Urnas llegan con manual

| "Cada vez que me encontraba solo en el cuarto secreto me hacía la misma pregunta: ¿Qué carajo hago acá?" Cammarota tiene la respuesta y la hizo libro.

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El País

CATERINA NOTARGIOVANNI

Del canciller Gonzalo Fernández dice que es el típico personaje que parece poco importante pero que al final se convierte en el "cerebro de todo". Daisy Tourné es la "Fernando Peña de la política uruguaya: una provocadora". El diputado Jaime Trobo es "nuestra Gloria Estefan" porque hace años que lo que más le preocupa es que caigan los hermanos Castro en Cuba; Beatriz Argimón "es como un buen vino tinto" porque se pone mejor con los años, y el ex presidente Jorge Batlle es calificado como un "hombre de carácter afable y con una chispa inigualable, ha demostrado que le sobran credenciales... para animar cumpleaños, despedidas de solteros y esas cosas".

Las apreciaciones son de Gonzalo Cammarota, creador del Manual del perfecto votante (Sudamericana): "Un Kamasutra de la democracia uruguaya", en sus propias palabras.

Animal político. Gonzalo Cammarota (32) fue un niño informado ("mucho más que ahora probablemente") que iba a los actos políticos con su madre y que no sólo escuchaba los discursos sino que se divertía. "Soy un fascinado si se quiere del lenguaje, de la retórica, del dar vueltas las cosas, del poder presentarlas de una manera que vos decís: `qué maravilloso, cómo se llegó a esto de una cosa que nada que ver`. Eso me fascina de los políticos", señala.

Su primera vez como votante fue en las elecciones del 94, las que recuerda con cierto entusiasmo por poder incidir directamente en el resultado. "Tenía clarísimo lo que iba a votar... en las únicas que dudé fue en las últimas", señala. Con o sin dudas, siempre votó al Frente Amplio; y en junio se inclinará por el precandidato Marcos Carámbula.

-¿Cuál es su nivel de confianza en los políticos uruguayos?

-Tengo confianza en la clase política. Creo que es un sistema que tiene sus errores, donde hay gente que hace cosas mal o que no trabaja o que puede hacer cosas que no están buenas; pero como en todos los ámbitos de la vida. No creo que la clase política escape al resto de las cosas. Así que soy un confiado en eso. Lo único que no está bueno de nuestro sistema político es eso de la gente que se va atornillando más de la cuenta. No sé si es una particularidad sólo de acá o se da en otras partes del mundo, no lo tengo claro. De repente en otros países ves otra rotación de gente. Acá es como que por momentos parece que hace 40 años que estamos con la misma gente y creo que eso no está bueno en ningún ámbito de la vida.

El manual del perfecto votante lo escribió en verano, durante su licencia. Antes de sentarse frente a la página en blanco ordenaba las ideas en su cabeza, anotando las cosas que se le iban ocurriendo. "Me encerré 10 o 15 días dedicado a esto. Vivía para esto, escribía a cualquier hora. Tenía bastante claro en la cabeza lo que quería hacer".

Pronto el material, se lo dio a leer a su esposa ("la tomo como un público muy objetivo porque ella no es muy enganchada con la política y no le divierte tanto como a mí"), a Salvador Banchero (su socio en Justicia Infinita, Océano FM) y a Ignacio Alcuri, que además fue el diagramador. "Son personas a las que más o menos les tengo confianza. Además ta, también con el tiempo fui teniendo un poco de confianza en lo que hago. También me tengo fe", dice y esboza una sonrisa.

-¿Se puede hacer humor político si el receptor no está medianamente informado?

-Si a vos no te interesa absolutamente nada y si para vos las elecciones son irrelevantes, creo que se te pueden escapar muchas cosas. Pero es un libro que contempla aspectos muy simples y cotidianos, como lo de sacar la credencial, que la tuvimos que sacar todos. Por otro lado los políticos que describo y manejo están dentro de las figuras más conocidas. No creo que sea un libro en el que haya que hilar demasiado fino. A veces a uno le pasa que como está más informado de algunos temas le parece que hay cosas que son de público conocimiento cuando no lo son. Pero me parece que en la medida que se tenga un interés medio por la política y sepa más o menos lo qué está pasando, el libro llega y se entiende.

-¿Ha visto Gran Cuñado, la parodia política de Tinelli?

-He visto cosas.

-¿Cree que Uruguay tiene una clase política que tolere que aquí se haga algo similar?

-Creo que Gran Cuñado es el resultado de un proceso de muchos años de una clase política argentina haciendo cualquier tipo de cosas. Ya Gran Cuñado es el fin. Si querés arrancar acá con algo así capaz que te cuesta porque eso viene de una clase política totalmente deteriorada en su imagen, con políticos que se empezaron a prestar para cualquier cosa, que entraron hacer de todo con absoluta impunidad, siendo los reyes de la frivolidad y deteriorando en definitiva la democracia misma. No creo que al político no se le pueda hacer nada, si no, no sacaría este libro. No creo en "la solemnidad de...", pero sí en que todo tiene un límite y pienso que en Argentina se ha pasado ampliamente.

-¿Quién cree que es el peor enemigo de un político: una encuesta con malos resultados o un humorista ácido que lo satiriza?

-Creo que cuando un humorista te empieza a destruir es porque vos ya la venís haciendo mal de antes. Salvo que haya algo ex profeso, cierta intencionalidad, que se la agarren contigo y sigan y sigan. Pero es muy difícil porque vos en el humor pegás al que asoma más la cabeza, al que la pifia más o al que se expone a ser ridiculizado. Por ejemplo: que a Daisy Tourné la hayan agarrado no es porque se tenga algo en su contra. Es porque si vos te subís a un caballo, hacés que los Granaderos canten el Feliz Cumpleaños delante de una torta... capaz que está bárbaro pero, yo humorista, pienso: `esta tipa me está dando... está divino`. Son cosas que se pueden parodiar y satirizar mucho. Tabaré Vázquez no es una persona que vos podés decir que tenés para hacerlo guasca. No. Incluso pasa que cuando te excedés la gente misma te censura".

Cammarota observa a José Mujica como el político más divertido y a Yamandú Fau como el más aburrido. Responde que Sanguinetti, Gargano y Batlle deberían retirarse, que no hay candidato que votaría con los ojos cerrados y que el político que falta en Uruguay es una especie de Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño. "Tenía aspiraciones con Damiani (chico). Cuando agarró Peñarol dije: `se ve como Macri, empresario, de dinero...`. Pero se fue todo al carajo, porque si no pudo con Peñarol menos va a poder convencer a alguien de que puede manejar un país".

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