Adultos un tanto aniñados

| El fenómeno de la "adultescencia" es propio del siglo XXI; mujeres y hombres que intentan no "crecer", ya sea por presiones psicológicas o también sociales.

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LIC. VERÓNICA MASSONNIER

Qué es ser adulto? Lo primero que nos viene a la mente son los conceptos de respon- sabilidad, paternidad, independencia económica. La libertad de decidir va unida a la sensatez de los criterios: ingresar en el mundo adulto supone ser capaz de hacerse cargo de uno mismo pero también de otras personas. Tiene una connotación de seriedad, y supone la capacidad para hacer proyectos de futuro y sostenerlos. ¡Cuántas exigencias!

Frente a este modelo, hoy en nuestras sociedades se viene produciendo un fenómeno peculiar: los adultos no quieren ser tan "adultos", y muchos defienden su deseo de seguir siendo "un poco niños": continuar jugando, disfrutando de la liviandad de no ser tan responsables ni tan serios. El deseo de libertad y autodeterminación se contrapone con las ganas de continuar en algunos placenteros espacios de la niñez, alejados de la agenda exigente que significa "crecer".

Esta tendencia se observa en distintos puntos del planeta. En Francia algunos describen a los "adultescentes" (mezcla de adultos y adolescentes), y hablan de la impulsividad y el consumismo. El adultescente sería alguien que no puede abocar su energía hacia planes de largo plazo, y eso le dificulta la dedicación al estudio. Toma trabajos y los deja, establece parejas de corto plazo, y se vuelca a la intensidad del consumo siguiendo sus impulsos más inmediatos. Muchas veces el adultescente atraviesa la frontera de la droga o la delincuencia en su imposibilidad de aceptar límites, de cuidarse y cuidar a otros.

Pero los adultos-niños no están ubicados solamente en el escenario de la irresponsabilidad. En otro nivel, los jóvenes que estudian y trabajan tampoco desean perder la capacidad y el derecho de jugar. ¿Quién dijo que a los treinta no es posible reunirse con los amigos frente al Playstation? Tal vez ese espacio lúdico y divertido permite afrontar otras incertidumbres y dificultades: abrirse camino en el espacio laboral, la agenda cargada de horarios, la convicción de que cada vez es necesario estudiar más y esforzarse en mayor medida. El sistema se hace más y más demandante; ante esto, el repliegue en algunos espacios de la niñez es también un mecanismo protector.

El punto clave de este fenómeno es que tal vez estemos frente a "otra forma" de ser adultos. Tal vez estas generaciones marcan el agotamiento de un modelo que tenía tan fuertemente delimitadas las fronteras: "los hombres no lloran", "los adultos no juegan", "las mujeres no manejan el dinero," etc. En los nuevos modelos podemos diseñar una forma de vivir más a la medida: se puede transitar por la vida más "liviano", tomando en cuenta las ganas de cada momento y eligiendo (hasta cierto punto), lo mejor de cada mundo.

Así, vamos a encontrar madres muy jóvenes que disfrutan de sus bebés con la misma alegría que hasta hace poco jugaban con sus muñecas. Tal vez no respondan a las expectativas tradicionales de independencia económica, tal vez continúen en el hogar paterno. Son madres-hijas, y los roles se cumplen de manera diferente con respecto a lo que nos mostró el siglo XX. Del mismo modo, varones y mujeres se mueven en ese sueño de Peter Pan, en el que los niños se niegan a crecer pero al mismo tiempo desean volar con alas propias: más independientes por un lado, más "inmaduros" por otro. Atrás de eso subyace una mirada que también es crítica con respecto a las generaciones mayores: si la "madurez" nos conduce a perder la "diversión" ¿quién quiere madurar?

Se abre nuevo mercado

Estudios sociológicos estadounidenses confirmaron hace un par de años la tendencia creciente de estas nuevas generaciones, denominadas en aquel país, como "Adult kid" (adulto niño). Las describen como integradas por jóvenes de más de 30 años con posibilidades económicas para dejar el hogar paterno pero que, por diferentes motivos, no lo hacen. Los responsables de marketing de las empresas ya los individualizaron y apuntan sus baterías hacia las demandas de consumo de esos "adultescentes", con productos que van desde tiras de tevé a todo lo relacionado con la tecnología.

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