Parece que está de moda ser burro

| "La ignorancia está de moda", opina Martín Fablet, al tiempo que brinda su mirada sobre la educación.

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MARTÍN FABLET

Hay mucho que decir a favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad. Oscar Wilde

Según la propia página de la OCDE, las pruebas PISA tienen por objetivo evaluar que tan instruidos están los alumnos cercanos al final de su educación obligatoria. Se trata de ponderar los conocimientos y habilidades necesarias para que el individuo consiga una efectiva participación en la sociedad. Algunos ejemplos son: motivación por aprender, la concepción que los muchachos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje.

PISA gusta de dar a conocer los nombres de aquellos países que han alcanzado un buen estatus. Curiosamente el Uruguay no se encuentre dentro de esta prestigiosa lista.

"El desempeño de los estudiantes uruguayos en las pruebas PISA ha mostrado ciertas debilidades del sistema en lograr aprendizajes significativos y potentes en una parte considerable de la población estudiantil evaluada. También revelan la gran diferencia de resultados en la población, que acompaña la variación de realidades socioculturales y económicas en el país." Uruguay en el Programa ANEP- PISA Ciclo 2009. Boletín 1. Junio 2008.

Con respecto a los resultados internacionales, los desempeños de los estudiantes uruguayos en Ciencias ubican al país en el conjunto de los 20 países de más bajo puntaje promedio de los 57 países participantes.

Evaluados. La participación de las pruebas PISA es muy extensa. Hasta la fecha, participan todos los países miembros, así como varios asociados. Los estudiantes son seleccionados a partir de una muestra aleatoria de escuelas públicas y privadas. Son elegidos en función de su edad (entre 15 años y tres meses y 16 años y dos meses al principio de la evaluación). Más de un millón han sido evaluados hasta ahora. Además de las pruebas en papel y lápiz que miden competencia en lectura, matemáticas y ciencias, los estudiantes completan cuestionarios sobre ellos mismos, mientras que sus directores lo hacen sobre sus escuelas.

Me llena de tristeza conocer que cuando se compara al Uruguay con países europeos de pequeña escala, se constata lo poco que se invierte en educación (gasto por alumno y salario docente). El resultado está a la vista. Un nivel académico nada más que aceptable. Por ejemplo, en matemáticas, no andamos del todo bien. Cuando nos comparamos con países de segunda europeos, nuestros mejores alumnos quedan bien por debajo.

Pero no siempre fue así. Estuvimos a la vanguardia no solo a nivel estudiantil sino también docente y profesional. Y para ello no es necesario remontarnos al siglo XIX; basta con ver lo que sucedía a mediados y fines del siglo pasado.

Médicos que diseñaban marcapasos, arquitectos que dibujaron la Ópera de la Bastilla, ingenieros innovando con cerámica armada, todos ellos un verdadero ejemplo para nuestros jóvenes y para la sociedad en general.

Pero eran otros tiempos. Hoy los intereses parecen ser distintos y los jóvenes así lo han entendido. Conjugan valores nuevos, a tono con su forma de vida.

En los albores de esta nueva decadencia (no encuentro otra forma de llamarla), los gobiernos de la región decidieron poner a tiro el nivel académico. Esto significa bajar la exigencia del estudiantado. De esa manera los muchachos podían proseguir sus estudios sin mayores inconvenientes ni tantas deserciones. Todos muy conscientes de que la medida era solo el paliativo de un mal que necesitaba y necesita de un tratamiento más profundo.

Puedo decir que esta medida en mi país se tomó con cierta vergüenza. No es lógico que se permita una "burrez" digna. Pero más allá de que se dedique un 4,5% del producto bruto interno a la educación, ¿los pibes de hoy quieren estudiar y ser más cultos? O ¿acaso esta consigna está demodé? En un principio dijimos que se propuso una suerte de handicap o "changüí" momentáneo, pero hoy la cosa es algo distinta. Aunque parezca increíble está de moda ser burro. La sociedad hoy pondera de forma muy especial a la persona que lo desconoce todo. Resulta gracioso y hasta cool.

La media ha sabido observar y capitalizar este fenómeno incorporando a sus huestes personajes que se vanaglorian de su ignorancia. Personajes que son aceptados y reconocidos por gran parte del establishment farandulero. El espectador ignorante se identifica y actúa en consecuencia. O quizás el fenómeno se haya producido "alvesre": en vista de tanto burro, es necesario que alguien los represente. Patético en ambos casos.

Los ejemplos son interminables. Nuestros hermanos argentinos son incansables cultores de esa nueva tendencia. El mensaje es bien claro. No te sientas frustrado, ni discriminado por tu ignorancia. Mirá a Belén Francese, a Jacobo Winograud, a Karina Jellinek, hasta la propia Susana Giménez… ¡todos muy exitosos y bastante burros!

Tanto Niní Marshall como Juan Carlos Altavista pudieron ser precursores de esta movida. Pero recordemos que ante todo ellos eran actores que interpretaban personajes que, para variar, estaban riquísimamente concebidos.

Estos nenes de hoy que inundan la pantalla de la tele son de verdad. Gustan de explotar su ignorancia a un grado extremo, y a partir de allí lograr su popularidad.

Realmente ignoro si estos nuevos seres mediáticos tienen algún interés, destreza o si han sido evaluados por PISA. Solo veo que resultan admirables por una juventud que no está al margen, que pretende y quiere ser parte de ese grupo fácil. Grupo que promete no discriminarlos por más que no sepan qué se conmemora el 25 de Agosto. Ojalá que así no sea. mfq1962@yahoo.com

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