Jorge Caumont
Luego de la Segunda Guerra Mundial, Japón adoptó una estrategia de crecimiento basada en las ventas externas y en el fomento de la industria local a través de un alto tipo de cambio real. En los años cincuenta era común encontrar en nuestro país y en el mundo, productos nipones cuya fabricación -incluso hoy- exige alto contenido de mano de obra o de recursos naturales. Productos textiles y sus manufacturas, cerámicos y otros por el estilo, llenaban el mundo en aquel entonces. Sin embargo, rápidamente, con el crecimiento de su economía basada en esa estrategia y con el encarecimiento de la mano de obra debido a la alta absorción de trabajadores de su industria y a la consiguiente baja del desempleo, en la década de los años sesenta comienza a decaer la importancia de ese tipo de producción. Se inicia un nuevo ciclo en el que la elaboración de bienes intensivos en capital comienza a ser la de los productos que más se vendían al mundo. Radios, televisores y otros electrónicos pasan a ser los artículos japoneses que se veían con mayor frecuencia en el mundo. Pero nuevamente, en la década de los setenta, las referidas manufacturas, por similares causas a las del cambio anterior, tienen otras compañías. La industria automotriz y las de alta tecnología, pasan a ser las japonesas que reconocemos a lo largo del mundo y en que se constituyen en líderes mundiales.
Todas esas etapas estuvieron siempre, acompañadas por un tipo de cambio real relativamente muy alto al principio y disminuyendo luego pero aún alto hasta hoy. Es en esa plataforma y en la permanente innovación, que Japón ha pasado a ser, desde hace ya tiempo, varias décadas, la segunda economía mundial. La inversión extranjera directa fue atraída por esa y otras características de ese país desde los años cincuenta.
LOS NICS. Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán son las economías a las que desde los años setenta se las conoce como "los países recientemente industrializados" o "newly industrialized countries" (NICs). Tan pronto la dinámica del desarrollo industrial japonés fue pasando el énfasis exportador de productos manufacturados relativamente sencillos a su etapa actual de industrialización, basada en la conjunción de mano de obra calificada con intensidad en el empleo de capital y de tecnología, esos países fueron los herederos de las industrias que el sector privado japonés y los inversores extranjeros iban allí, dejando de lado. Así, en los setenta, esos países comienzan a ocuparse de las manufacturas textiles que han cubierto el mundo hasta mediados de los noventa y de producir los electrónicos y sus partes y otros productos intensivos en tecnología que hoy abundan en el planeta. Pero además, han entrado ya en algunos casos como el de Corea del Sur y Taiwán, en el desarrollo de la industria automotriz y si bien no tan generalizadamente como en Japón, de todos modos con alta competitividad.
También en estos países, un alto tipo de cambio real ha sido característica fundamental para el desarrollo de sus industrias y para el crecimiento de sus economías. Ellos han sido, luego de Japón, los responsables del "milagro económico del sudeste asiático". Algunos de esos países, que hace tan solo cuarenta años se encontraban entre el grupo de los emergentes menos importantes y con alta pobreza, hoy se ubican muy cercanos a los más desarrollados del mundo.
LOS NNICS. La nueva etapa de crecimiento industrial de los NICs, de los también denominados en su oportunidad, "tigres asiáticos", ha dejado espacio para un mismo tipo de desarrollo industrial en los países de esa región, relativamente más pobres pero sumamente populosos. Desde fines de los años ochenta y a lo largo de los noventa, se desarrollan los "newly newly industrialized countries" -NNICs por llamarlos de alguna manera-: Malasia, Tailandia, Indonesia y Filipinas. Estos países ocupan los lugares que van dejando los anteriores NICs los cuales, a su vez, los habían heredado de Japón. En todos los casos, para ingresar en etapas de desarrollo industrial diferentes, más avanzadas, menos intensivas en el empleo de la mano de obra y más intensivas en el uso de capital y de tecnología.
Nuevamente, como en los casos anteriores, la estrategia de crecimiento industrial, con enfoque hacia el mercado externo, se ha basado en un alto tipo de cambio real que ha atraído fuertemente a la inversión extranjera directa, lo que ha permitido un crecimiento significativo del empleo, determinando bajísimas tasas de desempleo en los países referidos. Los NNICs han ingresado ya en la etapa de la producción industrial de alta tecnología. Computadoras y sus componentes, electrodomésticos, aparatos electrónicos, etc., son ejemplos de industrias intensivas en capital -incluido el capital humano- y en tecnología.
LOS NNNICS. Pero la historia continúa. A los NICs siguieron los NNICs y a éstos, desde hace un tiempo con importancia destacable y que en algunos casos ha pasado a ser excepcional, los NNNICs -por llamarlos, también, de alguna manera-: Viet Nam, Myanmar y Cambodia. Estos son productores y exportadores del mismo tipo de textiles que ofrecían Japón, los NICs o los NNICs, en sus etapas iniciales de desarrollo industrial. Prontamente, tal vez en una década, tendremos también a éstos en una fase industrial de mayor intensidad en el uso de tecnologías, de capital, etc. Hoy son ellos los nuevos receptores de inversiones directas de capital. Y el tipo de cambio real alto y la inversión extranjera directa son las causas de su expansión manufacturera.
El sudeste asiático ha incorporado prácticamente a todos sus países al comercio mundial y se les reconoce su importancia en el escenario económico internacional. Faltan unos pocos que irán, como los anteriores, sumándose a medida que pase el tiempo y que el aumento de la ocupación en los anteriores conjuntamente con excesos importantes en sus balanzas de pagos, vayan requiriendo costos laborales en dólares menores.
CHINA E INDIA. Hoy, estos países explican el 41% del crecimiento de la economía internacional y sus productos invaden al mundo, fenómeno que ha comenzado hace treinta años y que seguirá por bastante tiempo más. La importancia de estos dos países se manifiesta, además, en el progresivo avance que han tenido en el ranking de las naciones por tamaño económico. Y tanto India como China han aceptado, por un lado, crecer con el desarrollo de la industria exportadora y, por otro, han reconocido la importancia que para ello tiene la persistencia de un alto tipo real de cambio que afecta favorablemente a la inversión y en especial a la extranjera directa.
La evidencia común en todas las experiencias repasadas es que el tipo de cambio real alto ha jugado un gran papel para una industrialización exitosa basada en las ventas externas y en las ventas de productos industriales en sus respectivos mercados domésticos. En todos los casos vistos, el paso del tiempo y con él el aumento de la producción centrada en determinados factores de producción, primero el trabajo, después el capital en todas sus formas y luego la tecnología, han ido encareciendo de manera natural los precios de algunos de los factores de producción y ello le ha impuesto al sector industrial una dinámica como la vista. La producción de una industria que se abandona en un país la asume la misma industria en otro país y luego, de nuevo, el proceso se repite. Y en todo caso, el tipo de cambio real alto está en la base de ese proceso de continuo movimiento y variación.
NUEsTrO PAÍS. Uruguay es una economía chica con mercado pequeño. Para crecer sostenidamente y superar el obstáculo de un mercado con población escasa y en retroceso, ya nadie duda que debe buscar al mundo como el área a la cual orientar mayoritariamente su producción industrial. Un tipo de cambio real alto es condición necesaria para ello pero lamentablemente su alta volatilidad intertemporal y su bajo nivel actual resultan de una combinación de políticas con fines macroeconómico que no ha sido, ni es compatible con una estrategia de crecimiento basada en la industria de exportación. No podemos, como en los ejemplos anteriores, superar la etapa de las ventas externas intensivas en recursos naturales -agricultura- y en la mano de obra. Las intensivas en capital y en tecnología las seguimos dejando para los asiáticos.