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El "happy handover"

Jorge Caumont

En el comienzo del año crece la convicción que la economía de Estados Unidos ha entrado en una etapa recesiva. Ante ello, se acentúa la preocupación por los efectos que puede tener sobre los países emergentes y, para nosotros, sobre Uruguay. Antes, una recesión en Estados Unidos salpicaba fuertemente al mundo, a la región y a nuestro país. Recordemos la que siguiera al segundo "choque petrolero" de 1979-80 cuando el precio del crudo rondaba los 100 dólares a precios de hoy, la onza de oro valía más de 850 dólares -de entonces- y la tasa de interés era fuertemente negativa en términos reales. Durante la administración Reagan, luego del período inflacionario de Carter, el Banco Central de Estados Unidos -la Fed- hizo trepar la tasa de interés de referencia al entorno de 20%, alza que transmitió a la tasa de interés interbancaria de Londres (Libor). El impacto de tasas tan altas sobre la demanda interna norteamericana y mundial se transformó en una recesión generalizada. Con ella se frenó la suba del precio del petróleo que se redujo rápidamente hasta alcanzar en 1985 a un cuarto de lo que era entonces, unos 27 dólares de hoy. El precio del oro se derrumbó a algo más de 230 dólares -500 dólares de hoy- y el precio de los commodities pecuarios relevantes para Uruguay en aquel momento -carne, cuero y lana- bajaron a la mitad diluyéndose el efecto que en agosto de 1978 tuviera la eliminación de las detracciones y que había generado un fuerte endeudamiento del sector por su optimismo sobre el futuro. La recesión norteamericana de los primeros dos años de la administración de Reagan se debió a la fuerte contracción monetaria de la Fed que frenó rápidamente la inflación y generó una fuerte apreciación del dólar en el mundo. La menor inflación fue permitiendo bajas pronunciadas de la tasa de interés y la economía norteamericana mejoró pero, por un tiempo, las emergentes sufrieron consecuencias graves.

Más cerca en el tiempo, recordamos la recesión de los primeros años de este milenio que si bien no afectó a países como China o India, abortó la incipiente recuperación de Japón, llevó a la recesión de la Eurozona y que al inicio afectó a Brasil en 1999. Luego al mundo emergente, a la Argentina y, por sus efectos sobre la región y propios sobre nuestro país, también a Uruguay.

En el pasado, siempre que Estados Unidos ha entrado en recesión, el mundo en general, al cabo de un tiempo lo ha seguido, comenzando por Canadá y México, siguiendo por Europa y Japón y finalmente por los emergentes y entre ellos, los de nuestra región.

La actual crisis del sector hipotecario ha generado expectativas recesivas desde su comienzo, a mediados del tercer trimestre de 2007. Sin embargo, paralelamente la economía de Estados Unidos ha estado presentando otros aspectos que han ido postergando una etapa recesiva, la que se define como la caída de la actividad por habitante, durante dos trimestres consecutivos. Aunque desde que aparecieron los primeros problemas con los créditos hipotecarios impagos han sido abundantes los vaticinios de crecimiento negativo, la expansión anualizada de los trimestres transcurridos desde entonces ha sido alta: 3,8% en el segundo trimestre y 4,9% en el tercero. Pero en el último del año y en el comienzo de 2008, los datos apuntan a una fuerte desaceleración, como lo anunciara el propio presidente de la Fed, Ben Bernanke. La confianza de los consumidores y de los productores se ha reducido notoriamente, los inventarios han aumentado, la creación de empleos ha declinado y la tasa de desempleo ha tenido un impulso alcista. Esos indicadores y otros por el estilo (pérdidas bancarias, aprietes crediticios, etc.) son los que acentúan los augurios de una recesión. Para algunos, la economía ya se encuentra en declinación; para otros los resultados adversos del nivel de actividad se verán con fuerza en el primer semestre de este año y, para otros, la economía tendrá, en estos primeros seis meses, apenas un traspié que no será duradero.

ESTABILIZADORES. Mientras esto ocurre, otros hechos apuntan a contrarrestar los efectos perversos de la crisis hipotecaria. El dólar ha venido perdiendo pie frente a muchas otras monedas y permite que la producción norteamericana, de exportación y la que sustituye importaciones, se vuelva más competitiva y crezca por ese motivo. Por otro lado, la política monetaria se ha vuelto sumamente expansiva. La tasa de interés de intervención de la Fed declina mensualmente estimándose que pueda llegar a menos de 3,5% a fin de año. Con tan baja tasa de interés de intervención, las que paguen los bancos por depósitos serán aún menores y volverán, como ha ocurrido en los años 2001 a 2006, a estimular fuertemente al gasto interno. Y aunque no creo que sea de gran significación o necesario, excepto políticamente para el final de la administración de Bush, la anunciada política fiscal expansiva para ayudar a los damnificados por la eventual recesión, debería también contribuir a la salida. Ya Bush impulsó un alivio fiscal mediante el corte de impuestos para, conjuntamente con el relajamiento monetario desde 2001, salir de la recesión de entonces. Hoy opta por una medida con igual propósito.

Mirando hacia atrás comprobamos, como bien lo afirma y fundamenta el FMI en su último World Economic Outlook, que las recesiones de Estados Unidos se acortan en extensión y, también como lo afirma Alan Greenspan, que ellas cada vez más, muestran una creciente capacidad de recuperación de la economía norteamericana.

CHINA. El dragón asiático ha pasado a ser la cuarta economía mundial desplazando al Reino Unido y crece a un ritmo promedio de 10% anual por varios años (11.5% en 2007). Por primera vez en la historia económica moderna, contribuye más al crecimiento global que Estados Unidos. Conjuntamente con India y Rusia, explican la mitad del crecimiento global por lo que ya no es Estados Unidos el único motor mundial. La inflación en China es, sin embargo, un problema que ha llevado, por un lado y como ansían los países del Grupo de los 7, a que su moneda se aprecie. En los últimos tres ganó 13% de valor ante el dólar, contribuyendo a una menor inflación interna como también lo están haciendo las siete subas sucesivas de las tasas de interés dispuestas en 2007 por las autoridades monetarias del país asiático. Conjuntamente con otras medidas restrictivas de la actividad para evitar el sobrecalentamiento de la economía, esos hechos llevan a algunos analistas a temer por su enlentecimiento económico. Deutsche Bank AG ha estimado que por cada baja de un punto porcentual en la expansión norteamericana se pueden reducir en cuatro puntos porcentuales las exportaciones chinas y en medio punto porcentual su producción total de bienes y servicios. La estimación no plantea un panorama de enlentecimiento fuerte de China por recesión de Estados Unidos. Por otra parte, la inversión para producir para el mercado doméstico ha sido muy alta y el crecimiento futuro del dragón asiático se concentrará cada vez más en el mercado doméstico que tiene gran población con aumento sostenido del ingreso familiar (250% desde 1994) y -sin olvidar a su aún muy importante sector campesino de bajos ingresos- una clase social en consolidación con alta propensión al consumo.

HAPPY HANDOVER. Estamos en presencia de un escenario que hoy muchos ven como de "happy handover". Estados Unidos le pasa a China, pero también a India que crecerá 7 u 8% este año por similares razones y a Rusia, combinadas, la antorcha del crecimiento mundial en 2008 y recién se reunirá con ellos en el segundo semestre. Serán los nuevos impulsores de la economía mundial quienes permitan, conjuntamente con las pobres cosechas que se aguardan en algunos países y con la diversificación de la tierra arable para la producción de biocombustibles, que los precios de los commodities agrícolas persistan altos. Y esto ocurrirá en un año en que el precio del petróleo, impulsado en más de un tercio de su alza desde el año 2000 por el consumo de China e India, experimentará presiones bajistas en el semestre plagado de problemas financieros no resueltos que le queda todavía al hasta hace unos pocos años, gran y único motor de la economía mundial.



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