Marilyn Monroe por escrito

| En noviembre sale Fragmentos, textos autobiográficos que tenían los Strasberg desde la muerte de la estrella. Concluyen que ella nunca pensaría en suicidarse.

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LA NACIÓN | VERÓNICA ABDALA

Todavía faltaba que conociéramos una cara hasta ahora oculta de Marilyn Monroe: la de escritora. El libro Fragmentos, que reúne textos autobiográficos inéditos de la máxima estrella de Hollywood, se publicará en noviembre, en el marco de un esperado lanzamiento internacional, del que participarán simultáneamente editoriales de Europa, Estados Unidos y América del Sur.

Los escritos de la mujer más sexy de la historia del cine permanecieron durante casi medio siglo en poder de la familia de Lee Strasberg, su maestro de actuación y su heredero, que hace dos años decidió entregarlos a una editorial francesa. Desde entonces, un equipo de profesionales trabaja en la edición del material. Aunque hay gran reserva, los editores dejaron trascender que prueba que las inquietudes intelectuales de Marilyn fueron algo más que una pose. También se ha dicho que en lo que escribió se nota lo mucho que la fama le pesaba.

El escritor italiano Antonio Tabucchi prologó la versión en español, que publicará Planeta/Seix Barral. El libro debe tomarse como el testimonio de una mujer que, lejos de conformarse con ser el mayor ícono sexual del siglo en que vivió, aspiraba a que la respetaran y conocieran por sus virtudes menos evidentes.

"Fue una poetisa callejera -escribió el dramaturgo Arthur Miller, su tercer y último esposo, en su autobiografía-. Hubiera querido recitar sus versos a una multitud, pero esa multitud sólo estaba interesada en arrancarle la ropa".

Desde el puente. El libro de memorias que muy pocos han leído promete aportar datos más firmes sobre la verdadera personalidad de la actriz. Fragmentos reúne apuntes, cartas manuscritas, poemas y reflexiones que salen a la luz tras haber permanecido casi medio siglo sin que nadie sospechara siquiera su existencia. Las anotaciones estaban custodiadas por Anne Strasberg -viuda de Lee, el director del Actors` Studio, y propietaria de los derechos Monroe tras la muerte de su marido-.

Los editores europeos aseguran que el testimonio opone a la frivolidad de la imagen pública de la actriz los conflictos internos de una mujer que a un pasado desgraciado -Marilyn sufrió un sinfín de situaciones traumáticas durante la niñez y la juventud- sumaba el padecimiento de saberse encasillada en su rol de femme fatale.

"Una sabe que para los demás es como un objeto y que todos quieren llevarse un pedazo de eso que creen que eres, pero a nadie le gusta sentirse así -explicó cierta vez-. La fama tiene sus compensaciones, pero no es gratuita, y yo lo he comprobado en infinidad de oportunidades".

Fragmentos se compone de 250 páginas que incluyen todo tipo de documentos personales de la actriz -incluidas las comunicaciones con su psicoanalista, Ralph Greenson- ordenadas cronológicamente y fechadas entre 1943, cuando Marilyn tenía apenas diecisiete años, y 1962, el año de su muerte. El libro reúne también las cartas que Marilyn intercambió con escritores como Somerset Maugham, Carl Sandburg, Karen Blixen, Carson McCullers, Pier Paolo Pasolini, Truman Capote y Norman Mailer. Además, hay transcripciones mecanografiadas de cada uno de los manuscritos y numerosas fotos suyas, la mayoría de ellas, inéditas.

Desde hace casi dos años Stanley Buchthal, persona de confianza de la familia Strasberg, y Bernard Comment, editor de Éditions du Seuil, en París, trabajan en la edición de los textos, de cara a su publicación. Comment explicó que supo de la existencia de estos escritos por casualidad, durante una comida a fines de 2008, y que desde entonces tuvo en mente conseguir los derechos de su publicación. Pese a que declaró que hasta octubre no trascenderán los contenidos, adelantó algunas pistas interesantes. Entre ellas que, excepto por un poema dedicado a la terrible belleza del puente de Brooklyn, que algunos podrían interpretar como un símbolo sugestivo, no hay señales de que Monroe haya pensado en algún momento en quitarse la vida.

"Del libro sale la impresión contraria, dijo Buchtal: que hasta el final tenía proyectos. Marilyn era una intelectual, una artista, dueña de una mirada literaria sobre el mundo, a la que Hollywood quiso encerrar en la imagen de la dama rubia. El material puede definirse, en términos generales, como una interrogación constante sobre ella misma y sobre su voluntad de adquirir más capacidad en su profesión de actriz y mayor libertad respecto del sistema de producción de Hollywood".

Courtney Hodell, editora de Farrar, Straus and Giroux, opinó por su parte: "Es obvio que Marilyn era una gran lectora y también que tenía mucho talento para escribir. En Fragmentos hay poemas preciosos y párrafos en prosa que llaman la atención".

Elena Ramírez, editora de Seix Barral de España, le dijo al diario español La Razón que el libro descubre a una persona pública que tenía acceso al mundo literario, pero también a una mujer normal y corriente que cantaba, reía y lloraba. Agregó: "Estaba muy lejos de la imagen del ser traumatizado por su infancia, de la rubia boba de las películas o de la mujer herida. Lo que vemos a través del libro es una persona que forma parte de su época. De alguna manera, se desmiente que aquella foto de la actriz leyendo el Ulises de James Joyce fuera falsa. Estamos ante una instantánea del mundo literario de la época a través de una figura pública a la que no se la suele vincular con ese ámbito, más allá de su matrimonio con Arthur Miller o de su amistad con Capote". El diario español El País, por su parte, informó que el libro "revela una insospechada faceta melancólica de la actriz".

El propósito del libro, coinciden sus editores, no es descubrir a una Marilyn escritora, aunque admiten que sus escritos demuestran que era dueña de un mundo interior bastante más complejo de lo que muchos creyeron.

La actriz más famosa de todos los tiempos parece haber sido, además, una lectora selectiva y exigente.

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