señaló que nuestra sociedad no es nada racista. Por lo tanto, un altísimo porcentaje de la población admite un racismo de diversos grados.
Además, el 70% del sector con mayor poder de decisión, o sea las personas con mayores niveles de ingresos y de educación, entendía que las características del uruguayo exitoso era un individuo blanco de alrededor de 50 años, lo cual lógicamente incide en la selección de personal. Por eso, es ínfimo el número de afrodescendientes desempeñándose como administrativos bancarios, oficiales militares, etc.
-¿Tienen los dirigentes de la colectividad afrouruguaya pruebas de esa discriminación laboral?
-Hemos propuesto al Ministerio de Trabajo la creación de una unidad especializada que atienda los casos de discriminación laboral porque resulta dificultoso reunir los elementos probatorios para viabilizar una denuncia de esa naturaleza. En Mundo Afro funciona el Departamento SOS Racismo que atiende, entre otros, los casos de afrodescendientes que no son aceptados para un empleo por carecer de "buena presencia" -un requisito subjetivo que se ha eliminado en los avisos de prensa en la mayoría de los países europeos-, así como por sufrir postergaciones de ascenso en el escalafón administrativo, pese a igualdad de capacidad y currícula con otros aspirantes. Como hoy se considera políticamente incorrecto el rechazo de un afrouruguayo, su no aceptación no se manifiesta abiertamente; se ejerce en forma sutil por quienes tienen poder de decisión.
-¿Son los afrodescendiente discriminados por un prejuicio racial o por ser pobres?
-En la Conferencia Regional en Santiago de Chile de diciembre de 2000 preparatoria de la Conferencia Mundial contra el Racismo realizada un año más tarde en Durban, Sudáfrica, el Estado uruguayo suscribió una declaración que señala que la pobreza de los afrodescendientes es producto del racismo, es decir que son pobres por haber sido históricamente discriminados. En lenguaje llano, somos pobres porque somos negros.
En dicha Conferencia de las Américas, se establecieron dos elementos fundamentales. Uno es la reparación histórica, lo que implica un debate en cada una de las sociedades americanas. El segundo es la búsqueda del camino adecuado para llegar a esas reparaciones. En Uruguay, sería mediante la implementación de acciones afirmativas que apunten a revertir la actual situación de pobreza de la población afrodescendiente debido a un resabio histórico de discriminación. Pretendemos que sea una política de Estado y no por la buena voluntad de algunos integrantes del sistema político sensibles al tema.
-¿Ya se han diseñado algunas políticas de reparación?
-Hemos logrado la inserción de algunos instrumentos en varios ministerios para promover el desarrollo social de los afrouruguayos, que deben ser consolidados, profundizados y perfeccionados. Entre ellos, está la creación del Área de Coordinación de Políticas Públicas para los Afrodescendientes en la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura. En el Ministerio de Desarrollo Social, se ha creado la Secretaría para la Mujer Afrodescendiente en el Instituto Nacional de la Mujer y una Asesoría para los Jóvenes Afrodescendientes en el Instituto Nacional de la Juventud. También se acaba de firmar un convenio con el Ministerio de Vivienda para la construcción de fincas para la población afrouruguaya, basado en la reivindicación de las familias que fueron expulsadas de los barrios Sur y Palermo de acuerdo con una política sistemática de la dictadura militar para desintegrar a la comunidad afro, y en su reinserción en esa misma área de Montevideo.
En resumen, se ha avanzado dentro del ámbito estatal, pero aún estamos en una etapa incipiente como para realmente revertir las consecuencias del racismo hacia la comunidad afrouruguaya. Por eso, as medidas de reparación a los afrodescendientes tienen que ser incluidas en las próximas plataformas de los partidos políticos.
Ausencia que es más un mito construido que una realidad
-Llama la atención que los afrodescendientes, siendo el 9% de la población uruguaya, recién lograron su primer representante en el Parlamento en 2005. ¿A que se debe esa tardía incorporación a la actividad política de la comunidad afrouruguaya?
-Si bien Edgardo Ortuño es el primer diputado afrodescendiente, no debemos olvidar a la ex senadora Alba Roballo, quien estaba muy identificada con la comunidad afrouruguaya y tenía un fuerte apoyo electoral en las zonas de alta densidad de votantes afrodescendientes. Históricamente, hubo varios intentos de presencia de representantes afrouruguayos en el Parlamento. El primer caso fue en 1872, pero el sistema político rechazó tal posibilidad por considerárseles indignos de desempeñar la función pública. Más adelante, en la década del treinta se registraron dos episodios muy particulares. Uno fue la negativa de los líderes afrouruguayos a la solicitud de una persona ajena a la colectividad para representarla en el Parlamento por considerarlo simple oportunismo político. Para las elecciones de 1938 nuestra comunidad tuvo un candidato a la legislatura, el Dr. Salvador Betervide, de ideología socialista, que fue uno de los primeros afrouruguayos en pertenecer al Colegio de Abogados. Al fallecer Betervide cuatro meses antes de los comicios, ese intento resultó un fracaso electoral. En síntesis, la ausencia de participación de la colectividad afrouruguaya en la vida política del país es más un mito construido que una realidad.