700 metros bajo tierra, un nuevo reality

MARTÍN FABLET

Los reality shows son programas que gustan de mostrar lo que se conoce como telerrealidad, o lo que es peor, episodios televisivos pseudoguionados, en los que se graba lo que le ocurre a personas supuestamente reales. A estos seres se los encierra por algún tiempo, en un recinto limitado, para que puedan mostrar graciosamente, todas sus miserias y vergüenzas. A cambio de este patético desprendimiento, se los premia con dinero y algo de fama.

Los primeros realities inconscientes, surgieron en EE.UU., en formatos humorísticos, utilizando cámaras ocultas. Fue en los años 70 cuando el género se hizo popular con An American Family, un programa en el cual la cámara seguía semanalmente la vida de una familia. Un bodrio sin precedentes transmitido en doce partes, mostrando divorcios y hasta la salida del closet de un hijo.

Hoy en día los realities integran un genero con igual número de seguidores que de detractores. Para algunos, son programas que lo integran todo, donde se logran combinar aspectos lúdicos-reales y ficticios con tintes culturales; el "género total" lo llaman. Para otros, los realities no son más que un espectáculo absurdo e inmoral, basado en el morbo y con lamentables consecuencias para quienes se prestan a participar. Alexander Maliutin, músico ruso, se ahorcó luego de haber sido humillado por el jurado de un reality de nombre Minuta Slavi (muy similar a Factor X). Quizás uno sea libre de vender sus miserias al mejor postor, pero es difícil conocer a priori cuáles van a ser las consecuencias.

The Monastery. Cinco individuos no creyentes pasaron 40 días y 40 noches en un monasterio benedictino, ubicado en Crawley, Reino Unido, para probar si las reglas de la vida monástica aún tienen relevancia en el mundo de hoy. El resultado de esta singular pasantía fue contundente. Los participantes aseguran haberse acercado a Dios. Uno de ellos, estudiante de budismo en Cambridge, quiere convertirse en sacerdote anglicano; un productor de películas pornográficas se convirtió en creyente, según la BBC.

The Beauty and the Beast. La cadena británica Channel 4, está a punto de poner al aire un nuevo reality de nombre "La bella y la bestia". Se trata de la bizarra interacción entre dos personas, una desfigurada y otra atractiva.

Pig Brother. Este reality transmitido las 24 horas por Internet seguía las peripecias de cuatro chanchos en un chiquero en Austria. Allí se los veía comer, aparearse, defecar... a primera vista no difiere mucho de un reality entre humanos.

Vírgenes buscados. La idea del director australiano Justin Sisley es la de un reality donde jóvenes puedan subastar su virginidad. El ganador recibiría 15 mil euros y el 90% de la recaudación. El detalle es que los participantes deberán hacerlo frente a las cámaras y con el que más guita haya puesto.

Familión Online. El próximo 14 de septiembre se estrena en el canal TLC (tlc.discovery.com) "Sextuplets Take New York" (Sixtillizos toman Nueva York). Este reality pretende mostrar el día a día de una pareja ecuatoriana que el pasado 6 de octubre de 2008, dio a luz sixtillizos.

Esta sintética colección, muestra que la morbosa creatividad no tiene límites. Particularmente me resultan aburridas estas manifestaciones propias de la hiperrealidad. Pero curiosamente el subconsciente me traiciona, y veo una magnífica oportunidad para un muy real reality. Los 33 mineros chilenos resultan ideales. Aquí no hay escenografía ni predio construido. Todo es real y no hay posibilidad de abandonarlo. El premio no es más ni menos que la vida.

La interacción forzada ya está generando rispideces y situaciones insólitas que podrían hacer las delicias del propio John de Mol. A vía de ejemplo, Yonni Barrios, uno de los 33 mineros, no tiene muchas ganas de salir, ya que afuera lo espera su pareja Susana Valenzuela y otra mujer que asegura que es su esposa de toda la vida. Como notarán, los ingredientes están disponibles, y todo está listo para cocinar un bonito reality.

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