Desde hace siete años Arteva S.A. está elaborando y comercializando productos del mar que imitan fielmente el sabor y la textura de la centolla, el cangrejo rojo, el salmón ahumado y la vieira. Estos alimentos se confeccionan a base de surimi, una pulpa desgrasada, refinada y congelada que se obtiene a partir de diferentes pescados magros. Si bien estos productos conocidos como análogos o derivados del surimi, o simplemente surimi seafood, se ofrecen con la marca registrada Pelícano en las góndolas de los supermercados uruguayos, el 99% de sus ventas se destina a los mercados externos, mayoritariamente a Brasil. Por ese motivo, la Unión de Exportadores del Uruguay distinguió a esta empresa con el Premio al Nuevo Exportador Innovador 2007.
"Arteva es una empresa fundada en 1999 con capitales extranjeros, en particular de Letonia. Comenzó a operar un año más tarde luego de haber invertido US$ 1.8 millones en la instalación y ensamblado de su planta industrial en el barrio Peñarol. Originalmente, se había pensado que Europa, cuya población tiene incorporado un fuerte componente de pescado y mariscos en su dieta, podía ser el principal destino de la producción uruguaya de derivados del surimi, pero los estudios de mercado indicaron que había un buen potencial de demanda en América Latina", afirmó Horacio Basso, gerente general de Arteva S.A.
"A pesar de que la materia prima, o sea el surimi, se produce en el sur de Argentina y Chile, la elección de Uruguay obedeció a razones de estrategia logística porque tanto la infraestructura portuaria de Montevideo como la red carretera nacional facilitan una rápida comunicación con los mercados de la región. Cuando Arteva optó por este país, la única planta de elaboración de derivados del surimi que había en Sudamérica estaba en la provincia de Santa Cruz. Por lo tanto, una fábrica instalada en el Río de la Plata ha podido competir en el mercado bonaerense. Un año después surgió otra empresa similar en Brasil, precisamente en Mato Grosso do Sul, pero esa ubicación algo distante de los grandes centros consumidores -sobre todo de San Pablo, donde reside una comunidad de ascendencia japonesa de más de un millón y medio de personas- nos permite colocar vía marítima nuestros productos del mar a precios competitivos en el mercado brasileño", explicó el gerente general.
PRODUCCIÓN. Arteva importa pasta de surimi, una pulpa de pescados de carne blanca extraída de tres variedades de merluza argentina así como de caballa chilena. Esa materia prima inodora e incolora ha sido sometida a un proceso de lavado, desgrasado y congelado en origen. En la planta de Arteva en Montevideo se le convierte en una masa que pasa por una línea de procesamiento, en donde se le incorporan diversos sabores, tales como sal, almidón, aceite vegetal, clara de huevo, esencias y colorantes naturales, azúcar, etc. Luego estos productos que imitan el gusto de mariscos y pescados son sometidos a una pasteurización en su propio envase, que al descongelárseles permite que sean consumidos en forma directa. Estos alimentos tienen un contenido muy balanceado de proteínas, grasa, hidratos de carbono y cenizas, que los hace muy recomendables para las dietas con bajo colesterol.
"La idea original era imitar la carne de la centolla o del cangrejo, pero con el tiempo el derivado del surimi se transformó en un producto por sí mismo. En otros mercados, especialmente en Japón, se saboriza con infinidad de gustos, desde pollo a carne vacuna, y se prepara con diferentes formas y tamaños. Arteva produce un stick (palillo), que es la presentación más tradicional, con distintos sabores que incluyen cangrejo rojo, centolla, salmón ahumado y vieira. La diferencia principal radica en que se trata de un alimento sensiblemente más económico que el producto original, pudiendo llegar a tener un precio al consumidor de hasta un 75% por debajo del valor de algunos crustáceos", informó Basso.
Esta empresa ha tenido un proceso de crecimiento muy importante. Este año, 75 personas están trabajando a tres turnos durante seis días de la semana en su planta, produciendo unos 6.500 kilos diarios, lo que significa que se ha llegado a un altísimo nivel de la capacidad instalada. No obstante, la incorporación de nuevas tecnologías habilitará una mayor producción ya que la línea de procesamiento permite alcanzar unas 200 toneladas mensuales. "Con ese propósito se están cerrando las compras de un nuevo armario de congelado y de una empacadora de termoformado que implican inversiones de US$ 250.000 y US$ 200.000 respectivamente", dijo.
EXPORTACIONES. "Como el mercado interno consume apenas un 1% de la producción, la empresa está volcada totalmente a la exportación", señaló Basso. Agregó que "el mercado brasileño es el cliente más importante, ya que absorbe más del 50% de la producción de Arteva. Desde hace un año México ocupa el segundo lugar gracias al Tratado de Libre Comercio firmado por Uruguay con ese país, donde nuestros productos compiten en un pie de igualdad con el originario de Estados Unidos, cuya calidad es similar al uruguayo. En orden de importancia le siguen Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Norteamérica, Francia, Italia, España e Israel, en donde se coloca mercadería kosher".
Las exportaciones que comenzaron con un volumen de quinientas toneladas en 2002 se han triplicado, habiendo alcanzado un volumen de 1.500 toneladas el año pasado, lo que representó un ingreso de US$ 2.8 millones. De acuerdo con el actual ritmo de ventas a los clientes tradicionales así como la expansión hacia otros mercados en lo que va de 2007, las ventas al exterior sumarán unas 1.800 toneladas a fines de este año y, por tanto, la facturación superará holgadamente los US$ 3 millones. La calidad de los productos de Arteva se ubican en una franja media entre el original japonés, que es considerado el producto top y, por tanto, es extremadamente costoso, y el nivel muy económico de la producción China, con la cual es prácticamente imposible competir en base a precio.
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Origen del surimi en Japón
r El surimi significa "músculo de pescado picado" en japonés. Es una materia prima desgrasada que se conoce desde hace más de 500 años. En aquella época, los pescadores nipones lo producían de forma artesanal a partir de la carne desmenuzada de algunos pescados, que al quitársele parcialmente la grasa permitía una más larga conservación. Para la obtención de esta materia prima, hoy se utiliza carne blanca perteneciente a especies de existencia abundante o que por su sabor, textura o tamaño no se utilizan para el consumo directo. Esas variedades son capturadas por los buques factoría, que las procesan en condiciones de óptima calidad. Se les extrae la cabeza, vísceras, piel, espinas y mediante lavados con agua, se eliminan las grasas a la pulpa, que luego es refinada y, finalmente congelada. Con un consumo mundial de 500.000 toneladas anuales, el surimi es considerado como una de las mayores alternativas de alimento para el futuro, según la revista Infofish International.