Si el pasado sirve de guía la Reserva Federal hizo lo adecuado

| El desempeño de la Fed en materia de medidas de emergencia ha sido sin dudas excelente

KEVIN HASSETT / BLOOMBERG

Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos sorprendió a los mercados el 22 de enero próximo pasado con una reducción de 0,75 puntos en la tasa de fondos federales, hizo algo que no registraba precedentes.

Desde que la Fed comenzó a anunciar cambios en su posición política en febrero de 1994, ha sido poco común que el banco central hiciera modificaciones fuera de las reuniones programadas del Comité de Mercado Abierto (FOMC, según sus siglas en inglés). Pero aun en esos momentos en que tomó medidas de emergencia, la Fed nunca había reducido tanto las tasas.

Esta medida sorpresiva y mayor de lo esperado despertó críticas que la calificaron de reacción exagerada de parte de la Fed del presidente Ben Bernanke. Barry Ritholtz, máximo ejecutivo de Fusion IQ, le dijo a la CNN: "El mandato de la Fed es mantener la estabilidad de precios y promover el crecimiento económico, no poner una barrera a los mercados de acciones. Eso no es su responsabilidad, pero parece que es lo que está haciendo".

¿Está la Fed usando un nuevo manual? Demos una mirada a las anteriores medidas de emergencia.

La primera medida tomada fuera de las reuniones previstas del FOMC en la era moderna y más transparente fue el 18 de abril de 1994, cuando la Fed aumentó la tasa de referencia un cuarto de punto en respuesta a los crecientes temores de inflación. La Fed presumiblemente sintió que tenía que tomar medidas por las excepcionalmente altas ventas de automóviles y debido a un informe que mostraba que la rápida expansión de la economía había sumado la enorme cifra de 456.000 puestos de trabajo el mes anterior.

CRISIS FINANCIERA. La siguiente medida de emergencia fue el 15 de octubre de 1998, cuando la Fed redujo las tasas un cuarto de punto. Este episodio parece ser el que tiene más analogía con el de hoy. Fue el pico de una seria crisis financiera, con turbulencia en Asia y Rusia, y los mercados internos sacudidos por el cuasi colapso del fondo de cobertura de riesgo Long-Term Capital Management LP.

Abundó la especulación de que los problemas en Long-Term Capital eran apenas la punta del iceberg y, sumando combustible a esa especulación, el día anterior al recorte de emergencia, el Bank of America Corp. informó de pérdidas por US$ 372 millones por sus inversiones en el fondo de cobertura D.E. Shaw. Mientras había temor en el aire, la economía no estaba tan mal. La tasa de desempleo era del 4,6 por ciento en septiembre, cuando se incorporaron apenas 69.000 puestos de trabajo.

La medida siguiente se produjo el 3 de enero del 2001, cuando en una reunión no programada, dos semanas antes de la asunción del presidente George W. Bush, la Fed bajó la tasa de financiación en medio punto. La reducción de tasa fue la primera desde noviembre de 1998, tras una serie de seis incrementos.

CEDE LA INDUSTRIA. En aquel momento hubo pocos indicios de que avanzaba una recesión. El informe de empleos de noviembre indicaba que la economía todavía estaba creciendo. Pero entonces, como saliendo de la nada, el índice de la National Association of Purchasing Management (NAPM) registró una caída fuerte, lo que indicó que la actividad manufacturera había bajado a su menor nivel desde la recesión de 1990-1991.

El economista Ian Shepherdson dijo en ese momento sobre la Fed: "Vieron el NAPM y se les cayeron los pantalones de miedo". Mirando hacia atrás, debió haber sido ese único dato el que motivó la acción. El resto de la información económica fue favorable hasta marzo del 2001, cuando, según la oficina de investigación económica, National Bureau of Economic Research, comenzó la recesión.

Después de esa medida, la Fed tomó otra fuera de programa, el 18 de abril del 2001, cuando redujo en medio punto las tasas de interés. El banco central comentó: "La inversión de capital siguió cediendo y la persistente erosión en la rentabilidad actual y esperada, en combinación con la creciente incertidumbre sobre la perspectiva empresaria, parecen encaminadas a desalentar el gasto de capital".

Para entonces, la economía estaba en pleno repliegue, con una pérdida neta de empleos en marzo de 86.000.

ATENTADOS. La última medida de emergencia fue el 17 de septiembre del 2001 cuando la Fed redujo la tasa de fondo federales en medio punto antes de que los mercados bursátiles reabrieran como consecuencia de los atentados terroristas. La Fed intentó frenar una crisis financiera internacional. Su declaración reconocía: "Incluso antes de los trágicos acontecimientos de la semana pasada, la generación de empleo y gastos de negocios seguían débiles y los acontecimientos de la semana pasada tienen el potencial para desalentar aún más los gastos".

Con la economía ya en recesión hubo en ese momento generalizados temores de que los atentados terroristas, y el colapso que siguió en los mercados de capital, empujarían a Estados Unidos a la depresión.

Mirando retrospectivamente el desempeño de la Fed, incluso un crítico hubiera tenido que aceptar que su historia de medidas de emergencia es estelar. Esas acciones tendieron a producirse mientras la información económica todavía era bastante sólida.

BUEN MOMENTO. Incluso con ello, la más reciente medida previa suministró suficiente estímulo económico justo antes de que la economía entrara formalmente en recesión y luego duplicó la dosis cuando la economía respondió lentamente. En 1998, la Fed ayudó a calmar los mercados en momentos en que los riesgos financieros parecían determinados a empujar la economía hacia la recesión. Suministró seguro contra la recesión, y lo hizo sin aumentar la inflación.

La información económica cruda se ve hoy un poco mejor que en el 2001, y un poco peor de lo que estaba en 1998. Los mercados de capital, por otra parte, están mucho peor de lo que estaban en el 2001, e incluso peor de lo que estaban en 1998. Dado que medidas tomadas en periodos similares bajo condiciones similares probaron, en retrospectiva, haber sido aplicadas adecuadamente a tiempo, es fácil justificar medidas más agresivas esta vez.

Uno puede incluso decir con confianza que las Feds del pasado, enfrentadas con la situación de hoy, casi con seguridad hubieran actuado de manera similar.

Uno sólo puede esperar que funcione.

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