Jóvenes en conflicto con la ley: una mirada a las instituciones de rehabilitación desde la perspectiva de género se titula la investigación realizada por un equipo científico integrado por Carlos Aloisio, Cecilia Chouhy, Nicolás Trajtenberg y Ana Vigna, que entre otras conclusiones define el perfil familiar de la minoridad que se involucra con el mundo ilícito. "Las familias `nucleares` conformadas por ambos padres e hijos constituyen claramente una excepción, y predominan más bien dos tipos de formaciones: aquellos hogares en donde la figura de `adulto referente` es encarnada por la madre (sola o con nueva pareja), y hogares en donde la responsabilidad de los menores es delegada hacia otros parientes, típicamente abuelos, tíos o hermanos mayores. Una característica que predomina es la ausencia. En algunos casos los jóvenes no llegaron a conocer a su progenitor".
Asimismo, la investigación señala que el compromiso de los menores con las figuras de autoridad (y particularmente con la madre) aparece marcado de una manera mucho más clara en el plano discursivo que en el del comportamiento efectivo, generando relatos un tanto contradictorios: "A pesar de que se expresa cierta intencionalidad por no contrariar sus mandatos, no siempre se los llega a cumplir".
En entrevistas con jueces, fiscales, abogados, educadores y menores, el equipo constató que se observa "un bajo nivel de escolarización en los infractores, con deserción temprana". Por otro lado, casi la mitad de los entrevistados menores no ha tenido contacto con ningún tipo de trabajo.
Una observación relevante es la temprana edad de inicio de las infracciones, indica el estudio, y la sitúa "previa a la adolescencia, oscilando entre los 9 y 13 años". No hay diferencias de género.
Parece existir una división entre aquellas infracciones "de motivación económica que involucran mayoritariamente hurtos y rapiñas, y las exclusivamente contra la persona. En el primer caso, es posible vislumbrar diferentes niveles de racionalidad y eventualmente un perfeccionamiento. En cambio, las que atentan contra la persona exhiben escasa planificación, suelen estar muy determinadas por fuertes reacciones emocionales".