Dos investigadores de Mercer Human Resources Consulting con sede en Ginebra, Rick Guzzo y Haig R. Nalbantian, analizaron durante dos años la memoria y balance de las grandes empresas que cotizan en Bolsa en Estados Unidos. Buscaban referencias a la gestión del activo humano. Las pocas que encontraron nunca mencionan su contribución al éxito del negocio.
Casi todos los informes anuales que presentan las cien mayores empresas estadounidenses y que fueron analizados detenidamente por los analistas Gizzo y Nalbantian, mostraban la misma carencia: no dedicaban suficientes líneas a explicar cómo se usa el 36% de los ingresos empresariales. Eso es, más o menos, lo que se dice que se gasta en capital humano en forma de salarios, beneficios, capacitación y demás.
No hay una explicación detallada de qué se invirtió en fuerza laboral y por qué, como tampoco los resultados de dichas inversiones. Supongamos, dicen los investigadores, que una sociedad anónima gasta un tercio de sus ingresos en una inversión de capital o en pago de intereses y que nunca mencionara ese gasto ante sus accionistas en su informe anual. Esa omisión sería impensable.
Alrededor de una cuarta parte de todos los balances de las compañías estudiadas parecen ignorar que las operaciones comerciales requieren una fuerza de trabajo. Algunas ni siquiera mencionan el tema "empleados". En todos aquellos casos en que se informa algo, lo que predomina es pagos de nómina o estadísticas salariales. Otra cuarta parte presenta los consabidos clichés -"nuestra gente es nuestro mayor activo"- o algunas líneas sobre cómo la empresa se ocupa y cuida de su personal. La otra mitad ofrece alguna esperanza.
INFORMES. En su balance de 2003, la petrolera Exxon Mobil destacó los logros educacionales de sus empleados. El mismo año, Autonation menciona la capacitación del personal en su informe financiero. PepsiCo se destaca en 2003 y 2004, porque ambos informes anuales dedican varias páginas a temas de capital humano. Pero aún cuando este se menciona como activo, casi nunca se encuentran datos concretos sobre prácticas para gestionarlo de manera de generar mejores resultados comerciales para la corporación.
La memoria y balance anual es, en realidad, un informe financiero y comercial. Y las operaciones comerciales -que son responsabilidad del equipo gerencial y, sobre todo del CEO- incluyen la forma en que se usan los activos del capital humano. De modo que los Chief Executive Officers tienen la obligación de informar a los accionistas acerca de la manera cómo están manejando el aspecto humano de las empresas que dirigen.
VENTAJAS COMPETITIVAS. En la moderna economía de la sociedad del conocimiento, la forma como se gestiona el capital humano es una de las pocas fuentes de ventaja competitiva que van quedando. Como activo intangible la fuerza laboral agrega valor directo y contribuye al valor de otros intangibles, tales como marca y propiedad intelectual, de las empresas. Dado que los intangibles amplían la brecha entre valor de mercado y valor de libros, se deduce que las empresas que aporten datos concretos sobre sus activos de capital humano mejorarán ostensiblemente su posición a los ojos siempre escrutadores de los accionistas.
Si las ventajas son evidentes, y si de lo que se trata es de una porción importante del ingreso, la pregunta es ¿por qué se menciona tan poco el tema? La respuesta podría estar en que la SEC sólo exige que se declare la remuneración de los cinco ejecutivos más altos de la compañía, como si ese fuera el único capital humano que importa. Pero eso no lo explica todo. Una explicación más probable es que las empresas tienen poco que decir al respecto. No es fácil abordar temas de capital humano en el mundo de los negocios.
DEMANDA. Para medir las transacciones y las conductas de sus clientes, las organizaciones cuentan con elaborados sistemas de medición y análisis, que a su vez les permiten tomar decisiones de negocios. Y aunque tienen herramientas comparables y bases de datos para entender ese activo intangible que es la fuerza de trabajo, casi nunca las aprovechan. Por lo general, las empresas saben mucho más sobre sus clientes y proveedores que de sus empleados. Sin embargo, los investigadores Gizzo y Nalbantian creen que muy pronto crecerá la demanda de información sobre gestión de capital humano.
Fuente: En base a información de la Revista MERCADO (República Argentina)