Hay un tema estructural en la economía uruguaya que marca el perfil y la evolución de las importaciones. El tamaño reducido del país y la especialización regional en determinados servicios hacen que en el momento expansivo del ciclo económico las importaciones de mercancías crecen a tasas muy altas, superiores a las de las exportaciones. También es característico de los períodos de auge que el saldo entre los bienes que se venden al exterior y los que se compran en otros países sea negativo.
Es por ello que el 68% de los bienes que se compran en el exterior tiene características de intermedios en el proceso productivo, no son directamente para el consumo final ni se trata de bienes de capital. Esta característica se ve reflejada en la figura de la importación en Admisión Temporaria que permite adquirir insumos en el exterior para exportarlos luego de su procesamiento. En los primeros cuatro meses del año las importaciones bajo esta modalidad representaron el 14% del total.
La economía está creciendo por encima de la tendencia en todos los frentes: exportaciones de bienes, exportaciones de servicios, consumo doméstico e inversión. Todos estos componentes del nivel de actividad generan una demanda de importaciones, de forma que cuando se contabilizan los dólares que se han pagado por mercadería comprada al exterior se observa un crecimiento. En el período de doce meses terminado en marzo, la compra de bienes al exterior aumentó 17,3%, representando U$S 4.798 millones.
Como el monto de exportaciones de bienes es ligeramente inferior al de las importaciones y el ritmo de crecimiento es más lento (16,4% de acuerdo a las solicitudes acumuladas a marzo), el saldo del comercio de bienes es negativo y la brecha se está profundizando. De todas formas, por lo factores estructurales ya mencionados, el saldo con signo negativo no necesariamente implica una situación desfavorable para la economía y mucho menos la necesidad de adoptar medidas correctivas.
ENLENTECIMIENTO. El fuerte aumento en las importaciones medidas en dólares es acorde a una economía que ha crecido en términos reales en el orden del 7%. La evolución en los últimos meses muestra una gradual convergencia a menores tasas, presagiando que el ritmo de actividad económica también se está enlenteciendo. Tal como se expresara en esta misma página al analizar las perspectivas para el año en curso, hay una vuelta al ritmo de crecimiento tendencial de la economía, que esperamos se concrete en la segunda mitad del año.
Una forma de observar la tendencia es corregir el total importado de las compras de petróleo y energía eléctrica. En el año terminado en marzo del 2007 las importaciones de estos energéticos fueron de U$S 1.213 millones frente a U$S 969 millones observados un año atrás. Por lo tanto, si separamos estos bienes del resto de las importaciones observamos una tasa de incremento del 14,8% en el último año.
La evolución de las importaciones sin energéticos se presenta en el Gráfico Nº 1. El impulso que muestran desde el 2004 se viene atenuando claramente y por lo tanto se prevé que la tasa de variación prosiga la tendencia decreciente en el resto del año. Si se toman los períodos de doce meses terminados entre diciembre pasado y marzo, se comprueba que el crecimiento baja al orden del 8,5% anualizado.
Esto es consistente con el crecimiento del acumulado en los cuatro primeros meses del año anunciado recientemente por el Instituto Uruguay XXI que se ubica en 7,4%.
CATEGORÍAS. El Banco Central del Uruguay realiza una categorización de las importaciones según el destino económico que tengan. Excluyendo a los insumos energéticos de la comparación, el mayor incremento se observa en los bienes de consumo (19,5% en comparación con el año anterior). En los hechos esta categoría está progresando en la participación del total importado tal como se observa en el Gráfico Nº 2. Las compras de bienes de consumo pasan del 23,5% a comienzos del 2005 al 25,5% actual, con una aceleración en los últimos cuatro meses.
Uno de los aspectos salientes es que, dentro de los bienes de consumo, el aumento más notorio se da en los automotores y en los bienes duraderos. Las tasas para estos bienes en el último año fueron del 31% y 21% respectivamente y coinciden con la apreciación de nuestra moneda, el crecimiento del ingreso de los hogares y la baja de la tasa de interés al consumo junto a una fuerte oferta de crédito. Es posible que esta categoría siga aumentando por encima de las restantes.
Los bienes de capital apenas registran un alza de 6,7% anual. En este caso hay que realizar una corrección puntual porque las importaciones del sector público registran una baja pero se debe a la inversión en centrales de generación de energía eléctrica de UTE en enero del 2006. Por el contrario, el nivel de inversión privada se ha incrementado un 15,5%. Incluso hay que acotar que esta cifra no considera las importaciones de maquinarias para la planta de celulosa de Botnia puesto que la misma se encuentra localizada en Zona Franca.
De todas formas, los bienes de consumo y los de capital representan solamente el 32% del total importado. La mayor parte de las importaciones corresponde a los insumos intermedios. Si se excluyen el petróleo y la energía eléctrica, se observa que la tasa de expansión se ubica en el 15,4%, con una tendencia a la moderación hacia las tasas de un dígito.
ZONAS. Otros aspectos interesantes de las importaciones surgen de analizar las mismas según la zona o el país de origen. Comenzando por nuestros vecinos, en el Gráfico Nº 3 se presenta la evolución para períodos de años móviles de las compras que realiza nuestra economía en Argentina y Brasil. Los dos países registran niveles y evolución similares con una gran expansión que permitió pasar de U$S 750 millones aproximadamente en el 2005 a más de U$S 1.100 millones en la actualidad.
En el último año la tasa de crecimiento de Argentina y Brasil como origen de las importaciones fue superior al 31% y los dos países representan conjuntamente aproximadamente la mitad del total.
En el caso de los precios relativos hay una diferencia entre los dos países ya que mientras en el último año el tipo de cambio real bilateral con Brasil refleja un encarecimiento del 2,7% para nuestras compras, en relación con Argentina se comprobó un abaratamiento de -1,1%.
Además de los principales países europeos y Estados Unidos, la evolución reciente exige que China sea considerada dentro de los principales países con los que comercia Uruguay. En el Gráfico Nº 4 se detalla la evolución reciente de las importaciones provenientes de estas tres zonas.
Hay un estancamiento en lo que son compras a Estados Unidos y Europa que contrasta fuertemente con el dinamismo que vienen mostrando las importaciones desde China Continental. Estas últimas crecieron en el último año 44,2% y el ritmo es sostenido desde comienzos del 2005. En el caso de las compras a Estados Unidos, a comienzos del 2006 hay un salto de U$S 50 millones por la compra de los equipos generadores de energía eléctrica por parte de UTE.