Tomar el té en medio de un jardín
Un multicolor paisaje de flores y un fresco aroma a jazmín son los primeros estímulos para los sentidos que reciben quienes visitan el salón de té Lavender, en el corazón de Carrasco. El cálido rincón se erige en una antigua casa -construida en 1922- y está enmarcado en el vivero que lleva el mismo nombre.
"Cuando compramos el terreno, vimos que la casa tenía una estructura tan agradable y bien conservada que podía ser una casa de té. Es lo que se estila en Europa, donde casi todos los viveros tienen su salón de té. El cliente puede sentarse entre las plantas y disfrutar", dice Maureen Campbell, una de las propietarias del emprendimiento que este mes cumple su primer año.
Entre lo más pedido del menú está el té completo, que trae café o té con leche, sandwiches, medialunas rellenas, scones, mermelada, manteca, jugo de naranja y media porción de tartas o tarteletas, por $ 210. También hay sandwiches con pan de manzana y pasas, tostados con pan de albahaca, caprese o romero, o scones de lavanda, entre otros.
Celebrando el buen recibimiento que ha tenido el proyecto, a partir de este mes la casa ofrece servicio de brunch, mezcla de breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo). Según explica Lucía García, hija de Campbell y encargada de la gestión gastronómica, se trata de un almuerzo liviano. Por ejemplo, tartas de cebolla y ciboulette o de queso agridulce, quiche lorraine, ensaladas, sandwiches con pan chapata, y guarniciones. También hay variedad de postres.
Lavender está abierto de martes a sábados de 12 a 20 horas (brunch sólo hasta las 15) y lunes de 16 a 20 (sólo servicio de té). Los precios se ubican entre $ 200 y 250 por persona.