Talles más grandes piden las uruguayas

| No sólo aumentaron sustancialmente los implantes, sino que además ahora se piden mamas hasta el doble de voluminosas que 10 años atrás, dicen expertos.

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El País

MARIEL VARELA

Las famosas siliconas dejaron de ser un lujo o una frivolidad reservada para las estrellas de Hollywood, o la farándula argentina, y ya son una opción y hasta una necesidad para gran cantidad de mujeres uruguayas. Operarse las "lolas" se transformó en moneda corriente para jóvenes y adultas, y el fenómeno no sólo se popularizó sino que además creció en volumen. Cada vez se solicitan de mayor tamaño.

A nivel nacional no existen estadísticas que revelen cifras concretas pero, en los últimos diez años, el aumento en la demanda de prótesis mamarias es un hecho innegable y muy notorio, indican los expertos.

Además del número de implantes, se incrementó el volumen. "Se ponen tamaños que hace 15 años eran impensables", indica Gonzalo Fossati, Presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica del Uruguay. Agrega que, en la actualidad, el promedio ronda entre los 280 y 300 centímetros cúbicos, cuando antes lo normal era 140, pero "hoy quieren más".

El género femenino aceptó la cirugía plástica como un elemento útil para combatir defectos en el cuerpo, o simplemente sentirse mejor frente al espejo. Pero a pesar de la buena recepción, se marcó una diferencia en el fenómeno con respecto a los argentinos. "En Uruguay, el obsequio a las chicas de 15 años no existe. Los médicos no somos amigos de poner prótesis a chicas tan jóvenes", afirma Fossati. Argumenta que para realizar la cirugía es preciso que la adolescente haya pasado la etapa de desarrollo físico, pero también se necesita cierta madurez emocional por parte de quien se someterá a la operación.

A la hora de elegir con quién tratarse, la fiabilidad y el boca a boca juegan un papel fundamental. "Uno va al que le tiene confianza. A veces es porque vio un resultado o porque lo conoce. Siempre son personas que saben del trabajo", cuenta la cirujana plástica Graciela Ventós.

Primer contacto. En una primera consulta es necesario conocer a la paciente. Más allá de los exámenes de rutina que deberán efectuarse si se realiza la cirugía, es importante realizar un interrogatorio previo para saber si se trata de una persona sana o si tiene alguna patología. Este no es un dato menor ya que, en caso de que se descubra una enfermedad, habrá que ver si es compatible o no con la operación que se pretende realizar. Graciela Ventós explica que, en este primer encuentro, paciente y cirujano se ponen de acuerdo en relación al volumen de la prótesis, se informa acerca del pos operatorio y los días de reposo.

"Soy muy caprichosa con el reposo pos operatorio, pero hay cirujanos que son más liberales. Recomiendo una semana de quietud total y otra de reposo relativo", señala Ventós. Según la cirujana, esta práctica libera de las complicaciones más usuales. Fossati agrega que, si bien los inconvenientes no son frecuentes, "antes de operar se le dice a la paciente cuáles son los riesgos, y las posibilidades de complicación. Estar correctamente informado es un derecho básico del paciente".

El médico considera que "se debe tener mucha mala suerte para que le pase algo a la persona si está correctamente estudiada, bien operada, en un lugar adecuado, y en correctas condiciones".

Los cirujanos plásticos coinciden que quienes consultan más son las mujeres entre 20 y 40 años, y la mayor concentración está en la franja etaria de los 20 a los 30. La principal razón por la cual asisten al consultorio y están dispuestas a someterse a una cirugía es el poco desarrollo de la glándula mamaria, que genera disconformidad con su imagen, ya que lo sufren como una gran inseguridad. "Otras, que no son la gran mayoría, vienen porque quieren tener más, porque se usa, porque les gusta que la ropa les quede más vistosa, o quieren ser más sensuales", declara Ventós.

Sin temor. El nuevo siglo inauguró cierto paradigma donde el cuerpo y el aspecto físico son componentes claves y esenciales para la realización personal y la consecución de la felicidad. La popularidad del fenómeno, los adelantos en la medicina y el aumento en los cuidados han contribuido para que muchas mujeres pierdan el miedo y se atrevan a someterse a las cirugías estéticas.

El temor al dolor mientras se realiza la cirugía y durante el pos operatorio ya no son un problema. La anestesia -local con sueño o general suave- permite que la paciente no esté consciente en el momento de la operación, y los analgésicos comunes quitan cualquier molestia luego de la cirugía. "Después de tres días ni se acuerdan de que fueron operadas. Es real, no es que les estemos vendiendo un eslogan", declara Ventós.

El tiempo de permanencia en el quirófano es entre 45 y 60 minutos. Los riesgos existen y no se pueden negar. Como en toda operación, los más comunes son la infección y el sangrado, pero se pueden evitar fácilmente si se toman los recaudos necesarios. No existe mayor peligro si se realizan los análisis de rutina -sangre, HIV, orina, electrocardiograma y mamografía-, se receta antibióticos a fin de que no se infecte, y se usa una faja en el período pos operatorio para que no se salten los puntos, explica Graciela Ventós.

¿Y las mamografías? Las prótesis ya no son una dificultad para los médicos responsables de realizar mamografías porque "están adiestrados a ver ese cuerpo extraño en la mama y saben interpretar lo que hay por debajo", relata Ventós.

La cirujana opina que, si bien el estudio se leería de forma más clara con una mama sin prótesis, "la respuesta de expertos en mamografías como el Dr. José Honorio Leborgne ha sido que ya tienen mucha experiencia".

Lo exterior no es todo, es cierto, pero no se trata de frivolidades, sino de un problema de la mujer consigo misma, que no se siente a gusto con su imagen al observarse en el espejo, y eso le repercute en la psiquis, aclaran los especialistas.

"Sin duda alguna es la operación que más gratifica a las pacientes. Realmente les cambia la cara. Al mejorar ese aspecto en la dueña del cuerpo, mejora el entorno familiar porque es una persona más feliz. Se podría decir `qué tontería, por una cirugía de este tipo`, y sin embargo, es así. Es parte de la condición del ser humano", finaliza el doctor Fossati.

Lo dijo

Mónica Farro | Vedette

"A algunas nos sirve para trabajar y a otras para sentirse bien frente al espejo. A mí me resultaron para las dos cosas. Gracias a eso hoy trabajo mucho más. Después de dar de mamar lo que opté fue por firmeza y no volumen, pero con la firmeza también viene el volumen".

Virginia Dobrich | Vedette

"Decidí a hacerme la cirugía más que nada para entrar en el ambiente. Es necesario. Fue positivo en cuanto a lo laboral, en lo personal a mí no me aportaba nada. Hay gente que quizá quiere tener más lolas porque le sube la autoestima, pero no es mi caso".

Graciela Rodríguez | Actriz

"Es que como todas las cosas que uno comienza a consumir: tiene que tener una medida. No me las hice, pero las acepto en la medida en que no se transformen en una adicción. Ves que la gente que empieza a hacerse una cosa, otra, y entra en un vicio".

El dato

2.500 dólares

Entre 2.000 y 2.500 dólares es el precio promedio que se maneja en el mercado nacional para la implantación de prótesis mamarias. Las hay de menos y más precios, según las tarifas de los diferentes cirujanos, que también depende del tipo de operación quirúrgica que deban realizar. No todas las pacientes son iguales.

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