La utilización de capacidad, clave para el futuro de Brasil

FABIO GIAMBIAGI | DESDE RIO DE JANEIRO

Brasil está viviendo en los últimos meses una situación que, para los estándares locales, se asemeja a una especie de nirvana. Es cierto que el crecimiento sigue siendo inferior al deseado y que la economía brasileña sigue rezagada con respecto a la velocidad a la que se están expandiendo la mayoría de los países emergentes. Por otra parte, también es verdad que:

a) para un país acostumbrado a verse a sí mismo, en los últimos diez años, como una especie de show case de crecimiento muy bajo -promedio del orden de 2,5% al año desde el Plan Real de 1994- tener la perspectiva de llegar a crecer alrededor de 4,5% no deja de ser un muy buen resultado; y, lo que es mejor

b) los fantasmas que en otras oportunidades abortaron procesos anteriores de recuperación, como cuellos de botella, problemas de Balanza de Pagos o el resurgimiento de la inflación, por lo menos hasta ahora, brillan por su ausencia.

Al respecto, es bueno hacer un pequeño racconto de la lista de decepciones de los últimos trece años:

a) en 1994, al comienzo del Plan Real, hubo un boom que terminó con la crisis mexicana y el resurgimiento de los déficit en la Balanza Comercial de Brasil;

b) la recuperación del año 2000 dio origen a la crisis energética de comienzos del 2001; y

c) el crecimiento de 2004 generó presiones inflacionarias que obligaron al Banco Central a un muy fuerte apretón monetario en el 2005.

No es de extrañar, por lo tanto, que más de un analista conserve su cuota de escepticismo con respecto a la duración del ciclo reciente de expansión. Sin embargo, vamos a los hechos:

a) en el espacio de tiempo de los próximos 24 meses, no hay nada parecido en perspectiva a la crisis energética del 2001, porque las represas están llenas, aunque eso es efectivamente una nube que afecta a las proyecciones del 2009/2010 en adelante;

b) Brasil tendrá en el 2007, por quinto año consecutivo, un expresivo superávit en su cuenta corriente, además de estar en pleno e intenso proceso de acumulación de reservas, lo cual es poco consistente con un cuadro de crisis externa; y

c) la inflación sigue relativamente constante alrededor de una cifra en doce meses del orden de 3% hace varios meses.

Más de un Presidente de Banco Central suele recordar jocosamente aquello de que la autoridad monetaria se parece al mozo que se lleva el champaña cuando la fiesta empieza a ponerse animada. La pregunta es si se puede prever si el Banco Central "va a retirar el champaña de la sala". Lo que ocurre, en realidad, por el momento, es exactamente lo opuesto. La tasa de interés real había alcanzado tal nivel en el 2005 y 2006 y la liquidez internacional es tan grande, que aún a contramano de lo que están haciendo muchos Bancos Centrales en el mundo, aumentando ligeramente las tasas, el Banco Central brasileño puede bajar la suya que aún así Brasil seguirá siendo un excelente destino para capitales interesados en obtener buenas ganancias financieras.

La clave para entender lo que hará o no el Banco Central en los próximos meses es analizar lo que ocurra con dos indicadores. Por un lado, el Nivel de Utilización de Capacidad Instalada (NUCI) de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) que da una idea de la presión de demanda existente sobre la economía. Es cierto que el indicador viene subiendo sostenidamente en los últimos meses, pero también es cierto que lo hace a un ritmo muy suave y que por el momento sigue por debajo del pico de casi 83% de capacidad que alcanzó en el tercer trimestre de 2004 y que llevó al Banco Central a subir casi 400 puntos básicos la tasa de interés overnight. Hay que tener en cuenta asimismo que una parte importante de la demanda es satisfecha por importaciones que están, como se dice en la jerga periodística, "volando" y que aunque la demanda está fuerte, la inversión también está subiendo mucho y por lo tanto hay una capacidad de oferta que también se está ampliando a un buen ritmo.

Por otro lado, se sabe que el Banco Central observa con bastante cuidado los índices de núcleo (core) de inflación, pero los diversos indicadores utilizados al respecto siguen mostrando hasta aquí un ambiente bastante tranquilo y sin mayores presiones.

Un país que va podría aumentar su crecimiento de un 2,5% al 4,5%; una inflación dormida y cielo azul en materia de Balance de Pagos son condiciones de temperatura y presión con las cuales soñaron todos los Presidentes de Brasil desde la época de Getúlio Vargas. No es por casualidad que quienes estuvieron con Lula en las últimas semanas califican su espíritu como propio de un "estado de gracia". Si la realidad sigue siendo como la actual, será un elector privilegiado en el 2010 y aún la oposición va a tratar de sacarse fotos al lado suyo.

¿De dónde puede venir el peligro, entonces? Al margen de la respuesta obvia del cambio en la dirección del viento en la economía internacional, pensando más de dos años hacia delante las amenazas son dos. La primera es que la demanda siga creciendo más que la oferta, el grado de utilización de capacidad se eleve peligrosamente y resurjan las presiones por el lado de los precios, cuando el Gobierno no tiene la menor condición de poner en práctica un sistema de controles como el que impuso Kirchner en la Argentina, con lo cual se arriesga a tener que volver a subir las tasas al acercarse a las elecciones del 2010. La segunda es que el crecimiento sea tan alto en el 2007/2008 que las represas se empiecen a vaciar y Brasil llegue al 2010 al borde de una nueva crisis de energía.

Entre el cielo y el infierno, el escenario más probable sigue siendo por ahora el de un crecimiento moderado entre 4,0% y 4,5%, que dejaría a Lula con la imagen consagrada de "padre de los pobres" y al sucesor una economía con indicadores macroeconómicos muy buenos, pero varias cuestiones estructurales no resueltas, que probablemente habrá que enfrentar en el 2011. Con un importante detalle: en ese contexto, hasta el más modesto de los ex-Presidentes sería poderosamente tentado a presentarse como candidato a las elecciones siguientes, en el 2014.

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