Más, pero no mejor Mercosur, y más China

| Las importaciones se aceleraron en el segundo semestre del año, impulsadas por el consumo de bienes duraderos y la maquinaria y equipos

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN

Pese a las turbulencias financieras de los mercados internacionales en los últimos meses, el contexto externo continúa mostrándose extremadamente favorable a Uruguay.

Las exportaciones aumentan sin cesar, impulsadas por una demanda creciente, que se refleja en precios históricamente altos. Los datos a noviembre señalan que en el acumulado del año las solicitudes de exportación ascendieron a US$ 4.180 millones, lo que representa un incremento del 13,9% respecto a igual período del año anterior.

PRECIOS ALTOS. El Índice de Precios de Exportación (IPE) de productos industriales que elabora la Cámara de Industrias aumentó un 12,5% a octubre. El IPE es una muy buena aproximación a un índice de exportaciones totales, y en todo caso podría subestimarlo ya que parte de los productos que no son considerados, concretamente productos agrícolas, son aquellos cuyos precios más están creciendo en los últimos tiempos.

Aclarado ello, lo primero que llama la atención de estos números es que el crecimiento nominal de las exportaciones es bastante similar al de los precios.

El Gráfico Nº 1 nos puede dar luz al respecto. Allí se presenta la evolución trimestral, tanto de las exportaciones efectivamente concretadas hasta septiembre (últimos datos disponibles) como del IPE (hasta octubre), respecto al mismo período del año anterior, a los que se adicionó el dato de las solicitudes de exportación en los trimestres finalizados en octubre y noviembre.

Se observa que, las exportaciones medidas en dólares corrientes fueron muy dinámicas durante los tres primeros trimestres de 2006. Se enlentecieron luego para recuperarse fuertemente a partir del tercer trimestre del presente año. Por su parte, los precios se aceleran trimestre a trimestre. Se concluye entonces que los volúmenes físicos exportados durante el primer semestre del año no fueron muy superiores a los del mismo período de 2006, pero sí crecen a partir del tercero.

Hay que mencionar aquí a la carne bovina, la gran estrella de las ventas externas del país en los dos años anteriores, que cayó en el presente año ante la menor oferta disponible para faena. Como contrapartida, crecen de manera importante las exportaciones de productos agrícolas. A ello habrá de sumarse de ahora en más la celulosa, todo lo que hace prever que al menos durante el año próximo las ventas externas del país seguirán aumentando a buen ritmo.

CONSUMO. En el acumulado a octubre las compras externas ascendieron a US$ 4.466 millones, de los cuales casi US$ 1.000 corresponden a petróleo y destilados. Ello representa un incremento del 10,8% con relación a igual período de 2006. Si se excluye el petróleo, el incremento es del 22,3%.

El mayor crecimiento relativo de las importaciones, particularmente en el último trimestre, determina un empeoramiento del saldo comercial, que en los últimos doce meses ya orilla los US$ 1.000 millones, tal cual se muestra en el Gráfico Nº 2.

Al igual que las exportaciones, las importaciones muestran una aceleración a partir del tercer trimestre del año, en el que registraron un aumento del 38% respecto a julio-septiembre de 2006.

Al analizar el destino económico de las compras externas a partir del segundo semestre del año se constatan crecimientos importantes en todos ellos, pero hay algunos que merecen un destaque especial.

En primer lugar las importaciones de bienes de consumo, y más concretamente aquellas de bienes duraderos. En el tercer trimestre del año prácticamente se duplicaron respecto a igual período de 2006 (87%), y los datos a octubre señalan que siguen acelerándose.

Aquí cabe hacer varias apreciaciones. En primer lugar que el mayor consumo interno se sustenta en un crecimiento en el ingreso de los hogares y en la expansión del crédito en pesos a las familias.

Pero también creemos que en su evolución está incidiendo la reforma tributaria y cómo los agentes están percibiendo que les afecta. En primera instancia hubo cautela, y de ahí la desaceleración de las importaciones de bienes de consumo en el segundo trimestre.

Pero una vez implementada no ha impactado con fuerza, ya sea porque el efecto sobre algunos contribuyentes se ha postergado hasta la liquidación anual o porque la primera reacción ha sido reducir el ahorro, pero ninguna de estas situaciones se puede considerar como permanente, por lo que no cabría esperar que las importaciones de consumo sigan creciendo a estas tasas.

No menos importante ha sido la evolución del tipo de cambio en este período, que determinó un abaratamiento relativo de este tipo de bienes, estimulando su consumo.

Otras importaciones que crecen de manera importante son las de bienes de capital. Las compras de maquinaria por parte del sector privado, que han venido creciendo a lo largo del año, se aceleraron a partir de julio. Pero lo más llamativo es el comportamiento del sector público, ya que sus importaciones aumentaron 223% en el último trimestre.

Lo descrito marca cambios en la estructura de importaciones, tal como se puede apreciar en el Gráfico Nº 3, donde se observa una mayor participación relativa del consumo y los bienes de capital.

INSERCIÓN INTERNACIONAL. El tema de la inserción internacional del país ha dado mucho que hablar en los últimos tiempos. Que TLC sí, que TLC no, que más y mejor Mercosur, que hay que abandonar el bloque regional. Lo cierto es que los cambios de precios relativos que se han procesado últimamente y el boom de los precios de los commodities han ido modificando la estructura de socios del país.

Lo primero que podemos decir al respecto es que en el último año aumentó la concentración del comercio exterior (exportaciones más importaciones) en los principales socios. En los diez primeros meses de 2006, Brasil, Argentina, Estados Unidos y China representaban el 51% del intercambio uruguayo, porcentaje que trepa al 55% en el presente año, tal cual se muestra en el Gráfico Nº 4.

Los países del Mercosur vienen ganando terreno, pero están lejos de la participación cercana al 60% previa a la crisis. Varios aspectos explican esta evolución. El mayor nivel de actividad en esos mercados, la evolución de precios relativos, la mayor protección que concede el arancel externo del bloque y el uso del mecanismo de admisión temporaria (todo lo que constituye el peor Mercosur), favorece la exportación de determinados rubros manufactureros de base industrial.

No obstante ello, el intercambio con Brasil crece debido también a la evolución de ciertos productos agrícolas, como el arroz y la cebada.

Pero de todos los socios analizados, aquel con el que más creció el intercambio, y del que no se habla tanto es China. Esta economía es la que más crece en la actualidad, y sobre ella recaen las esperanzas de que, en caso de que Estados Unidos caiga en recesión, mitigue el impacto que ello tendría en la economía global.

El comercio con China crece tanto a nivel de exportaciones como de importaciones. Con respecto a estas últimas, la razón la encontramos en el fuerte aumento de los bienes de consumo que se registraron en los últimos meses, al punto tal que las compras a ese mercado aumentaron 51% en lo que va del año.

Pero también crecieron de manera importante las ventas, fundamentalmente de soja. Al respecto cabe aclarar que hemos considerado como exportaciones a China las ventas de soja a Zona Franca, ya que su destino final es el gigante asiático. Hecha esta corrección, resulta que China se convierte en el tercer destino de las exportaciones uruguayas, superando a Argentina.

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