Inflación o la erosión del valor del dinero

NÉSTOR GANDELMAN

Economía & Mercado

Érase una vez un lejano país donde el dinero no existía y la sociedad se manejaba mediante el sistema de trueque. Esta sociedad era tan primitiva que allí solo había tres bienes: las piedras redondas, los sándwiches de atún y unas coquetas túnicas que tanto servían para los hombres como para las mujeres. Las familias de este país eran felices y satisfacían sus necesidades de alimentos en base a los sándwiches y las de vestimenta en base a las túnicas.

El trueque habitual era de 5 piedras redondas por cada sándwich y de 10 piedras por cada túnica. Obviamente, cada túnica equivalía a 2 sándwiches. Pasaron muchos años de normalidad. Sin embargo, un día se produjo un fenómeno de gran impacto. La población se dio cuenta que producto de la erosión, las piedras ahora tenían la mitad del tamaño que las piedras anteriores y decidieron que por lo tanto valían la mitad. A partir de dicho momento el trueque se vio alterado. Ya no alcanzaba con 5 piedras para obtener un sándwich, se necesitaban 10. Tampoco alcanzaba con 10 piedras para adquirir una túnica, se necesitaban 20. Lo que no había cambiado era la relación entre los sándwiches y las túnicas; aún era posible obtener una túnica si uno entregaba 2 sándwiches de atún. Tal vez de forma afortunada para esta sociedad no había allí economistas. Si los hubiera habido, el titular de las noticias habría sido "se desató la inflación".

El lector puede leer nuevamente el cuento anterior sustituyendo la palabra piedras por pesos y de esta manera podrá comprender la esencia del fenómeno inflacionario. De hecho, la sociedad de la que hablamos tenía dinero. El dinero era el medio de pago que utilizaban: las piedras. Cuando se erosiona el valor de las piedras, hay que entregar más piedras (pesos) para obtener los mismos bienes. ¿Pasó algo en el mercado de los sándwiches? ¿Pasó algo en el mercado de las túnicas? No, no pasó nada y sin embargo los precios son exactamente el doble. ¿Por qué el doble? Porque las piedras (los pesos) valen la mitad.

Naturalmente, si el valor de las piedras cae a un cuarto del valor original, sería necesario entregar cuatro veces la cantidad original de piedras para obtener sándwiches o túnicas. Esta parábola nos permite ver que en nuestra compleja sociedad los precios son en realidad la inversa del valor del dinero. Cuando el valor del dinero cae a la mitad, los precios se multiplican por dos. De aquí surge una conclusión muy sencilla pero que a veces cuesta asimilar. La inflación si bien se define como el proceso de incremento en los precios, en realidad no es lo que le sucede a los precios. La inflación es lo que le sucede al valor del dinero.

POLÍTICAS. Una vez que nuestros amigos de la tribu piedra-sándwich-túnica notaron que había un cambio en los "precios", decidieron que iban a monitorear la inflación. Para ello decidieron que anunciarían todos los meses el costo de una canasta compuesta por una túnica y dos sándwiches. Como esto era el consumo promedio de estos individuos decidieron llamarlo Índice de Piedras de Consumo (IPC).

El rey se comprometió a que no permitiría que la inflación azote a sus súbditos por lo que prometió que tomaría medidas para que la variación del IPC no supere un determinado porcentaje. Los sabios del reino se reunieron en consejo y realizaron las siguientes sugerencias.

El primero de ellos estimó qué el problema es que el atún utilizado en los sándwiches puede venderse en otros países y por motivos ajenos al reino, el precio del atún en esos países ha subido mucho. Esto hace que los productores locales exijan mayor cantidad de piedras para entregar sus preciados sándwiches de atún. En virtud de ello, sugiere presionar a los vendedores de sándwiches de atún para que bajen los precios. Esta idea resultó ser muy popular y, en honor al consejero, se propuso llamarlos los sándwiches del Pepe.

El segundo experto coincidió con el diagnóstico. Sin embargo, consideró que el control de precios es muy peligroso y una mejor medida sería quitarles el impuesto de una piedra por sándwich vendido que el rey estaba cobrando. El consejero esperaba que los sándwiches comiencen a venderse aproximadamente a una piedra menos que antes. De manera de no afectar las cuentas fiscales del reino, proponía aumentar los impuestos a quienes ganaban más piedras en el reino. A esto lo llamaba la Pétrea Reforma de Impuestos.

Finalmente, un tercer asesor argumentó que sus dos colegas estaban equivocados. Tal vez las medidas que ellos proponían podían ser útiles como forma de reducir en un momento dado el costo de la canasta de consumo y con esto reducir el IPC. Pero indicaba que se debería de tener cuidado con estas medidas ya que producto de las mismas se alteraría la relación natural de 2 sándwiches por túnica que había caracterizado a esta sociedad desde antaño. Utilizando palabras que nadie comprendió cabalmente dijo que el rey debería de tener cuidado de no implementar medidas que afectaran la asignación de recursos en la sociedad.

Continuando con su exposición, remarcó que la causa de los incrementos del IPC no estaba ni en el mercado del atún ni en el mercado de las túnicas sino en el mercado de las piedras. La única forma de controlar el problema de la inflación era controlar la erosión en el valor de las piedras. Y se preguntó: ¿cómo es posible hacer eso? A lo que se contestó que como todo bien, el valor de las piedras queda determinado por su oferta y su demanda. Cuando la oferta de piedras sube, el valor de las piedras es menor y hay que entregar más piedras para adquirir sándwiches y túnicas. Por lo tanto, sugiere que el rey se preocupe por controlar la oferta de piedras que surge de la Cantera Central del reino.

CONCLUSIÓN. Nos disculpamos con el lector por la simplicidad conceptual de este artículo. Sin embargo, resulta preocupante observar cómo desde algunas fuentes oficiales se esperaba y anunciaba que la reforma tributaria ayudaría a cumplir los compromisos de política monetaria. Bien también podría haberse dicho que el acuerdo fomentado por el Ministro de Ganadería sobre el precio de algunos cortes cárnicos era una medida anti-inflacionaria. Ni lo uno ni lo otro lo es. Nunca lo han sido y no tienen la capacidad de serlo.

En el mejor de los casos, políticas puntuales que afecten a mercados específicos podrán reducir por una única vez los precios de los productos transados en estos mercados. Esto podrá, por un breve período de tiempo, mejorar las estadísticas y ayudar a cumplir con objetivos anunciados, pero no debemos engañarnos, el fenómeno de base que produce la inflación permanece incambiado.

La inflación se mide a través del incremento en los precios y para ello cada sociedad decide cuál es la canasta de bienes que considera relevante. Pero esto es simplemente cómo se mide, no es la esencia del fenómeno. Aunque no sea nuestra primera intuición, la verdad es que la inflación no es el incremento en los precios sino la erosión del valor del dinero.

EFECTO

Políticas puntuales podrán reducir por única vez los precios sobre los que inciden

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar