El nivel de actividad de la industria manufacturera, sin considerar a la refinería, se incrementó un 9,5% en el segundo trimestre del año en relación a igual período de 2006. En el acumulado del año, el aumento fue del 11,5%.
De esta manera, y tras un magro desempeño a fines de 2006, retoma la senda del dinamismo iniciada 16 trimestres atrás (ver Gráfico Nº 1), que le permitió no sólo recuperar, sino superar los niveles de producción que mostrara previo a la crisis.
El crecimiento del sector responde a varias causas, las que han sido analizadas desde esta página. En primer lugar los bajos niveles desde los cuales partió la recuperación, lo que necesariamente iba a implicar desde un punto de vista estadístico altas tasas de crecimiento. Pero ese es un fenómeno transitorio, que dura lo que la recuperación.
Cuatro años consecutivos de crecimiento hablan de algo más que una simple recuperación. Y es aquí donde entran en juego otros elementos que explican el desempeño del sector, que están asociados básicamente a factores de demanda.
En primer lugar la demanda externa. En los últimos quince años se produjo una "revolución silenciosa" en el mercado internacional, con cambios trascendentales, que se hicieron sentir con gran fuerza hacia el año 2003. El fenómeno de la globalización, con el ingreso de lleno al sistema capitalista de China, India y Rusia, provocó por un lado la incorporación masiva de la fuerza laboral de esos países al mercado. Ello generó una gran presión a la baja en las remuneraciones (los datos de los países desarrollados muestran que prácticamente han permanecido estancadas en términos reales en los últimos años), lo que se tradujo en un abaratamiento relativo de los productos con mayor proceso de industrialización.
Pero por otro lado, aumentó la demanda de alimentos para el consumo de la población de esos países, como así también de materias primas para su industrialización, con el consiguiente aumento de los precios de estos commodities.
DEMANDA EXTERNA. Dada la particular estructura productiva de la manufactura uruguaya, en la que predomina la elaboración de materias primas de origen agropecuario, el aumento del precio internacional de los commodities, consecuencia de una demanda externa creciente, fue fundamental, sobre todo para explicar las altas tasas de crecimiento entre 2003 y 2005.
En el Gráfico Nº 2 se puede apreciar la evolución de los precios de exportación del sector manufacturero, los que aumentaron 37,2% medidos en dólares en los últimos cinco años, liderados por los alimentos que en dicho período subieron más de 56%.
El impacto positivo de la demanda externa creciente se trasladó a toda la economía, lo que se tradujo en un mayor ingreso de la población, por lo que la demanda interna también impacta favorablemente en la industria.
Por ello llama la atención el resultado de un informe sobre la capacidad utilizada en la industria, que divulgó recientemente la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU). Según dicho informe la industria estaría utilizando el 68% de su capacidad instalada, y las principales razones por las cuales la utilización no es mayor se deben, según respondieron los empresarios, a factores de demanda, tanto interna como externa.
Esta aparente contradicción no sería tal si se la une al resultado de otro informe de la CIU, el de las expectativas empresariales.
Según el informe de junio, las expectativas de ventas externas mostraron una caída por tercer mes consecutivo, al tiempo que el indicador que mide las perspectivas sobre la evolución futura de la actividad económica marcó el cuarto mes de descenso. En lo que respecta a las ventas internas y las perspectivas relativas a la situación de la empresa en los próximos seis meses, el indicador es volátil, pero la tendencia es a la baja. En definitiva, los industriales son cada vez menos optimistas con respecto al futuro (ver Gráfico Nº 3).
COSTOS. La explicación a esta reversión de las expectativas podría buscarse tal vez por el lado de los costos de producción y su impacto en la rentabilidad de las empresas.
Una aproximación a ello sería analizar la evolución de la mano de obra en relación a los restantes precios del sector. El índice de salarios de la industria manufacturera que elabora el INE y tiene base=100 en diciembre de 2002, se situó en el mes de junio en 153,38, o sea que aumentó más de 50% en el período. Corregido por la evolución del tipo de cambio, el aumento fue mayor, 74,8%, debido a la apreciación del peso. El aumento nominal de los salarios duplicó al de los precios de exportación.
Si el análisis queda ahí es incompleto, ya que no incorpora las ganancias de productividad de la mano de obra. Asimismo, dado que se está analizando un período de tiempo relativamente extenso, hay que tener en cuenta los bruscos cambios que sufrió la cotización del dólar (la devaluación de junio de 2002 y la apreciación del peso durante 2004 y 2005).
Hechas estas correcciones se puede apreciar que los costos laborales unitarios en la industria manufacturera se están acercando al nivel registrado al momento de la devaluación (ver Gráfico Nº 4).
Pese a ello, la rentabilidad en los últimos dos años no se vio afectada, ya que los costos laborales unitarios evolucionaron a la par de los precios internacionales.
Pero que la rentabilidad no se vea afectada, no implica que el sector no esté enfrentando problemas de competitividad. El de rentabilidad es un indicador muy importante, pero se mira al interior de la empresa. A nivel de la economía en su conjunto, no sólo es importante que las empresas sean rentables, sino que esa rentabilidad sea relativamente mayor que en el resto del mundo, o sea que sean más competitivas que sus similares del exterior. La mayor competitividad es la que asegura un flujo creciente de inversiones, condición necesaria para el desarrollo.
El que los costos laborales unitarios estén creciendo al ritmo actual, en un contexto internacional en el que tienden a caer, es un síntoma del deterioro relativo de la competitividad del sector manufacturero uruguayo frente a sus similares del exterior. Ello estaría avalando las respuestas de los industriales en cuanto al porqué no aumentar la utilización de la capacidad instalada, ya que pese a los buenos precios vigentes, no estarían en condiciones de incrementar sus ventas, al no alcanzar un nivel de rentabilidad suficiente.
SECTORES. La agrupación de ramas según el principal mercado de destino muestra crecimientos generalizados en lo que va del presente año tanto en las exportadoras, como en las que atienden principalmente al mercado interno. Dentro de las primeras, las más importantes en cuanto su contribución al índice de volumen físico sectorial son las que procesan materias primas de origen primario. En el último trimestre estas ramas crecieron un 19%, lideradas por los concentrados (42,6%), los tops, las curtiembres y los aserraderos, quienes más que compensaron el descenso en el nivel de actividad de los frigoríficos, ante la escasa oferta de ganado.
El conjunto de ramas exportadoras de base industrial se incrementó un 8,9%, de la mano de la industria papelera, los químicos y los plásticos.
Las industrias volcadas al mercado interno crecieron en su conjunto un 11,9% en el trimestre, ante la mayor demanda de la población por ciertos alimentos y bebidas. Por último, las sustitutivas de importaciones, que tal vez sean las que más sufren los aumentos de costos, aumentaron 5,9%.