Reforma del Estado fue postergada por todas las administraciones

| Es necesario que se concrete y que, como ha dicho en reiteradas ocasiones el Presidente de la República, sea la "madre de todas las reformas"

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El País

La actual administración no está siendo ajena a la tendencia histórica de los gobiernos uruguayos. En momentos en que los niveles de recaudación están siendo desmedidamente elevados, el Estado debería ser más prudente en su política del gasto público, sostuvo la economista María Dolores Benavente. Agregó que la actual Ley de Tercerizaciones es muy dura sobre todo con las pequeñas y medianas empresas. En diálogo con ECONOMIA & MERCADO, la entrevistada analizó la marcha de la política fiscal, así como también la actual política monetaria llevada adelante por el Banco Central del Uruguay y su incidencia en el tipo de cambio y opinó que el tipo de cambio flotante es el régimen más adecuado para Uruguay ya que salvo en períodos muy cortos el país ha carecido desde 1830 de una sólida disciplina fiscal. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-A grandes rasgos, ¿cómo evalúa la gestión económica del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez luego de transcurrida la mitad de su período presidencial, y cuáles son los indicadores más positivos y los más preocupantes de la economía?

-Yo creo que los aspectos más positivos han sido el ordenamiento de toda la deuda pública y su adecuado reperfilamiento, la política monetaria aplicada, y en general la política macroeconómica en su conjunto, así como también el crecimiento de la actividad que se está registrando.

Los aspectos más preocupantes son los vinculados a la política fiscal, no en cuanto a su resultado sino en cuanto a la composición del mismo, que refleja un marcado aumento del gasto, a la política laboral, y a la política de inserción internacional.

Estos son los tres puntos a los que hay que prestarle mayor atención, para que completen un panorama que podría ser brillante, dado que tanto la coyuntura internacional y como la regional son muy favorables.

Gasto Público

-¿Cómo prevé que evolucionen las cuentas fiscales en el corto y mediano plazo luego del progresivo aumento del gasto público en el correr de este año?

-Justamente, el tema es que si uno mira las cuentas como están, estamos bien pero vamos mal. ¿Por qué estamos bien? Porque aun no se ve un deterioro en el resultado fiscal, al contrario es un indicador que está bien, que está cumpliendo con las metas y, a veces, un poco mejor de lo que el gobierno esperaba.

Pero eso se da porque el crecimiento de la actividad es tan importante que estamos creciendo mucho en recaudación. Entonces, el gasto público está aumentando mucho, pero como está aumentando también la recaudación, todavía no se ve un deterioro en las cuentas fiscales.

Pero no es trivial la diferencia de tener un resultado fiscal determinado con un nivel de gasto y de impuestos más bajo, o un resultado fiscal determinado con un nivel de gasto y de impuestos más alto, que es la situación actual. Por lo tanto, lo que uno ve es que no se está haciendo una política contracíclica.

El gobierno tuvo la intención de tener una regla fiscal al estilo de la chilena al principio del mandato, lo que se vio reflejado en la Ley de Presupuesto original. Yo no sé dónde quedó eso, pero lo cierto es que el gasto está creciendo en mayor proporción.

En lo que va del gobierno, el gasto ha crecido más de 2.300 millones de dólares pero la recaudación ha crecido más de 2.800 millones de dólares.

Entonces, esas son señales de alerta porque no siempre vamos a recaudar como lo estamos haciendo, porque los ciclos existen y este crecimiento de la actividad es desmedidamente grande para lo que son los estándares uruguayos. Previendo eso, la política del gasto debería ser mucho más prudente para que cuando enfrentemos la fase más depresiva del ciclo no aumente el déficit fiscal, que es la historia de todos los gobiernos del Uruguay: gastan mucho en la fase creciente y cuando viene la fase depresiva tenemos crisis. Entonces, una lección aprendida debería ser esa.

-¿En qué sectores recomendaría reducir el gasto público?

-Básicamente hay que reducirlo en los gastos corrientes. El gasto en inversión es un gasto que tiene correlación positiva con el crecimiento de la actividad del sector privado, ya sea caminería, electrificación, educación básica, etc.

Ahora bien, el gasto corriente, como los salarios, gastos, etc., no tiene una correlación positiva, por el contrario.

Hoy por hoy además, está presionando sobre los precios y está generando un componente adicional de inflación al que estaría generando normalmente la economía. O sea, en esos gastos habría que "hincar el diente".

Para eso es necesaria una reforma del Estado, que deseo sea como dijo el Presidente de la República, la "madre de todas las reformas" porque vaya si nos hace falta, y que en todas las administraciones siempre queda postergada por distintos motivos: porque hay crisis, porque no es el momento o porque hubo un plebiscito, etc. Creo que es hora de encarar el tema de la reforma del Estado.

Inflación

-¿Cómo prevé que evolucione la inflación en 2008 cuando el gobierno tenga que sincerar el precio de los combustibles y ajustar los salarios de los empleados públicos y de las jubilaciones?

-Como están planteadas las cosas, creo que la inflación en 2008 va a volver a ser alta, va a estar por encima de las pautas del gobierno. No solamente por estos factores, sino porque el gobierno ha actuado hasta ahora sobre la inflación en primer lugar, con medidas monetarias, que en el corto plazo pueden ser buenas, pero tienen el subproducto negativo de deprimir mucho el precio del dólar y eso afecta nuestra competitividad.

En segundo lugar, ha actuado con medidas informativas: la Dirección de Comercio ha difundido información de los precios en los distintos barrios, etc.

En tercer lugar, con medidas tributarias: bajó el impuesto a muchos bienes de la canasta familiar, no permite que suban otras tarifas públicas con medidas tributarias y paratributarias; y en cuarto lugar, con medidas folclóricas como las de decir "estoy con ganas de importar" o negociar con los productores y los comercios un acuerdo de precios; esas cosas no tienen efectos duraderos.

Y no se han tomado las medidas que había que tomar: levantar las imperfecciones de los mercados que por algún motivo están llevando a crecer algunos precios como el caso de las frutas y las verduras, el caso del azúcar, o de algunos lácteos.

En estos casos habría que permitir la libre importación y no como hasta ahora que es muy difícil y muy caro importar.

La otra medida que no se tomó es reducir la presión de la demanda que implica el gasto público, que es una presión sobre la demanda agregada que está incidiendo sobre la inflación. En este caso, no sólo no se tomó esta medida sino que el gasto aumentó. Por lo tanto, nada me indica que la inflación en 2008 se mantenga dentro de los parámetros oficiales.

-¿Es conveniente que el BCU continúe aumentando la tasa de interés overnight con el objetivo de controlar la inflación? ¿Por qué?

-Al tener una política monetaria con crecimiento de la tasa de interés lo que ocurre es que el dinero se retrae de la plaza con una tasa de interés alta y eso deprime los precios en general, y la cotización del dólar en particular, que es determinante en la formación de precios.

Entonces, eso está llevando a que podamos llegar a perder competitividad. Si no la hemos perdido todavía es porque los precios de las materias primas están muy altos en los mercados internacionales, pero para algunos servicios o algunas exportaciones de bienes no vinculados a materias primas, como por ejemplo el turismo, ya estamos resintiendo la competitividad, especialmente con Argentina.

Esta política monetaria puede servir como una política de emergencia, pero no debe ser la única política para contrarrestar la inflación, si es que la inflación tiene causas que son mucho más profundas que un eventual shock internacional, etc.

Si el diagnóstico es que es una cosa eventual, entonces uno aplica política monetaria, pero si el diagnóstico es que además hay una presión interna de demanda agregada es preciso mirar otras cosas como por ejemplo una política anticíclica, que el gobierno no aplica.

Tipo de cambio

-En caso de mantenerse la actual cotización del dólar en torno a 22 pesos por dólar, ¿cómo va a incidir ese factor en el nivel de competitividad de la producción local?

-Por ahora no hay pérdida de competitividad. De repente estamos un poco peor que otros meses, pero estamos bien, excepto con Argentina.

Sin embargo, con Argentina no basta ver el tipo de cambio, hay que ver otras cosas que componen la ecuación del exportador y usar un IPC más real que el oficial. Pero es cierto que algunas de nuestras exportaciones de servicios se están perjudicando. Hay que tener cuidado con eso.

-¿Se puede afirmar que el peso uruguayo está sobrevalorado cuando el tipo de cambio se determina por un régimen de libre flotación como el que rige actualmente en Uruguay?

-Lo que pasa es que la flotación es libre pero la política monetaria incide. En realidad, los pensadores dicen que no hay que hablar de política cambiaria sino de política monetaria solamente.

Lo cierto es que es una libre flotación, pero flotación hasta cierto punto, porque el Banco Central interviene vendiendo o interviene comprando dólares. Acá tenemos un doble problema, uno el nivel, que puede ser el que no nos gusta o que puede estar un poco bajo para algunas cosas.

Otro es la volatilidad, la imprevisibilidad. No hay un mercado de futuros desarrollado en el Uruguay y estas intervenciones aleatorias o imprevisibles de la autoridad monetaria o, a veces, del Banco de la República, llevan a que sea muy difícil saber qué va a pasar con el precio del dólar. Entonces, acá no tenemos una libre flotación pura, es una flotación con intervención.

-¿Existe una alineación entre la apreciación del peso con respecto al dólar y la depreciación de la divisa estadounidense frente al euro?

-Claro, eso se traslada. Si uno observa la competitividad de nuestro peso uruguayo respecto al euro está mucho mejor que respecto al área dólar, pero acá tenemos el adicional de que la política monetaria está incidiendo más todavía de lo que internacionalmente resultaría.

-¿Cuál sería el tipo de cambio de equilibrio en la actualidad?

-No podría decirse que no estamos en equilibrio ya que nuestra competitividad en general sigue siendo buena. Pero lo que importa es ver la volatilidad y la tendencia del tipo de cambio.

-¿Es el tipo de cambio flotante el régimen más adecuado para Uruguay?

-Yo creo que sí. Para tener un tipo de cambio fijo hay que tener una disciplina fiscal que Uruguay desde 1830 no la ha tenido, o la ha tenido en períodos de tiempo muy cortos en lo que es nuestra historia.

A la larga, la economía se ajusta por algún lado. Es como una familia, si usted gasta más de lo que tiene a la larga tiene que haber algún ajuste, tenga el tipo de cambio flotante o el tipo de cambio fijo. Pero parece que el flotante tiene ajustes más por precio y menos por cantidad.

La Ley de Tercerizaciones tiene un impacto directo en las Pymes

-¿Cómo califica la actual Ley de Tercerizaciones?

-Este es todo un tema. Desde que se aprobó la ley, la Cámara de Comercio ha tratado de hacer modificaciones junto con otras gremiales empresariales.

-¿Cuáles son los efectos no deseados de esa normativa en la administración de las empresas?

Esta ley establece que usted es responsable solidario de lo que haga con sus trabajadores una empresa tercerizada que usted contrate. Vale decir, por ejemplo una empresa de limpieza está trabajando en su empresa y un trabajador de la empresa de limpieza tiene problemas con su patrón, puede elegir a quién le reclama, o le reclama al patrón o le reclama a su empresa, eso es responsabilidad solidaria tal cual establece la ley 18.099. Nosotros entendimos que eso era muy duro para la empresa contratante y que iba a minar mucho las tercerizaciones. El mundo va hacia que cada uno se dedique a lo que tiene que hacer, al corazón de su negocio, y el resto lo tercerice. A eso, que es práctica corriente en el mundo, entendemos que esta ley le asesta un golpe porque hace muy difícil que uno se atreva a asumir una responsabilidad de tal tamaño.

-¿Afecta por igual a las grandes empresas como a las Pymes?

Nosotros especialmente nos preocupamos por las Pymes, porque si una Pyme es contratante no tiene personal como para estar controlando que las empresas a las que contrata cumplan, es una tarea que en la práctica no la puede hacer. A la vez, si una Pyme es la contratada, quién la va a contratar si nadie la conoce y se corre el riesgo de que no cumpla sus obligaciones y haga incurrir en responsabilidades a la contratante, mejor contratan a una empresa grande y conocida para no asumir el riesgo. O sea, veíamos un doble perjuicio para la Pyme.

Entonces, la Cámara de Comercio decidió promover un servicio que es como una gestoría: nosotros le hacemos el trámite a la contratante, a través de una alianza estratégica con una empresa que nos provee el conocimiento del negocio, el software, etc. y nosotros le hacemos la gestoría de la información.

-¿Qué modificaciones le haría a dicho texto legal?

Existe un nuevo proyecto de ley, en el cual, si uno demuestra como contratante que hizo todo lo posible por tener la información, la responsabilidad no sería solidaria sino subsidiaria. En ese caso, el trabajador tendría que ir primero contra su patrón, y luego recién, si por algún motivo no tiene éxito, va contra el contratante, lo que nos parece un poco más sensato y es más acorde con lo que es la legislación internacional.

La Cámara tiene muchas esperanzas con este proyecto, que se llama "Terceriza", y las empresas lo están viendo como una solución y una tranquilidad a la hora de subcontratar o tercerizar servicios. A su vez, muchas empresas contratadas voluntariamente quieren estar en la lista de las empresas que cumplen con sus obligaciones ya que esto operaría como una "lista blanca" de empresas.

La Reforma Tributaria hará disminuir el ahorro

-¿Qué efectos puede tener la aplicación del IRPF en el consumo interno en los próximos meses? ¿Se ha advertido alguna retracción en las compras minoristas desde que rige la reforma tributaria?

-Todos los indicios que nosotros tenemos a partir de la Encuesta de Comercio y Servicios de la Cámara nos dicen que no hay incidencia de la Reforma Tributaria ni en el consumo ni en los precios. Las empresas están respondiendo eso y ellas son las que están percibiendo cómo consume la gente.

-¿Cómo estima usted que evolucionarán la distribución del ingreso y el ahorro?

-Es todavía prematuro analizar el efecto que tendrá en la distribución del ingreso y en el ahorro. Sobre el ahorro, seguramente tendrá un efecto negativo y en la distribución del ingreso habrá que esperar. El gobierno apuesta a que tenga un efecto positivo en este último aspecto.

Hace unos días participamos en el edificio Libertad en la divulgación de algunos resultados sobre el Plan de Equidad, sobre la Reforma Tributaria y algunas estimaciones sobre la Reforma de la Salud. Pudimos apreciar que las autoridades esperan que tengan un impacto muy fuerte y positivo en la distribución del ingreso, aunque en mi opinión hay que aguardar los resultados para ver si efectivamente eso sucede.

-¿En qué medida el peso de la Ley de la Reforma Tributaria podría desacelerar el crecimiento de la actividad económica?

-No creo que tenga impacto en la actividad. Habrá que ver cómo juega el tema del ahorro, pero el ahorro es hoy por hoy casi como un commodity, si no se genera internamente se consigue en el exterior.

De todas formas, veremos cómo evolucionan los indicadores, pero no creo que tenga incidencia en el crecimiento de la actividad o en el déficit.

Ficha técnica

María Dolores Benavente, uruguaya, es licenciada en economía egresada de la Universidad de la República. Actualmente se desempeña como gerente de asuntos institucionales de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios. Ha realizado diversas publicaciones. Es presidente de la Academia Nacional de Economía, y paralelamente es consultora, entre otros, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Organización Internacional del Trabajo.

Previamente fue vicepresidente de República AFAP, y columnista de temas económicos en la RED de TV y en Canal 5 TVEO.

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