Se juegan otras olimpíadas

| En septiembre se realizan las competencias iberoamericanas de Matemáticas y Física, en Brasil y México. Ocho liceales se aprontan para representar a Uruguay.

Entre moderados alientos y tibias expectativas, esta semana partió hacia Beijing la delegación uruguaya de 13 miembros que esperan volver con una medalla china. El mundo los está mirando, como observa a cada protagonista de este evento deportivo, el más importante del año.

Mientras, concitando mucha menos atención, otro grupo de olímpicos uruguayos se prepara silencioso para enfrentar, a fines del mes que viene, sus próximas competencias. Nadie los mira, aunque representarán al país entre otros cientos de pares y poseen buenas probabilidades de volver con relucientes medallas.

Se trata de los ocho adolescentes ya clasificados para las Olimpíadas Iberoamericanas de Matemáticas y Física, eventos en los que, cada año, participan decenas de liceales, de todos los países de la región, y en los que Uruguay ha conseguido destacarse en varias oportunidades. No obstante, los logros son todos "a pulmón", pues el apoyo para los clasificados es escaso y mucho se mueve a puro voluntarismo.

PREPARADOS, LISTOS, YA. Las competencias científicas existen desde el nivel escolar, pero son más populares entre liceales pues es en esas etapas donde los alumnos pueden concursar en torneos internacionales. Su difusión queda a exclusivo criterio de las instituciones y los profesores. Aún así, y a pesar también de la antipatía que suelen despertar estas materias, centenares de adolescentes se muestran dispuestos a poner a prueba sus destrezas científicas.

Los números atraen a más chicos de los que puede imaginarse. El profesor Leonardo Lois, uno de los encargados del programa educativo Com-Partida de Matemática del Uruguay, que fomenta las competencias, explica que a la final nacional llegan alrededor de 500 estudiantes. De allí surgió la delegación de cuatro alumnos que participará en las Olimpíadas Iberoamericanas de Matemáticas, que este año serán en Bahía, Brasil, durante una semana a partir del 20 de septiembre.

En general, las pruebas que realizan los competidores superan el nivel liceal. "Son problemas no elementales de matemática elemental. Es decir, son juegos. La letra se entiende perfectamente. Lo difícil es la resolución", dice Lois.

Guillermo Lezama cursa 6º año de Ingeniería en el liceo público Manuel Rosé, de Las Piedras, y es uno de los cuatro participantes que representará a Uruguay en Bahía. La fascinación por los números lo acompaña desde la escuela, cuando con 11 años ya se animó a competir en certámenes de ese nivel. En 2006, se trajo una mención de las Olimpíadas de Ecuador y también ha cruzado el charco para concursos rioplatenses. Con esa experiencia a cuestas, Guillermo puede decir que los programas de matemáticas del liceo no suelen abordar todo lo necesario para competir internacionalmente a buen grado. "Depende a lo que aspires. Estudiando sólo lo que te dan en el liceo no te va a ir mal. Hay países peores. Pero difícilmente ganes una medalla", razona riendo.

Como la organización de las competencias nacionales no es oficial, la preparación de los chicos queda sujeta a la buena voluntad de profesores y a la creatividad de los participantes por encontrar medios para estudiar y aprender lo necesario. "En mi caso, que voy a liceo público, el apoyo es de profesores que me dan clase en horas libres, de estudiantes de facultad que ya han competido y te tiran material, y por la tuya", dice Guillermo.

En el último ítem entran Internet, que es una de las piezas fundamentales según aseguran todos los chicos, y los libros. El autodidactismo es moneda corriente. "A veces hay un problema que no entendés, y mirando la solución, que aparece al final del libro, ya tenés una idea", cuenta Nicolás Uviedo, alumno de 5º año del Elbio Fernández y otro de los clasificados para la Iberoamericana, quien además acaba de volver de Madrid, donde participó del Mundial de Matemáticas. Para él, el ida y vuelta con otros participantes también ayuda. "Conversando, ¿te salió tal problema? ya tenés una idea". Nicolás se refiere a los amigos que ha terminado haciendo en estas competencias, incuido el contacto con chicos de otros países.

Para Emiliano Sequeira, se trata más de razonamiento, que de saber. Él asiste a uno de los liceos que más fomenta estos certámenes: el N°2, de Carmelo, Colonia. De sus filas suelen salir varios participantes. Emiliano es uno de sus principales orgullos: de la Iberoamericana del 2007, en Portugal, volvió con una medalla de bronce. Y este año, además de haber clasificado para la Olimpíada de Matemática, también lo hizo para la de Física, que tendrá lugar en México desde el 27 de septiembre.

Esa materia es de las menos populares del liceo. Según explica Arturo Martí, del Instituto de Física de la Facultad de Ciencias, a cargo de la delegación nacional, en todo el país se presentan un centenar de chicos para este certamen. Las características son similares a la de Matemáticas, aunque ya en las pruebas clasificatorias el temario es un poco más avanzado que el del liceo, "para aumentar el nivel" de los chicos que viajen, dice Martí.

Además de la competencia en sí, las Olimpíadas suelen ser una gran experiencia para los chicos, que hacen amigos con sus mismas preferencias dentro y fuera de fronteras, y conocen otros países. Andrés Varga, uno de los cuatro que irá a México, admite que sus nervios no sólo pasan por el concurso: "Es la primera vez que subo a un avión".

Muy poca preparación

Uruguay posee un nivel "intermedio" en matemáticas y física de liceo cuando se mide con países de otras regiones, según sostienen los involucrados, pero no es raro que los participantes vuelvan con medallas o menciones, lo cual es un doble logro si se tiene en cuenta que el grado de preparación previa que trabajan está "muy por debajo de los demás países".

"Los argentinos que fueron al mundial se prepararon durante un mes. Todos los días tenían clase, después del liceo, con profesores pagados por el gobierno, que también se hace cargo de los pasajes", cuenta Nicolás Uviedo, uno de los clasificados.

Aquí, cuando los estudiantes son de liceos públicos, Secundaria se hace cargo de los pasajes, y si se trata de privados la ayuda puede venir del Ministerio de Educación, el Pedeciba, el LATU u otras empresas privadas.

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