Por la actitud del gobierno en su conjunto, no se advierte que esté preparando un paquete armónico de medidas que promuevan el libre mercado de modo de sacudir la economía y desatar el promocionado "Uruguay productivo" , afirmó el Dr. Michele Santo, director de la consultora Michele Santo & Asociados, al analizar los dos años de gestión del Frente Amplio. Agregó que hasta ahora dicho objetivo ha consistido en la reactivación del cultivo de la caña de azúcar, cuya producción no es rentable bajo ningún parámetro internacional. A continuación se publica un resumen de la entrevista concedida a ECONOMIA & MERCADO.
-¿Cómo califica los resultados económicos de los primeros dos años de gestión del presidente Vázquez?
-Todos los indicadores muestran un contexto económico y financiero local muy bueno en medio de un contexto económico y financiero internacional excelente, que es el mejor de los últimos treinta años por lo menos. Objetivamente, los resultados han sido positivos. Otra cosa muy distinta es atribuir esos resultados positivos a la gestión de la política económica implementada por la administración del Dr. Vázquez o a la coyuntura internacional, sobre lo cual podrá haber opiniones diversas. Los números por ahora le han dado bien -salvo en el tema inflación- al Dr.Vázquez, incluso son mejores que los obtenidos por su colega Kirchner, que viene aplicando una política económica totalmente diferente.
-Según el equipo económico, la economía uruguaya crecerá 4.5% este año y el superávit fiscal primario se ubicará en torno al 4% del PIB en base a las mayores ganancias de las empresas públicas. ¿Coincide Ud. con esos pronósticos?
-La meta de 4.5% de crecimiento del PIB luce un poco ambiciosa, más allá de que el efecto Botnia, si todo marcha de acuerdo a lo programado, va a inflar las cifras en el tercer y, sobre todo, en el cuarto trimestre de 2007. Aun contando el impacto positivo que puede tener ese emprendimiento, considero que la expansión de la economía uruguaya en este año 2007 va a estar más cerca del 4% que del 4.5%.
Por su parte, la estimación de un superávit primario del 3.9% del PIB en 2007 está atada a que se normalice el régimen de lluvias y ello reduzca el costo de generación de energía eléctrica de UTE. Si así fuera, la apuesta del equipo económico es que el superávit primario corriente de ese ente va a compensar el aumento del gasto público de más de U$S 300 millones, equivalente al 1.5% del producto, previsto para este año en la Ley de Rendición de Cuentas de 2006. En ese caso, sin que sobre mucho -como no sobró nada el año pasado-, sería posible llegar a las cifras de superávit primario proyectadas por el gobierno. Si el costo de la generación eléctrica no baja sustancialmente como está previendo el equipo económico, la meta fiscal del 4% parece muy difícil de alcanzar en función del aumento comprometido del gasto.
Política fiscal
-¿Qué opina del comportamiento de las cuentas públicas registrado en los últimos dos años?
-Lo positivo es que se alcanzaron las metas fijadas en materia fiscal. Lo negativo fue que no se ahorró prácticamente nada a pesar de registrarse una mejora impresionante de la recaudación tributaria generada por una fase expansiva muy significativa de la actividad económica durante el período 2005-2006 y así también por la mejora de la gestión de los organismos recaudadores, ya que el gasto público continuó aumentando considerablemente.
-¿Qué comparaciones se pueden hacer en materia fiscal entre el último bienio de la administración Batlle y el primer bienio del gobierno de Vázquez?
-Sin duda el último bienio de la administración colorada fue muy distinto. En el año 2003 hubo que consolidar el ajuste de la crisis económica de 2002, profundizándose la reducción del gasto corriente como consecuencia de la caída de los salarios públicos, jubilaciones, inversiones, etc. No podemos abstraernos del entorno económico muy comprometido del país, que recién empezaba a cambiar positivamente luego del canje de deuda de mayo en ese año y, sobre todo, en 2004 cuando la intensificación de las condiciones favorables en el contexto externo permitió un crecimiento del PIB de 11.8%. Esa situación hizo aumentar la recaudación tributaria, lográndose mejores resultados fiscales a tal punto que el gobierno anterior decidió bajar el Impuesto a las Retribuciones Personales, que se había incrementado en el medio de la crisis del 2002. En contrapartida, la actual administración ha decidido incrementar el gasto público en lugar de bajar impuestos, aprovechando la mejora lograda en la recaudación por el aumento del nivel de actividad. La diferencia entre ambos gobiernos radica en esos enfoques distintos. Uno de los grandes déficit que tiene la actual gestión económica es que, como ningún gobierno en la historia reciente de Uruguay, ha tenido la oportunidad de bajar sustancialmente la presión impositiva manteniendo el gasto constante y la ha desaprovechado. Ahí todo el país ha perdido.
-Pero, ¿no están todos los números a nivel macro alineados a las metas trazadas por el equipo económico y contenidas en el acuerdo con el FMI?
-Sí, lo están en un contexto de fuerte crecimiento de la recaudación y también del gasto. El problema, como ya lo hemos experimentado en Uruguay innumerables veces, es que cuando el ciclo económico se da vuelta, el aumento de los ingresos se detiene mientras que el aumento del gasto es permanente, al menos hasta que la crisis lo vuelve a "licuar". Es así que se generan las condiciones potenciales para una crisis fiscal, lo cual no creo que vaya a ser el caso en 2007 porque el contexto económico internacional continuará siendo favorable.
-¿Cuánto puede afectar a los resultados fiscales previstos la aplicación de la Ley de Reforma Tributaria que entrará en vigencia a partir del 1º de julio de 2007?
-Podría ayudar a mejorar la situación fiscal si, como muchos estiman, su aplicación termina transformándose en un ajuste fiscal encubierto que conduzca a un incremento de la recaudación impositiva. Por más que el gobierno señaló, al discutirse dicho proyecto de ley, que el objetivo era neutro en materia de percepción de tributos y que, si había alguna mejora en ese sentido, se iba a destinar a bajar impuestos, resulta difícil pensar que ese vaya a ser el caso dada la propensión a gastar que ha manifestado la actual administración. Lo más probable es que todo aumento en la recaudación, si es que se concreta, sea destinado a nuevas erogaciones. No hay que olvidar que la primera Ley de Rendición de Cuentas que se discutió durante el gobierno del Frente Amplio terminó con una expansión del gasto público de más de U$S 300 millones.
Inflación en dólares
-¿Qué niveles alcanzará la inflación en dólares este año?
-No debería ser mayor a 3%-4% "punta a punta" este año. No creo que estén dadas las condiciones en términos de lo que es la competitividad global de la economía uruguaya como para que se dé una inflación en dólares mucho mayor a una inflación internacional que oscilará entre 2.5%-3%.
-¿Qué efectos tendría esa tasa de inflación en dólares en la competitividad de Uruguay tanto con el mundo como con el Mercosur?
-No creo que vayan a afectar mayormente a la competitividad del país porque de ahora en adelante la inflación en dólares debería ser, en promedio, parecida a la de nuestros principales socios comerciales. Además, es razonable prever que el contexto de muy buenos precios de exportación se mantendrá al menos este año. Por lo tanto, en términos globales, no hay que pensar en caídas importantes de la competitividad para la economía uruguaya en conjunto, aunque todos los sectores que tienen un componente de costo doméstico muy alto y cuyos precios internacionales no han mejorado, sin duda, seguirán enfrentando problemas de competitividad importantes.
Deuda pública
-¿Qué comentarios le merece el actual manejo de la deuda pública de Uruguay?
-Es quizás el aspecto más destacable de la conducción económica. El gobierno aprovechó muy bien un contexto financiero internacional extraordinariamente favorable y sin lograr una reducción de la deuda en valor absoluto -porque para ello hubiera sido necesario tener superávit fiscal global- mejoró muchísimo el perfil de la misma cambiando deuda condicionada por deuda no condicionada, deuda de corto por deuda de largo plazo, deuda a tasa variable por deuda a tasa fija, e inició un proceso incipiente de desdolarización del endeudamiento público.
-Luego del pago adelantado de las obligaciones con el FMI , ¿ha disminuido el costo financiero de la administración de la deuda?
-Es muy discutible dar un juicio al respecto. Uno estaría tentado a pensar que ese costo ha aumentado algo porque las emisiones de bonos recientes han sido con tasas un poco mayores, en promedio, a la que se pagaba por la deuda que se canceló. Se podría pensar que hubo un beneficio en la parte que se pagó con reservas porque las mismas estaban colocadas a la tasa Libor y la deuda que se canceló con el FMI estaba a la Libor más algún punto. Todo depende de cómo se lo mire; en mi opinión, no es ese el punto fundamental. Si hubo un aumento del costo, no ha sido un aumento sustancial del costo promedio del endeudamiento de Uruguay. Pero, en contrapartida, sí se ha ganado una tranquilidad muy grande en términos de despejar el horizonte del calendario de amortizaciones de la deuda, o en materia de acceso a prestamistas de última instancia, como es el caso del FMI y de los otros organismos internacionales, si se produjera un deterioro muy significativo del contexto internacional y nuestro país tuviera necesidad de ello, lo que no es de prever dadas las circunstancias actuales.
-¿En qué medida la emisión de bonos globales en pesos nominales contribuiría a reducir la dolarización de la deuda pública?
-Esta posibilidad surge en un contexto de mercados internacionales que se muestra particularmente ávido por este tipo de colocaciones ante la perspectiva de que el dólar siga cayendo o de que las monedas de los mercados emergentes continúen apreciándose con respecto a la divisa estadounidense. Por lo tanto, hay demanda por papeles en monedas locales como ha sucedido con los bonos de Brasil y otros países latinoamericanos y asiáticos. Evidentemente, sería una ruta importante si se pudiera transitar a efectos de continuar el proceso de desdolarización de la deuda. No obstante, habría que ver qué costos tendría ese camino en materia de tasas de interés. Sin duda el costo de bonos en pesos nominales sería algo mayor al de emitir en unidades indexadas (UI) debido a las dificultades que existen en anticipar la inflación a largo plazo, sobre todo en un país de las características de Uruguay.
-¿Qué otras vías se podrían transitar para reconstruir el mercado de pesos como, por ejemplo, canjear títulos en dólares por otros con mejores condiciones en pesos?
-Soy muy escéptico, más allá de los esfuerzos que está haciendo el gobierno, en que se vaya a lograr una reducción sustancial del grado de dolarización de la economía mientras persista un alto gasto público, elevada presión tributaria y fragilidad de las cuentas fiscales en cuanto a la sostenibilidad de poder seguir pagando este nivel de gasto de manera permanente. Si, en el mejor de los mundos en materia de crecimiento donde nuestro país ha vivido desde 2004, apenas se ha logrado generar un superávit fiscal primario de 3.7%-4% del PIB, será muy difícil mantener la situación fiscal en los parámetros actuales cuando las circunstancias vuelvan a la normalidad o, peor aún, en caso de que el escenario externo cambiase en términos negativos. En definitiva, la solidez de la moneda local pasa inexorablemente por la confianza que depositen los propios uruguayos en la política fiscal del país a mediano y largo plazo, tema que en Uruguay todavía está por resolverse.
Sigue aumentando el costo del Estado para los privados
-El ministro de Industria, Energía y Minería dijo en un reciente reportaje al semanario Búsqueda que "sin duda el gobierno del Frente Amplio aplica medidas más capitalistas que los anteriores". ¿Coincide con esas declaraciones ?
-No sé exactamente a qué se estaba refiriendo el ministro Lepra. Hay algunas medidas propuestas como es el proyecto de ley de quiebras y concordatos, que se podría pensar que buscan tornar mucho más ágil y objetivo el sistema de premios y castigos y las reglas de juego para el manejo de los negocios; pero existen puntos muy importantes que van en un sentido contrario. Me refiero, por ejemplo, a que se ha prometido la reforma del Estado, pero en lugar de ello se sigue aumentando el costo del mismo para el sector privado.
Otro caso sintomático es todo lo que tiene que ver con las reglas de juego en materia de relaciones laborales. Resulta sorprendente que ese enfoque pueda ser visto como un intento para crear las condiciones de un desarrollo más armónico de los negocios. La filosofía de la lucha de clases no parece ser el mejor camino para profundizar el capitalismo.
El tema de la inserción internacional de Uruguay, especialmente lo relacionado con la discusión sobre la conveniencia de permanecer en el Mercosur o subir al tren de un Tratado de Libre Comercio, también muestra un grado de dificultad muy grande, aunque debe reconocerse que el ministro Lepra junto con su colega Astori han sido grandes impulsores y partidarios de un acuerdo comercial con Estados Unidos. Sin embargo, por la actitud del gobierno en su conjunto, no se advierte que esté preparando un paquete armónico de medidas que promuevan el libre mercado de modo de sacudir la economía y desatar ese "Uruguay productivo" del que tanto se habla actualmente.
-¿Cómo interpreta Ud. el llamado "Uruguay productivo"?
-Por lo visto hasta ahora, ha sido la reactivación del cultivo de caña de azúcar en Bella Unión, cuya producción bajo ningún parámetro internacional es rentable y, por tanto, nunca podrá competir con el producto del exterior. Si reflotar o mantener producciones artificiales en base a subsidios de toda la sociedad marcan el camino para el "Uruguay productivo", los resultados van a ser muy complicados para nuestro país, especialmente cuando se agoten los vientos externos favorables.
Cambio en reglas de juego afectará a la inversión extranjera
-¿Qué relevancia tendrá la inversión pública en la formación de capital fijo dados los escasos niveles registrados en este rubro desde la crisis económica de 2002?
-Las restricciones fiscales van a llevar a que el aumento de inversión pública pura sea relativamente poco relevante. No hay márgenes fiscales para que el Estado encare por sí solo con dineros públicos el incremento de la inversión en infraestructura. Sí puede pensarse en un aumento de la inversión generado por asociaciones entre el sector público y el privado relacionadas con concesiones de obras en los sectores de infraestructura, transporte, comunicaciones, etc., que podrían implicar un aumento importante de la inversión en esas áreas. El ejemplo más notorio son los proyectos futuros relacionados con el complejo forestal que involucra a los puertos, ferrocarriles, etc.
-¿Es previsible que continúe el actual nivel de inversión del sector privado y, en particular, la inversión extranjera directa (IED) en 2007?
-Seguramente la IED continuará en el complejo forestal, pero tengo mis dudas si la tasa de crecimiento se mantendrá en la construcción que actualmente es un sector muy dinámico. Habrá que ver si existe suficiente demanda para una oferta muy abundante en Punta del Este y, en menor medida, en Montevideo. Asimismo, la IED se verá afectada por el cambio en las reglas de juego en algunos temas como, por ejemplo, la imposibilidad de que sociedades anónimas con acciones al portador sean titulares de tierras, lo cual ya está frenando la compra de campos en Uruguay.
-¿Qué consecuencias tendrá la Ley de Reforma Tributaria en el marco de las inversiones en Uruguay?
-Hay que esperar cómo termina regulándose toda la discrecionalidad que la nueva legislación le dio al Poder Ejecutivo en materia de otorgar incentivos y otra serie de temas que no quedaron explicitados en el articulado de la ley y que, por tanto, se van a incluir en los decretos reglamentarios. En cuanto a la tributación en sí, no habrá cambios relevantes porque las mejoras que se habían introducido en el proyecto original que consistían en reducir el Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC) en cinco puntos porcentuales y eliminar -de hecho- el Impuesto al Patrimonio, que podrían ser considerados como incentivos a la inversión, quedaron por el camino en el texto aprobado. Por consiguiente, no creo que la reforma tributaria en sí tenga algún impacto en aumentar los flujos de IED.
Ficha técnica
Michele Santo, uruguayo, 46 años, es economista egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR. Obtuvo un master of arts (M.A.) en economía y luego un Ph.D en la misma especialidad en la Universidad de Chicago. Hasta 1990 fue asesor económico del Banco Central del Uruguay. Desde entonces ha sido asesor de empresas nacionales y extranjeras. Actualmente es presidente de la consultora Michele Santo y Asociados y también consultor del BID. Ha escrito diversos trabajos en temas monetarios y de economía internacional.