DORON LEVIN | BLOOMBERG
Los diseñadores de automóviles están forzando su imaginación como nunca antes para ahorrar combustible y no dañar el ambiente, a fin de crear vehículos que puedan conducirse con la conciencia tranquila.
Excepto cuando vuelven al pasado y lanzan el más reciente modelo renovado, seductor, hambriento de gasolina, de esos que hacen chasquear el cuello en una acelerada.
Nissan Motor Co. mostró recientemente su pequeño Pivo2 eléctrico en la muestra del Salón del Automóvil en Tokio. Está equipado con baterías recargables de litio y ruedas multidireccionales que permiten al conductor estacionar en los sitios más ajustados.
El Pivo2 no está en venta, y podría no estarlo nunca. Los fabricantes de automóviles llaman a un auto como este "ejercicio de diseño" ya que sirve para probar ideas que pueden reaparecer en autos futuros. Nissan y otros fabricantes de automotores podrían estar listos: los legisladores de todo el mundo han respondido a la inquietud por el calentamiento global con pautas de consumo de combustible cada día más estrictas.
Y los fabricantes experimentan crecientes dificultades para cumplir con las reglamentaciones y seguir haciendo autos de mayor tamaño y vehículos multipropósito, que por su mero tamaño, peso y potencia podrían consumir 50 por ciento o más combustible que un simple y diminuto "econoauto".
Después de años de crecer y volverse más pesados, los nuevos modelos (incluso los híbridos a gasolina y electricidad, los diesel y los que consumen una mezcla de gasolina y etanol) están destinados a volverse menores y más lentos que sus predecesores. En teoría, los consumidores podrían estar dispuestos a sacrificarse para mantener frío al planeta. Pero no estarán tan conformes cuando traten de meter en el estrecho asiento trasero o las zonas de carga a los chicos, el perro y los palos de hockey.
SIGUEN SOÑANDO. Los diseñadores no han renunciado totalmente a sus sueños de crear máquinas rápidas, bellas, poderosas. Sospecho que algunos sueñan secretamente con un prolongado lapso de tiempo frío. Y tal vez esperan que alguien demuestre que las temperaturas cálidas no son causadas por la actividad humana y las emisiones de dióxido de carbono.
Nissan ha mostrado otro auto en Tokio, uno destinado a la producción que no ganará premios por responsabilidad ambiental. Su GT-R con tracción en las cuatro ruedas es una belleza, con un motor V-6 de 3,7 litros que desarrolla 470 caballos de fuerza y capaz de alcanzar 60 millas (97 km) por hora desde punto muerto en menos de cuatro segundos.
Cuando el GT-R aparezca en los concesionarios de Estados Unidos en junio próximo, se venderá a aproximadamente US$ 80.000. El precio equivale a entre la mitad y dos tercios de un Porsche Turbo con similares y extremas características de desempeño.
"El GT-R es un símbolo de cuánto puede hacer Nissan", dijo Shiro Nakamura, vicepresidente senior del fabricante a cargo de diseño y manejo de marca. En un concesionario Nissan típico, un GT-R estará colocado a solo metros de un subcompacto Nissan Versa, que recorre 34 millas por galón (3,78 litros) en ruta. A nadie le importa el tiempo de aceleración de 0 a 60.
NO HAY CONFLICTO. Nissan no está en conflicto en cuanto a qué clase de autos debe fabricar. Las reglas que establecen pautas promedio de economía de combustible, hoy más estrictas, exigen cada día más autos pequeños y cada día menos vehículos grandes. Pero Nissan y todos los fabricantes de automóviles, independientemente de su retórica, siguen recayendo en los temas de estatus, imagen y fantasía para vender vehículos.
El diminuto Versa es uno de los más populares de Nissan; sus ventas exceden las 60.000 unidades y se han cuadruplicado en los primeros nueve meses de este año. El costo está en el extremo opuesto comparado con su eficiencia en el consumo de combustible: solo US$ 12.000. Una máquina rodante de contrarrestar el dióxido de carbono, si quiere.
En cambio, Nissan no espera vender más de unos pocos miles de su GT-R en Estados Unidos el año próximo. A nadie le importa su economía de combustible. Pero el fabricante japonés cuenta con que los consumidores elijan al Versa, el Sentra, el Altima y otros modelos más pedestres porque el glamoroso GT-R ha elevado el estatus de la marca Nissan.
Toyota Motor Corp. posicionó astutamente su sedán híbrido a gasolina y electricidad Prius como emblema mundial de pureza ecológica. Toyota también exhibió el más rápido Lexus de su historia en el Salón del Automóvil de Tokio, el IS-F de US$ 67.000, capaz de generar 400 caballos de fuerza y una velocidad de 0 a 60 millas en 4,9 segundos.
Toyota venderá 40 por mes en Japón y 7.000 globalmente el año próximo. ¿Hiprocresía? No realmente. Cualquier fabricante de automóviles que no pueda encontrar el punto medio entre las exigencias de los consumidores y los mandatos gubernamentales no sobrevivirá.