De acuerdo a lo planificado

| La evolución financiera del gobierno transcurre según sus anuncios, marcando una clara prioridad frente a la política monetaria y cambiaria

El frente financiero del sector público es una de las áreas donde no se presentan dificultades de corto plazo para el manejo macroeconómico. Esta solidez en la posición fiscal refleja claramente el momento del ciclo económico que está viviendo el país por un lado, pero también una definición de política económica fijando una prioridad en controlar el gasto público y mantener un compromiso muy alto con las metas fiscales.

Los números fiscales de los primeros cuatro meses del año son muy superiores a los pronosticados por el gobierno para todo el año.

De todas formas, el análisis detallado de los componentes permite concluir que hay elementos coyunturales en el acumulado a abril y que el resultado fiscal al final del año será muy similar al esperado por el gobierno.

Finalmente, la prioridad por mantener el resultado fiscal en un contexto de presiones hacia el gasto público ha postergado otros objetivos macroeconómicos como ser sostener la cotización de la moneda, la política monetaria y el objetivo inflación.

RESULTADO FISCAL. En el año terminado en abril, el sector público global registra un superávit de $ 1.995 millones, lo que representa 0,4% del PIB estimado para el período. Este resultado es consecuencia de la combinación de un superávit primario del sector público no financiero del 4,4% del producto (sin incluir a las intendencias municipales) y el pago de aproximadamente 4,1% de intereses. Adicionalmente el superávit primario de las intendencias municipales supera el déficit primario del Banco Central y genera el 0,1% del PIB restante para llegar al resultado mencionado.

En el Gráfico N° 1 se observa la evolución reciente del superávit primario del sector público no financiero sin incluir a las intendencias, donde principalmente se destaca la tendencia ascendente de los últimos meses.

Para tomar como referencia, el gobierno espera para el año un déficit del 0,4% del producto generado por un superávit primario del 3,8% e intereses del 4,2% del PIB y recientemente, al comparecer al Parlamento por la Rendición de Cuentas, mantuvo esta proyección. Por lo tanto, a futuro se espera un ajuste a nivel de los distintos componentes de gasto que determine una baja en el superávit primario y un alza en los intereses.

En el caso de los intereses, hay un efecto coyuntural que mejora transitoriamente la cuenta a pagar en los primeros cuatro meses del año. En efecto, el canje de deuda en el mercado internacional y la cancelación de obligaciones con organismos internacionales han modificado los vencimientos y la fecha de desembolso de intereses y ello repercute en menores pagos en el primer cuatrimestre. Basta considerar que la deuda bruta no ha disminuido en términos nominales y la tasa promedio que se paga por la misma registra incluso una leve suba. Por lo tanto es probable que el pago de intereses se ubique incluso por encima del 4,4% del producto.

GASTO PÚBLICO. Una de las críticas que se realizan habitualmente al manejo del gasto público es que no se prevé una corrección por el ciclo económico. La lógica del razonamiento es sencilla, los ingresos fluctúan con el nivel de actividad de la economía y los gastos corrientes no se pueden reducir con facilidad. Por lo tanto, esta asimetría lleva a que en la fase ascendente del ciclo la disponibilidad de recursos facilita el aumento de los gastos y cuando llega el momento de menor recaudación la amenaza de déficit exige un ajuste fiscal para obtener los ingresos necesarios.

En los dos rubros donde se puede observar este fenómeno es en los salarios y en el gasto corriente. En el Gráfico N° 2 se presenta la evolución en períodos de doce meses de las remuneraciones en términos reales, corregidas por el IPC. Como en marzo se pagaron dos presupuestos para anticipar el fin de semana con que empezó el mes y los feriados de semana de turismo hay que realizar una corrección en las cifras oficiales, pero el dato de abril que incluye doce pagos de sueldos es contundente al marcar la tendencia ascendente.

Respecto al gasto corriente se comprueba un crecimiento sostenido desde el segundo trimestre del año pasado tal como se puede comprobar en el Gráfico N° 3. El rezago en ejecutar e instrumentar las políticas definidas en el presupuesto, en particular el programa de ingreso ciudadano explica la aceleración posterior. El nivel de estos programas se ubica en la actualidad en US$ 107 millones anuales.

A pesar de que la erogación total que hace el gobierno por concepto de pasividades aumentó 2,7% considerando el año terminado en abril respecto al mismo período un año antes, las transferencias que debe realizar el gobierno se mantienen relativamente estables. Es que la recaudación de tributos por parte del BPS ha crecido significativamente en el último año.

FLEXIBILIDAD. Es difícil que estos rubros: salarios, pasividades y gasto corriente, registren bajas significativas si el ciclo económico lo requiere. El margen financiero que tiene el gobierno es el de la deuda flotante. ¿Cómo se logra esta flexibilidad? Cuando la recaudación no es suficiente para financiar el gasto y no se desea recurrir a endeudamiento público explícito, se cuotifican los pagos mensuales que se deben realizar de acuerdo a los gastos autorizados, originando una deuda con proveedores.

Desde comienzos del 2006 se observa una reducción de la deuda flotante del gobierno central que al corregirla por la inflación (IPC) y expresarla en pesos de abril del 2007 baja prácticamente a la mitad ($ 1.500 millones). La evolución descendente que se ve en el Gráfico N° 4 adjunto de todas formas no es suficiente como para afirmar que hoy el gobierno dispone de una herramienta que le da flexibilidad en el ciclo. El nivel sigue siendo alto y solamente se ha corregido una parte del desarreglo originado en la crisis del 2002. Por lo tanto el margen de flexibilidad que se dispone en caso de que el ciclo económico se revierta es muy pequeño.

Otra de las variables a la que se recurre cuando hay problemas financieros es a la inversión. Como no impacta en el funcionamiento de corto plazo se sacrifica cuando no hay suficientes fondos. Esto llevaría a que cuando la economía está creciendo la inversión gana participación en el gasto porque las inversiones más tarde o temprano hay que hacerlas para que no se deteriore la infraestructura de servicios públicos.

En el año terminado en abril el total de inversiones del gobierno central alcanzó US$ 280 millones. Expresando este gasto en esta moneda se observa un crecimiento de aproximadamente US$ 50 millones en relación a lo gastado en el 2005. Hay un crecimiento pero no como para compensar la pérdida en la crisis. Como punto de referencia, la inversión del gobierno central en 1999 superó los US$ 500 millones y bajó a US$ 400 millones en el 2000. Nuevamente, no hay señales claras de flexibilidad para cuando llegue el momento de malas recaudaciones.

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