MATTHEW LYNN | BLOOMBERG
Cada vez que los medios captan una tendencia en los mercados financieros, generalmente es demasiado tarde.
Recientemente, el New York Times publicó un largo artículo explicando cómo Nueva York había rendido su estatus de centro financiero mundial a Londres.
En este momento, exactamente lo opuesto parece ser verdad.
Después de al menos cinco años en que Londres tomó la delantera como eje de las finanzas, varios errores catastróficos cometidos por la capital británica están a punto de revertir tal situación.
Londres desperdició su ventaja. El camino está ahora despejado para que Nueva York arme su recuperación.
No hay duda de que Londres disfrutaba de una posición más alta, y Nueva York estaba empezando a notarlo. En junio, MasterCard Inc. nombró a Londres la ciudad número uno para hacer negocios, derrotando a Nueva York en cuatro de seis criterios de comparación. Un informe encargado por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y el senador Charles Schumer advertía que la ciudad estadounidense corría el riesgo de perder su liderazgo financiero a manos de Londres. Bloomberg es el fundador y dueño mayoritario de Bloomberg News y su matriz, Bloomberg LP.
El problema es que esos informes son ya historia.
Con una tenacidad que podrían vivir para lamentar, los británicos se dedicaron intensamente a dilapidar esas ventajas.
He aquí cuatro razones por las cuales Londres se cavó la fosa.
PRIMERO, LOS IMPUESTOS. En este momento, la caza de ricos está autorizada. El Partido Conservador propuso recientemente un gravamen anual de 25.000 libras (US$ 51.200) sobre los extranjeros no domiciliados en el país, que antes estaban exentos de pagar impuestos británicos sobre sus ganancias internacionales. Esto tuvo gran impacto en las encuestas, porque el dinero sería usado para pagar rebajas fiscales para las clases medias, que el gobernante Partido Laborista, asustado, copió la medida. Y planea un gravamen anual de 30.000 libras sobre los extranjeros que opten por la condición de no domiciliados ante el fisco.
CAPITAL RIESGO. Peor aún, los cambios a las reglas del impuesto a las ganancias de capital golpearán duramente a los fondos de capital riesgo, reemplazando lo que en realidad era una tasa fiscal de 10 por ciento de sus ganancias por otra de 18 por ciento.
Esto envía todos los mensajes equivocados. Aunque el Reino Unido tiene ahora impuestos relativamente altos -la mayor tasa sobre ingresos individuales es ahora de 40 por ciento-, ha tenido cuidado de proteger su sector de servicios financieros. Ya no. Los políticos han descubierto que pueden exprimir a la City, como se conoce al distrito financiero londinense, y ganar votos al mismo tiempo. No van a detenerse hasta ver que se ha hecho verdadero daño, y para entonces será demasiado tarde.
Una reglamentación de mano blanda fue otra clave del éxito de Londres. Eso también corre riesgo. "El Reino Unido parece estar alcanzado a Estados Unidos en cuanto a exposición a asuntos reguladores", dijo en un informe Chris Warren-Smith, jefe de disputas internacionales en el sector de servicios financieros en la firma jurídica Fulbright & Jaworski en Londres.
REPUTACIÓN. ¿Y qué pasa con la reputación de la ciudad? Todavía se discute quién fue responsable del colapso del banco de crédito hipotecario Northern Rock Plc. Hay buenos argumentos para culpar al propio banco, al Banco de Inglaterra (el banco central británico) o al Gobierno. Hasta se podría hacer responsables a los medios. Durante la crisis estadounidense de las hipotecas "subprime" o de alto riesgo, la Reserva Federal logró minimizar los daños, mientras que el Reino Unido fue testigo del primer retiro masivo de depósitos bancarios en un país desarrollado que se recuerde. Difícilmente esto haya beneficiado a la fama de estabilidad financiera que tiene Londres.
Por último, eche una ojeada a la calidad de vida. Londres nunca fue un lugar fácil para vivir. Las ciudades vibrantes, ricas, dinámicas raramente lo son. Sin embargo, hay límites a lo que la gente puede soportar. Según un estudio puesto en el sitio de Internet https://www.keepmoving.co.uk, Londres es ahora oficialmente la ciudad más lenta de Europa. El tránsito en la capital británica se mueve a 11,8 millas (19 kilómetros) por hora, frente a 15 mph en la segunda más lenta, Berlín. En Fráncfort y Ginebra, los autos zumban a más de 40 mph.
PROBLEMAS EN HEATHROW. Al mismo tiempo, el aeropuerto de Heathrow es una desgracia: se estima que todos los años pasan por él unos 20 millones más de pasajeros de lo que puede manejar. ¿Y el subterráneo? No me haga empezar a hablar.
Una ciudad puede sobrevivir a una, dos, tal vez tres características negativas. Pero en este momento, los puntos contra Londres se están juntando más rápidamente que los aviones en busca de sitio de aterrizaje en el aeropuerto.
Nueva York ha reconocido que perdió muchos negocios y está contraatacando. Quizá ni tenga que hacerlo. Londres está decidida a darse a sí misma el golpe de gracia, y podría no pasar mucho tiempo antes de que los banqueros de inversión, los operadores de derivados y los gestores de fondos de cobertura decidan que tal vez Nueva York no es un lugar tan malo para hacer negocios después de todo. Es seguro y eficiente, y los impuestos son al menos predecibles. Y como la libra se cambia a más de US$ 2, es barato.
Muy pocos negocios financieros están en Londres porque tengan que estarlo. Ciertamente no sirven a la economía británica, que se desempeña más bien modestamente y se alimenta de los mercados financieros, ni a la inversa. Si la City sufre, también lo hará el país. En este momento, nadie está de humor de reconocerlo.