GABRIELA VAZ
"¿Qué le tocará al gobierno como parte de la euforia o la depresión por clasificar o no al Mundial de Fútbol?", se preguntan los expertos. Todo mezclado en 2009.
Si se mantiene la tendencia, en 2009 las consultas por crisis de pánico aumentarán. También las adicciones, las fobias, los trastornos alimenticios y las depresiones. El panorama asomará complicado para los ansiosos, y peor para los inseguros.
Dicen que los precios no subirán tanto y la gente podrá consumir más, pero no muchos se animarán a gastar en exceso por el miedo a perder el empleo; la espada de Damocles que nos regalará la crisis internacional.
Parece que, una vez más, la puja electoral polarizará opiniones. Sin embargo, no generará discusiones en el seno familiar. Asuntos más urgentes ocuparán la cotidianidad inmediata, si bien se prevé un final de elección cabeza a cabeza que mantendrá el interés hasta la última encuesta a boca de urna.
No se vislumbran mayores preocupaciones por el futuro de la selección uruguaya de fútbol. Quedar afuera de Sudáfrica 2010 sería incluso parte de lo esperable.
Dicen, parece, se prevé. Decenas de hipótesis, pocas certezas. La palabra más repetida cuando se le pregunta a especialistas de cualquier área sobre las previsiones para 2009 es "incertidumbre". En lo político, en lo laboral, en lo personal. Paradójicamente, esa misma incertidumbre describe el año próximo con cierta seguridad.
El 2009 será definitorio. ¿Qué esperar? ¿Cómo sobrevivirlo? Una receta: mantener la tranquilidad, no disparar los niveles de ansiedad, manejarse con cautela y cultivar la paciencia. Serán 12 meses muy largos.
SATURADOS. "Hay una expectativa desmedida de cuánto la política cambia la vida de la gente. El uruguayo medio cree demasiado que si gana tal o cual candidato eso lo afecta muchísimo más que otras variables de su propio accionar personal. Cree que no es tan importante lo que él haga, las decisiones que tome, como si gana su candidato. Y después vienen las frustraciones. Porque esa apuesta en general no se concreta. Gana mi candidato y resulta que después estoy más o menos igual que si no hubiera ganado. Queda más en algo al estilo hinchada de fútbol. No modifica mi existencia, salvo que estoy contento porque ganó mi cuadro", responde el psicólogo Álvaro Alcuri cuando se le pregunta qué tanta incidencia en el comportamiento tiene el año electoral.
La política, según Alcuri, es un tema que "balconeamos" con real interés, pero que no afecta demasiado la burbuja individual. Aunque después la culpemos de todos nuestros males, sin calibrar las decisiones privadas.
Lo de la hinchada de fútbol es una metáfora acertada si se tienen en cuenta los grados de polarización frecuentemente alcanzados en estas instancias. Cunde la visión maniquea del mundo. Y eso sí tiene incidencia directa, opina el psicoanalista Jorge Bafico. "El discurso social nos va moldeando. Si ese discurso es muy paranoico, como cuando Bush dijo `están conmigo o están contra mí`, genera efectos fuertes. En la realidad uruguaya, lo político incide mucho. Si tenemos una campaña violenta, agresiva y paranoica, donde `o sos bueno o sos malo`, eso nos afecta a todos. La medida depende de la singularidad de cada uno".
Ciertamente, la campaña electoral atravesará -como ya lo está haciendo- todo 2009. Y un poco más, si se piensa en las elecciones municipales de 2010. Pero además, el año próximo estará caracterizado por una paridad y una incógnita que estirarán el proceso como nunca. ¿No se alcanzarán puntos de saturación para el ciudadano medio?
Los politólogos consultados coinciden en que, a diferencia de las últimas ocasiones, esta vez las cosas están menos claras. Algo así como "todo puede pasar". "Esa incertidumbre tendrá a la gente muy enganchada. Presumo que las empresas encuestadoras serán las grandes vedettes. Todo el mundo querrá saber cómo va el partido", señala el politólogo Daniel Chasquetti. Pero aún en el mar de dudas, hay una certeza: los actores son siempre los mismos, José Mujica, Danilo Astori, Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga. Uno de ellos será el próximo presidente. "En junio quedarán dos. La presión y la atención van a ser muy grandes", dice el experto.
Pero desgaste no habrá, considera su colega Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult. "Este año fue muy politizado pero eso no permeó a toda la población. Además, todas las características políticas que revestirán 2009 harán que la gente esté más interesada que saturada. A los uruguayos nos gusta votar, decidir. Cuando las candidaturas son múltiples, las opciones son difíciles, lo hacen más interesante. No creo que haya desgaste. Sí creo que la gente se meterá en la cuestión política más temprano". Mantenerse a un costado será prácticamente imposible.
Desde un punto de vista analítico al menos, el año electoral implica que el sistema se vuelve más incluyente, recuerda Chasquetti. "Hay más gente en política: más militantes, más discusiones, más actos, más partidos en la calle. Eso tiene una ventaja para la democracia. Y (por la incertidumbre acerca de quién ganará) problemas para la economía". ¿Más todavía que los que promete la crisis global? Una vez más, todo puede pasar.
¿Y EL BOLSILLO? El planeta está en crisis. Financiera, entre otras. La primera pieza en caer fue Estados Unidos, donde hoy los niveles de desempleo baten récords. ¿Cuánto falta para que el efecto dominó alcance a Uruguay? No se sabe. Los especialistas dicen que, más que crisis, aquí habrá una "desaceleración" del crecimiento económico. La buena noticia: se reduciría la inflación y eso incrementaría el poder de compra de los salarios. En este escenario, si se tienen en cuenta las expectativas, las decisiones de consumo podrían cambiar, dice el economista Ramón Pampin, de la consultora Pricewaterhouse Coopers. En plata, si uno tiene expectativas pesimistas (como temor a quedarse sin empleo), por más que en el hogar entre más dinero, por precaución no lo gastará, sino que lo ahorrará. "Será decisivo lo que suceda con el mercado laboral. En la medida que la persona ocupada comience a ver con mayor probabilidad la posibilidad de perder empleo, aumenta la incertidumbre acerca de sus ingresos futuros y por tanto las decisiones de consumo quedan postergadas", explica Pampin.
Si bien el desempleo será un factor tangible, en principio podría no tener una repercusión directa o inmediata en los niveles de pobreza. Así lo ve el sociólogo Alberto Riella: "Hay un sistema de políticas de protección social amplio, que ya está actuando. Eso hará que los efectos del desempleo en 2009 agarren un poco mejor parado al país. Obviamente, una desaceleración en la economía puede producir la reducción de algunos sectores sociales, pero no al grado de comprometer sus necesidades básicas". Por ende, dice Riella, no puede preverse tránsito pesado entre las clases sociales. "Eso está muy estabilizado y no hay nada estructural que se vaya a modificar. En los niveles socioeconómicos, las variaciones son muy lentas y de pequeña magnitud. Hay que estudiarlas a largo plazo".
Las relaciones laborales, por supuesto, no estarán ajenas a estos vaivenes. "Dado que habrá menos dinero, eso va a tensar más los conflictos por la redistribución. Los empresarios intentarán presionar al Estado para que reduzca la presión fiscal, y los trabajadores intentarán presionar a los empresarios para que éstos no trasladen la reducción en sus ganancias a los salarios. Será una oportunidad para conciliar un acuerdo más estable entre estas partes", opina el sociólogo.
El que quiere celeste... Y a todo esto, 2009 también será definitorio en el deporte. Aunque hoy parezca lo de menos, por la misma fecha en la que el sillón presidencial tenga nuevo dueño designado (días más, semanas menos, dependiendo de balotajes, repechajes y otras menudencias), la parcialidad celeste sabrá si su selección finalmente participará del Mundial Sudáfrica 2010. En un año agitado como el que se viene, la noticia podría quedar relegada por los titulares políticos. Pero no en un país que hace del fútbol una suerte de culto.
Consultado al respecto, el sociólogo Esteban Perroni se refiere a la hipótesis más pesimista. "Que la selección uruguaya quede afuera de un nuevo mundial nos dolería, pero no nos cambiaría el humor. Estamos acostumbrados, y el público sano tiene la absoluta convicción de que en fútbol todo se hace al revés; si faltaban perlas no hubo mejor idea que al campeonato que cierra el año llamarle `Apertura`, y al que lo abre, `Clausura`. Así no se puede pensar".
Una visión menos deportiva del asunto podría poner el foco en las eventuales consecuencias políticas que podría ocasionar una eliminación o bien una clasificación de la selección uruguaya al mundial.
El sociólogo Rafael Bayce da su parecer al respecto: "¿Cuánto podría influir una buena clasificación o una mala eliminación del Mundial? ¿Qué parte le tocará al gobierno como parte de la euforia o de la depresión? Porque, en definitiva, los impactos de esos hechos serán responsabilidad del manejo comunicacional que se haga de ellos y del resultado que los mediadores formadores de opinión tengan en los receptores de los mensajes al respecto. Ni qué hablar que determinados actores políticos y sus operadores comunicacionales intentarán maximizar la responsabilidad gubernamental por todo lo malo y minimizar todo lo bueno. Y viceversa desde el lado del gobierno, de sus actores y de sus operadores comunicacionales".
Más que los hechos, lo que impactará será el balance del efecto que tenga en la gente la lectura que las partes interesadas realicen de esos hechos, señala Bayce. "Es tiempo de persuasión y de seducción. Apasionante por la batalla simbólica y comunicacional que habrá, más allá de la superficie de los llamados `hechos`".
Ocupaciones y preocupaciones para 2009
"En las crisis grandes, como la del 2002, la gente sale de su entorno inmediato (...) y puede remitir su síntoma".
Psic. Jorge Bafico.
"No creo en que la gente se sature. A los uruguayos nos gusta decidir. Si las opciones son varias es más interesante". Ing. Juan Doyenart.
"Será decisivo lo que suceda con el mercado laboral", coinciden los especialistas.
"Más que entrar en crisis, en 2009 el país va a perder el crecimiento extraordinario que tuvo en los últimos cinco años".
Soc. Alberto Riella.
"No noto que haya más discusiones familiares por temas electorales. Nos gusta la política pero otros temas nos ocupan"
Psic. Álvaro Alcuri.
"Quizá lo más importante no es tanto lo que suceda fácticamente (en 2009), sino lo que la gente crea que pase".
Soc. Rafael Bayce.