El escenario de una segunda vuelta electoral parece lejano hoy día

| Si la oposición se juntara, reuniría hoy un 50% del electorado y le disputaría palmo a palmo la presidencia a la candidata oficialista

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El País

La crisis política del período 2001-2002 destruyó la estructura básica de los partidos políticos argentinos. Por eso, hoy encontramos una diáspora de dirigentes en todas las colectividades políticas, que prácticamente ha dejado en una situación crítica a varias organizaciones partidarias, sostuvo el periodista argentino Nelson Castro. El entrevistado, conocido del público uruguayo por su labor en los medios de comunicación de Argentina, ejerció la profesión de médico neurólogo durante varios años, pero su temprana vinculación al periodismo y su posterior especialización en el reportaje político hicieron que abandonara progresivamente su vocación por la medicina. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.

-A fines de octubre próximo Argentina elegirá un nuevo presidente para el período 2008-2011, ¿cuál es la "sensación térmica" de la campaña electoral?

-A dos meses de la elección no hay un clima caliente porque la oposición no pudo conseguir que se formara un frente alternativo fuerte. En el gobierno existía una cierta inquietud de que un candidato opositor que reuniese a diversas corrientes políticas podía dificultar el triunfo de la candidata oficialista en la primera vuelta. Al no haberse concretado esa posibilidad, la situación de Cristina Kirchner parece cómoda. Si bien todo puede cambiar durante la campaña, la elección viene con el resultado "cantado" hasta el día de hoy.

-¿Por qué se cambió el eslogan de la campaña presidencial del oficialismo?

-Si bien la propaganda inicial fue "El cambio recién comienza", en los medios se comentó el significado real de esa propuesta, que implicaba una crítica fuerte para la gestión presidencial de su esposo, desde el gobierno reaccionaron y cambiaron el eslogan por el de "Continuar con el cambio". Está claro que Cristina es Kirchner.

-Si bien es más lógica esa propaganda del partido oficialista, ¿qué cambio cree Ud. que están solicitando los sectores medios, que generalmente son los más independientes de la sociedad?

-Los sectores de la clase media que no votan a Cristina Kirchner están reclamando un comportamiento más tolerante por parte del gobierno hacia los que piensan distinto; un combate más duro contra la corrupción dentro y fuera de la administración; una política económica más efectiva en su lucha contra la inflación ya que sus efectos empiezan a sentirse en los bolsillos de los argentinos, especialmente de los empleados y jubilados; y soluciones en materia de seguridad pública.

-¿Hay fundamentos sólidos para esperar que se concreten algunos de esos cambios?

-Es muy poco probable que se produzca un viraje en la conducción gubernamental, especialmente en el área económica, de ganar las elecciones Cristina Kirchner. En tal caso, los cambios que se avizoran son escasos. Por un lado, se prevé una atención mayor a la política internacional que permita una mejor inserción de Argentina en el concierto mundial, con lo cual sus viajes al exterior serían más frecuentes que los emprendidos por su esposo. Por otro lado, está la especulación sobre una posible iniciativa de diálogo más fluido con sectores de la oposición.

Oposición

-¿Podría la serie de escándalos recientes que involucran a figuras cercanas al círculo del Presidente provocar una sorpresa en los resultados de la primera vuelta electoral, es decir que Cristina Kirchner no alcanzase la mayoría exigida para acceder a la presidencia de la Nación?

-Si bien esos hechos le han quitado algunos puntos de apoyo a la candidata oficialista, no han tenido gran trascendencia debido a la gran distancia que existe entre ella y la oposición. Si la oposición se juntara, reuniría hoy un 50% del electorado y le disputaría la presidencia palmo a palmo a Cristina Kirchner. Como no lo ha hecho, la ventaja de ella sigue siendo muy grande y no pone en peligro su triunfo en la primera vuelta electoral. Debemos recordar que en Argentina si un candidato obtiene el 40% del total de votos y una diferencia de diez puntos porcentuales con respecto al segundo, es declarado vencedor de los comicios. En realidad, esa es una de las trampas de la reforma de la Constitución de 1994. Si bien estableció la posibilidad de un ballotage, se sabía que no se iba a realizar en las elecciones inmediatas ya que la cifra estaba ajustada a la mayoría de votos con que contaba Menem entonces.

-Si, finalmente, se fuera a una segunda vuelta electoral, ¿qué figura política le podría disputar la presidencia a Cristina Kirchner?

-Según los resultados de las encuestas más recientes, las preferencias para un candidato opositor están muy divididas. Aparentemente, las mejores chances estarían entre Roberto Lavagna, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, pero no hay consenso al respecto porque el escenario de una segunda vuelta parece lejano actualmente.

-¿Hay diferencias de fondo entre el candidato presidencial del partido Una Nación Avanzada (UNA), Roberto Lavagna, ex ministro de economía, y la candidata oficialista Cristina Kirchner o es sólo una cuestión de personalidades?

-En realidad, Lavagna sostuvo la actual política económica del gobierno hasta que renunció en noviembre de 2005. Las diferencias son básicamente de estilo. Seguramente, tendría una mayor capacidad de diálogo, sobre todo con los sectores de la producción, que la candidata oficialista. Cuenta, además, con más experiencia política luego de haber estado al frente de un ministerio clave durante varios años.

-¿Qué rol estima que va a jugar Mauricio Macri, el alcalde electo de la Capital Federal y una figura destacada de la oposición, en las elecciones presidenciales venideras?

-Hasta ahora el apoyo de Macri a la candidatura del Dr. Ricardo López Murphy ha sido escaso ya que tiene su propio proyecto presidencial para las elecciones de 2011. Por lo tanto, nada le conviene más que la oposición a Cristina Kirchner se presente dividida a efectos que le dé tiempo a su gestión hipotéticamente buena al frente de la ciudad de Buenos Aires. De ese modo, se convertiría en el referente nacional y, por consiguiente, en el candidato que nuclearía a los sectores opositores dentro de cuatro años.

Estructuras políticas

-La candidata oficialista Cristina Kirchner no fue elegida por un congreso partidario ni su postulación surgió de internas partidarias, sino que fue impuesta por un "dedazo" del presidente, a la sazón su marido. ¿A que obedeció esa decisión?

-El motivo legal fue que el Partido Justicialista está intervenido desde 2003 como resultado de la decisión del entonces presidente Duhalde que anuló la elección interna con la complicidad del Poder Judicial para evitar un triunfo de Carlos Menem en los comicios peronistas de entonces. Cabe agregar que los candidatos de los partidos de la oposición también fueron elegidos "a dedo", lo que muestra serias carencias en las estructuras partidarias.

-Las elecciones presidenciales de 2007 muestran una ruptura de los dos grandes partidos tradicionales e incluso de algunos partidos menores. ¿Cómo interpreta Ud. la alianza del peronismo con los radicales K y el apoyo de la Unión Cívica Radical (UCR) a la candidatura del ex ministro Lavagna de extracción peronista?

-Además de los radicales K captados por el oficialismo, es visible el apoyo de la UCR a la candidatura del ex ministro Lavagna de extracción peronista; pero también hubo radicales apoyando a Macri en las elecciones de la Capital Federal.

Esto es producto de la crisis política del período 2001-2002 que destruyó la estructura básica de los partidos políticos argentinos. Hoy encontramos una diáspora de dirigentes en todas las colectividades políticas, que prácticamente ha dejado en una situación crítica a varias organizaciones partidarias.

-Luego de la política de concertación con partidos ideológicamente afines a la línea de Kirchner (UCR, PS, etc.), que resultó poco fructífera, ¿qué posibilidades tiene el presidente de convertir al PJ en un partido de centroizquierda?

-Ese objetivo es muy complicado porque el PJ es un partido muy amplio, con infinidad de sectores de las más diversas tendencias. Además, siempre se ha orientado hacia el mismo lado que se dirige el poder de turno. Por lo tanto, hoy ese partido es supuestamente de centroizquierda; pero, en realidad, la línea económica del gobierno de Kirchner es totalmente ortodoxa desde el punto de vista de la tradición peronista.

Por otra parte, las alianzas de Kirchner, tanto con los llamados "radicales K" como con los socialistas, son meramente coyunturales. Tienen muy poca base ideológica y responden a una estrategia electoral. Esto quedó demostrado con la inclusión del radical Julio Cobos como candidato a vicepresidente en la fórmula oficialista. Resultó vergonzoso cuando fue abucheado por los asistentes peronistas en el acto de inicio de la campaña electoral.

Néstor Kirchner

-¿Cómo se explica que la oposición al gobierno de Kirchner haya mostrado su mayor combatividad en la provincia de Santa Cruz, de donde es oriundo el actual presidente?

-Ese estado convulsivo se explica porque Kirchner no está ahora a cargo de la gobernación de esa provincia y la capacidad política de sus sucesores es muy inferior. Además, el manejo feudal del poder que tenía Kirchner en Santa Cruz es difícil de mantenerlo sin él ahí. Al ser percibidas esas carencias, la población comenzó a manifestar su cólera por la manera como se la gobierna. No obstante ello, los estallidos de violencia registrados en los últimos días se concentraron en la capital provincial, Río Gallegos; pero, si las elecciones se realizaran hoy, nadie podría pronosticar, en forma rotunda, una derrota del oficialismo en esa provincia.

-¿Ningún partido opositor ha exigido una aclaración formal acerca del destino de los US$ 600 millones del fisco de la provincia de Santa Cruz que, supuestamente, Kirchner como gobernador hizo depositar en la banca europea durante la crisis económica de 2001-2002?

-Sí. Algunos políticos y periodistas -entre ellos nosotros- le han reclamado esa explicación. Pero nadie sabe a ciencia cierta dónde se hallan esos fondos, pese a que Kirchner sostiene que están de regreso en Argentina. Es un tema del que hablamos muy pocos. Lamentablemente, hay comportamientos muy particulares de la sociedad argentina. Cuando el bolsillo de los ciudadanos está algo mejor, muchas cuestiones inquietantes pasan a un segundo plano.

-¿Cuál será el rol de Kirchner fuera del poder?

-Además de convertirse en una suerte de tutor político de su esposa en caso de que ella sea electa presidenta de los argentinos, se va a dedicar a construir una estructura sólida que le permita mantenerse en el poder. El matrimonio Kirchner es una sociedad política, cuyo proyecto es ser reelectos por varios períodos presidenciales.

Sindicatos no han protestado por la pérdida del poder adquisitivo del salario

-¿Cuáles son los grandes temas económicos que se están debatiendo o que se prevé que estarán en la agenda del debate electoral?

-Hasta ahora no se han dado los debates económicos y dudo que aparezcan. Como es indiscutible que la economía argentina ha crecido desde la crisis de 2001-2002, el gobierno juega con un caballito de batalla muy fuerte a su favor. Entonces, le resulta muy difícil a los opositores criticar la política económica de Kirchner, pese a que la brecha en cuanto a la desigualdad de los ingresos de la población sigue siendo muy ancha y que la tasa de inflación es mucho más alta que la difundida en términos oficiales.

-¿A qué atribuye la mayoría de los ciudadanos la recuperación de la economía argentina?

-Sin duda, es un hecho que la mejora de la economía se debe a la devaluación del peso argentino en 2002, que se la vincula con la gestión de Duhalde como presidente y de su ministro de Economía, Roberto Lavagna. Lo que ha hecho Kirchner es impedir que el dólar se deprecie internamente como ha ocurrido en el resto del mundo porque le genera competitividad a la producción nacional y, por consiguiente, revitaliza la actividad económica. En cambio, una apreciación de la moneda nacional haría disminuir los ingresos generados por los impuestos a las exportaciones, que constituyen un recurso muy importante para las arcas del Estado. Sin embargo, la evaluación de las ventajas e inconvenientes de la actual política económica sólo la hacen los especialistas. La mayor parte de la ciudadanía permanece indiferente a esa discusión siempre que la economía local siga creciendo.

-¿En qué medida el temor al creciente empuje del ritmo inflacionario y el desconocimiento de la verdadera tasa de inflación pueden restarle votos a la fórmula Cristina Kirchner-Julio Cobos?

-Hay una porción del electorado de clase media que va a castigar al oficialismo por la escalada inflacionaria y la falta de transparencia en ese tema. No obstante, otro importante sector del electorado va a apoyar a la fórmula oficialista porque tiene una vivencia diferente de la economía. Además, no es previsible un fenómeno hiperinflacionario en los próximos meses.

-¿Ha mejorado tanto el nivel del salario que los aumentos de precios no parecen afectar mayormente a los trabajadores?

-Los salarios no son tan buenos, pero tampoco podemos olvidar que la tasa de desempleo es bastante menor a la de las épocas de pre y postcrisis. Es muy interesante como se ha manejado el gobierno de Kirchner en materia de retribuciones. En las negociaciones paritarias, se ha fijado un aumento salarial del 16% a pesar de que la inflación verdadera probablemente supere el 20% este año. Sin embargo, los gremios no han protestado por esa pérdida de su poder adquisitivo, lo que se explica por la composición peronista del aparato sindical. Lógicamente, tampoco se han quejado los empresarios.

-¿Qué impacto puede tener en el electorado el colapso energético que ha sufrido el sector industrial argentino en los últimos años?

-Hasta ahora ese impacto ha sido bajo porque la mayoría de la población no ha vivido la crisis energética. Seguramente, va a permanecer indiferente mientras no aumenten las tarifas residenciales de esos servicios públicos. Por su parte, muchos de los industriales, quienes sí han sufrido el déficit energético y se quejan en privado, niegan enfáticamente cualquier crisis en público.

El conflicto argentino-uruguayo es producto de la falta de liderazgo político

-El gobierno de Kirchner suele calificar de "asambleístas" a los vecinos de Gualeguaychú que bloquean el puente binacional y de "piqueteros" a quienes cortan las rutas por diversas reivindicaciones en el resto del país. También la respuesta de los cuerpos de seguridad del Estado es distinta en ambos casos. ¿Qué diferencias existen entre unos y otros?

-Quiero dejar constancia que estoy de acuerdo con el tema de fondo de la protesta de la gente de Gualeguaychú en defensa del medio ambiente, porque su fundamento es atendible y valorable. Sin embargo, he criticado públicamente los cortes de ruta dado que es una metodología no válida y no legal.

En cuanto a su pregunta, el manejo que el gobierno argentino ha hecho de este asunto es propio de su doble discurso. Efectivamente, trata cuestiones similares de modo diferente. Los cortes de ruta tienen iguales consecuencias ya sean realizados por los piqueteros o los asambleístas. Ocurre que la gente de Gualeguaychú tiene un peso político importante, aunque no ha sido determinante en la elección del gobernador de Entre Ríos, mientras que el movimiento piquetero está muy disperso, habiendo perdido mucha fuerza política. Por eso, Kirchner ha tomado una actitud permisiva, pese a que en la intimidad critica los cortes que impiden cruzar desde y hacia Uruguay, puesto que el costo político de evitar la interrupción del tránsito de personas y vehículos sería muy alto. Es decir, maneja situaciones similares con criterios distintos y, según sea su conveniencia, a unos los apoya y a otros los critica.

-Hace tiempo que la planta de Botnia dejó de ser un problema ambiental para convertirse en un conflicto político grave entre Argentina y Uruguay. ¿Qué intereses estarían fomentando las diferencias entre ambos países?

-Más que intereses ocultos, ninguna autoridad oficial le prestó la debida atención a la construcción de una planta de pasta de celulosa de gran porte sobre el río Uruguay. Esto acaba de ser reconocido por el ex presidente Sanguinetti, según he leído en varios medios. Por lo tanto, el poder político perdió desde sus inicios las riendas para conducir las negociaciones. Recuerdo que el tema ambiental -que el gobierno argentino ahora afirma que es una prioridad en su agenda- no le interesaba a nadie en aquel momento. Lo puedo afirmar con propiedad porque el primer lugar en un medio de comunicación de Argentina que trató la cuestión de las pasteras fue nuestro programa televisivo, en el que participaron representantes de Gualeguaychú y de Fray Bentos allá por 2003. La falta de diálogo entre ambos presidentes hace que el conflicto haya adquirido ribetes absurdos, como las manifestaciones de los asambleístas en algunas de sus protestas con el peligro de que algún desaforado desencadene un hecho de violencia y las declaraciones desde la otra orilla solicitando guardia militar para custodiar la planta de Botnia. En definitiva, esta crisis es producto de una falta de liderazgo político, tanto en Argentina como en Uruguay y de una conducta irresponsable y sin visión política de la empresa Botnia. Lo terrible es que las consecuencias las sufren los ciudadanos.

-Se maneja que un gobierno de Cristina Kirchner facilitaría un entendimiento con Tabaré Vázquez. ¿Existen elementos concretos que fundamenten un cambio en la política exterior de su país a corto plazo?

-Hay fundamentos de cambios en la política exterior, pero no sé si llegarían a producirse en el caso particular de la planta de Botnia, que hasta ahora ha sido tan mal manejado. Veo con mucha preocupación y enorme pena que el diferendo ha llegado a un punto desde donde resulta muy difícil hallar una solución que satisfaga a ambas partes.

Ficha técnica

Nelson Castro, argentino, 52 años, se doctoró en medicina con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires. Egresó de la Escuela Superior de Periodismo de Buenos Aires y realizó un máster en periodismo político en Estados Unidos. Es conductor de los programas "Puntos de vista" en LS 10 Radio Del Plata y "El juego limpio" en el canal cable Todo Noticias. Es columnista en los diarios La Nación y Página/ 12. Ha recibido, entre otros, los Premios Rey de España, Martín Fierro, Santa Clara de Asís, Broadcasting, Fund TV y New York Festivals.

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