Riesgo. Estudios internacionales demuestran que un porcentaje de los siniestros tienen relación a estados emocionales.
Son mal llamados accidentes; tienen relación con la mala suerte, el azar, el destino, lo inevitable, o el no poder haber hecho nada más. Ese es un viejo concepto de lo que se llama siniestro de tránsito, aclara el director del Instituto de Seguridad Vial (SIAV), Arturo Borges. "El actual es que es totalmente evitable, que es un proceso que el individuo va fabricando con actitudes de inconducta que son reiteradas y las internaliza como buenas. `Si las hace otro, yo también`. Pero nada puede atribuirse al azar", agrega.
Por más que la palabra "accidente" figure en la Ley 18.191, desde Policía Caminera, entre otros operadores del tránsito, intentan sacarla del vocabulario vial popular. "Hablamos de siniestros porque no suceden por algo fortuito sino que tiene su causalidad", indica el Comisario Sergio Olivera, de Caminera.
No son fortuitos, tienen causas claras, y además una tendencia que marca que en 2009 se están batiendo récords de siniestros. "Estamos por arriba del 10% de los ocurridos en años anteriores. No existen cifras reales, sólo aquellas que maneja la Policía en los que se presentan heridos. Los otros tipos de siniestro no se contabilizan. Pero a partir de datos que tenemos de algunas compañías de seguros, evidentemente ha habido un incremento sustancial. Y, en un 70 o 75% de los accidentes ha participado una motocicleta", señala Borges.
Desde Policía Caminera también se observa un aumento en los siniestros con respecto a 2008. Y lo que alarma: en rutas nacionales, en lo que va del año ya fallecieron más de 60 personas, cifra que supera la cantidad en igual período del año pasado. En cuanto a accidentes de tránsito en rutas nacionales, en lo que va de 2009 la cifra casi alcanza los 700, contra 638 en los primeros meses de 2008.
riesgos. Los estados emocionales influyen y mucho a la hora de tomar el volante. "Una de las claves del siniestro es la mala percepción del riesgo. Un individuo que está alterado emocionalmente, ya sea por una discusión, porque haya recibido una noticia ingrata, o algo que le afecte el cerebro, pierde la atención que necesita. Evidentemente, comienza a infravalorar el riesgo que tiene afuera y a compensarlo, muchas veces, con su experiencia. Esta es una de las teorías de la compensación del riesgo. Pero está claro que un individuo alterado no está en condiciones de conducir," dice Arturo Borges.
"Como somos manejamos, como sentimos manejamos", recuerda el Comisario Sergio Olivera sobre una teoría vial que se maneja en el ambiente. Indica, además, que los estados emocionales influyen ya que si se está pensando en un problema, no se presta atención en la calle. "Las distracciones son fundamentalmente porque mi mente está en otra cosa", señala.
Sin embargo, Gerardo Barrios, presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial, disiente. Para él, es un aspecto, pero no el de mayor importancia. "El peso que el factor psicológico tiene en la siniestralidad vial es bastante bajo. En países donde esto se ha estudiado, (se ha visto que) no llega a ser el 5% de todos los factores que intervienen". Tampoco cree en la incidencia de "actos fallidos". Que alguien salga de manera inconsciente, o ex profeso, a "buscar" un siniestro, "es totalmente anecdótico", afirma.
PODER. A nadie que esté con algún problema emocional se le daría un revólver para caminar por 18 de Julio. "El peligro es que cuando uno conduce un vehículo tiene un arma. A veces, el volante se transforma en un falso poderío para el conductor donde descarga emociones y realiza catarsis de sus estados depresivos o eufóricos. Eso hace que el individuo pierda la noción de lo que realmente está haciendo dentro del sistema de tránsito", dice Borges, y pone como ejemplo el alcohol. "La gente, cuando toma, sabe que está ante una situación anormal para conducir un vehículo, que puede ser un arma, y que puede matar a otro".
En cuanto a la ingesta alcohólica, el Comisario Olivera indica que existen varias etapas. La primera es esa de que "todo lo puedo, todo lo hago". "El conductor se cree con mayor poder para hacer cosas, entre ellas conducir. En esa etapa la persona está potenciada para lo que sea y nunca va a pensar que no puede manejar. Pero los reflejos no son los mismos, ni la vista. Las facultades psíquicas y físicas están alteradas, por cierto". Y el dato numérico aclara cualquier duda: en el 11% de los siniestros, los conductores presentan ingesta alcohólica. "Esta cifra bajó porque los años anteriores rondaba el 13%", aclara Olivera.
Se prevé que con la ley que rige actualmente -0,3%- el alcohol tenga aún menor incidencia en los problemas de tránsito.
por sexos. El director del Instituto de Seguridad Vial rompe un mito. "La mujer es más conservadora para conducir, tiene mayor precaución al momento de enfrentarse a un volante y no cae en al cantidad de errores que sí comete el hombre".
En Uruguay, el siniestro tiene un género y es el masculino, afirma Borges. "Y eso viene de un arraigo de muchos años, que prácticamente fue dirigido por hombres. Creen que desarrollan una personalidad determinada frente al volante, se sienten un ser superior, y eso no le sucede a la mujer. Para el individuo, estar al frente de un volante significa estatus, rango ganador. Tampoco eso sucede en el sexo femenino".
Desde Policía Caminera se reconoce un debe en las estadísticas: la diferencia de los siniestros entre hombres y mujeres. También en la Unidad de Seguirdad Vial explican que eso no ha sido estudiado. "No estamos en condiciones de desarrollar esas líneas de investigación", por temas presupuestarios, aclara Barrios.
Las cifras
61 Cifra de fallecidos en rutas nacionales en 2009, antes de Semana de Turismo. En 2008 fueron 53.
11% Porcentaje de los siniestros en los que los conductores presentaban ingesta alcohólica.