LEONEL GARCÍA
Sos terrible garca!" El joven hincha de 25 de Agosto se iba del gimnasio de su equipo luego de ser expulsado por dirigentes de esa institución, posibles destinatarios de esa frase, ante una denuncia del juez del partido del martes 9. ¿El motivo? "Insulto", según Emilio Olivera, uno de los árbitros del match jugado en la cancha de la calle Bado, en Villa Dolores. Antes, había pasado lo mismo con un simpatizante del equipo visitante, Olivol Mundial. Afuera, el "desafuerado" seguía destilando bronca: "Quieren llenar el ojo con boludeces". No es una medida inédita, pero pinta el momento actual del basquetbol.
Eso, y una breve discusión entre seguidores de Olivol sobre el final fueron las únicas manchas de un partido de ambiente muy tranquilo. 25 de Agosto jugaba por primera vez en su cancha en el actual Torneo Metropolitano de Basquetbol (la segunda división profesional), luego de una suspensión de su gimnasio tras unos incidentes el año pasado por un partido con Urunday. Pero sobre todo, era su primer juego luego de los asesinatos de los adolescentes Rodrigo Barrios y Rodrigo Núñez en los alrededores de la cancha de Aguada, club del que eran hinchas, cuando jugaron Nacional y el propio "25" el 8 de mayo. "Por 25 doy mi vida y no se la quito a nadie!!!", rezaba un letrero de la barra local.
Con esas muertes aún sin aclararse, la pelota naranja volvió a picar. El viernes 5 se completó la séptima fecha del Metropolitano, trunca tras la tragedia; entre el lunes 8 y el martes 9 se disputó la octava. Había tensión y nerviosismo en dirigentes de los clubes, de la federación de basquetbol y en los hinchas. También había un convencimiento de que en estas primeras etapas, cuando el shock por estas muertes aún está fresco, el comportamiento de las parcialidades sería casi como el de monjas carmelitas. Pero todos estos actores tienen la certeza de que sólo es cuestión de tiempo para que vuelvan a producirse episodios de violencia. El primer presagio se cumplió: no hubo ningún incidente importante.
bravos. Fuentes muy vinculadas al basquetbol señalan que, las hinchadas más "pesadas" del Metro hoy en disputa son las de Verdirrojo, 25 de Agosto y Olivol Mundial. Hay quien agrega a Yale y a Nacional "cuando se suma la barra del fútbol". Pero en los primeros partidos tras el impasse, triunfó la paz.
El viernes 5, Verdirrojo celebró la vuelta al Metro en su gimnasio del Cerro ante Larrañaga. Ruben Caballero, presidente del "Verdi", dice que su parcialidad siempre se caracterizó por lo "bullera" y "por hacerse sentir en cualquier cancha". En todo caso, justifica el temor que encierra el feudo de la calle Prusia por el remanido dicho "hazte fama y échate a dormir", además de la estigmatización de barrio violento que cae sobre esa zona. Esa cancha tiene, como la de 25 de Agosto, una sola puerta de entrada y salida por la que pasan simpatizantes locales y visitantes. En ambos partidos, la presencia de efectivos policiales, los cacheos y el patrullaje eran notorios. Lautaro (21), "fana" del dueño de casa, también es de la idea de que la mala imagen de Verdirrojo -quien también jugaba por primera vez en su cancha luego de otra suspensión que se arrastra de 2008 por los playoffs ante Nacional- se debe al barrio. Sin embargo, reconoce que ahora "hay guachos que aprovechan eso para armar lío, para demostrar `aguante`".
Cuatro días después, en la puerta del gimnasio de "25", Nicolás (21) se quejaba de que el club del que es hincha "ahora está mal mirado por todos". Su amigo Enzo (21) negaba que sean una parcialidad brava, pero admitía que "si hay lío, respondemos". Los jóvenes no se pusieron de acuerdo sobre si había más o menos policías que antes. Pero la mayoría de los asistentes a uno u otro partido se inclinaba a la primera opción: "Esto está infestado de botones", murmuraba un seguidor de Verdirrojo, a un paso de enfrentarse al cacheo.
Típico de club de barrio, puede verse al vicepresidente de 25 de Agosto, Carlos Garat, vendiendo chorizos y hamburguesas en la cantina mientras su equipo medía fuerzas en la cancha. Para él, la parcialidad del cuadro es "aguerrida, de hacerse respetar, pero no agresiva". Rechaza toda vinculación de la barra de "Los Feos" de Peñarol con su institución, a quienes líneas de la investigación apuntan como posibles autores materiales de las muertes de los Rodrigos. "Yo soy un fervoroso hincha de Nacional, y acá tenemos (en la hinchada) a un integrante del Movimiento Barras y Banderas (grupo de la parcialidad tricolor). Acá hay hinchas de todos los cuadros. Eso de `Los Feos` es una entelequia. Hace días hicimos aquí una jornada con tres psicólogos, para jugadores y simpatizantes sobre el tema de la violencia... mi alegría va a ser completa cuando se aclaren los asesinatos, por los padres de esos jóvenes y por los clubes". Finalmente asegura que si la Justicia condena a su club, "acá no se practicará más basquetbol".
Cuidado. El viernes en el Cerro y el martes en Villa Dolores, la preocupación por evitar líos era notoria. Se pudo ver a dirigentes e hinchas veteranos de Verdirrojo y 25 de Agosto acercándose a las barras de aliento para cortar insultos, vigilar movimientos "sospechosos" y evitar cánticos ofensivos. En ambos clubes, se está de acuerdo en hacer un filtro en sus "barras". En las dos canchas habían muchas mujeres y niños en el público. Los "zarpaditos" del "Verdi" -así los llamó un veterano asistente- no eran más de 25 jóvenes cuyas edades iban desde los doce años a los veintipico; mucha gorra visera, mucho canguro, algo de acné juvenil y un aspecto intimidante bastante relativo. En el caso de los más bulliciosos parciales del "Veinte", toda la gama juvenil parecía estar presente: niños, un par de rubias muy bonitas que parecían prontas para desfilar, el típico "pibe de barrio", hasta jóvenes arquetipos del look "fierita". Se han visto cosas peores en la tribuna América del estadio Centenario.
Pero más allá del minuto de silencio, del cambio previo de casacas entre los jugadores, del mensaje: "Ninguna camiseta vale más que una vida", de la conmovedora carta de las madres de los Rodrigos, y del reciente Código de Ética (de sanciones "morales" y no punitivas), se teme que este limbo de paz tenga fecha de vencimiento y que la conmoción por la muerte de ambos jóvenes, como tantos hechos policiales, termine cayendo en el olvido. Caballero en el Cerro y Garat en Villa Dolores (y decenas de hinchas consultados) no lo dicen expresamente, pero es evidente que creen que se vive una calma que precederá nuevas tempestades. "Hay un problema de toda la sociedad, antes había otros valores...", afirma el presidente de Verdirrojo. No menciona a las drogas, la violencia ni a los "guachos zarpados". Pero se limita a asentir cuando se los nombra.
25 de Agosto ganó cómodo y ambas hinchadas se retiraron en paz por la única puerta. Lo mismo pasó en el Cerro, cuando los escasos hinchas de Larrañaga disfrutaron su victoria como visitantes saliendo pacífica y conjuntamente con los locales por Prusia, una calle bastante oscura, salvo por las luces que emitía una camioneta de la Metropolitana, ahí cerca.
Una policía más activa, disuasiva y represiva
Más presencia, control y acción policial, además de una activa participación de los encargados de seguridad de los clubes, son algunas de las medidas que se implementaron para que retornara la actividad del basquetbol.
"Le hemos pedido a la Policía que sea más estricta y activa a la hora de actuar, pero no solo en la parte represiva sino también en la disuasiva. Lo que hemos visto hasta ahora en el basquetbol es que los efectivos están presentes, pero que no intervienen hasta que los hechos ya son casi incontrolables", dice el presidente de la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB), Luis Alberto Castillo.
El coordinador de seguridad de la FUBB, Juan Carlos Cipollini, señala que al control dentro de las canchas se le sumará un patrullaje en los alrededores. Además, agrega que el dispositivo policial, incluyendo un mayor número de efectivos, así como otras medidas de seguridad -cambio de localías, vallados separadores de hinchadas- se discutirán conjuntamente con la Policía dependiendo del partido.
Castillo, en cambio, relativiza que el éxito en seguridad tenga que ver con el número de policías. "En el partido entre 25 de Agosto y Nacional en Aguada (en cuyas afueras fueron asesinados dos adolescentes) había un efectivo cada 15 personas; en el Aguada-Goes del año pasado, que terminó con grandes disturbios, había 150. La solución pasa por una actitud más firme", relata.
Paralelamente, Cipollini señala que los encargados de seguridad de los clubes -ya pertenecientes o contratados- deberán abocarse a controlar a los elementos más violentos de sus respectivas hinchadas.
Al igual que todo el mundo relacionado al deporte, ambos dirigentes saben que la paz que se vivió en las primeras fechas luego de la suspensión de la actividad no será eterna. En esta vuelta al basquetbol "se está gozando de un período de tranquilidad, porque la gente está muy sensibilizada. El desafío va a ser dentro de unos meses", indica Castillo. "Estas medidas que estamos implementando ya tendrán que estar aceitadas y en funcionamiento para cuando vuelva (algo que parece inevitable) el primer brote de disturbios en alguna cancha", añade el coordinador de seguridad.