MAGDALENA HERRERA
A Carlos Bueno no le importa que lo tilden de "loquito" si es por su actitud en la cancha. Se enoja sí, con el periodista Da Silveira, de quien dice que sólo sabe hablar de su "cabecita". Señala que para él, a la Selección, en especial al equipo técnico, le falta roce y carisma para atraer gente a ver la Celeste. No se calla: habla de la noche, las mujeres y otras tentaciones.
No fue fácil su regreso. Más allá de la seguridad que hoy muestra hacia afuera, gritando y gesticulando como loco en la cancha, Carlos Bueno temía que el rechazo que sintió cuando se declaró en rebeldía en Peñarol, resucitara en 2008 con su vuelta al equipo que, según confiesa, le dio las mayores alegrías de su vida, pero también grandes tristezas.
Con 28 años, el centrodelantero de Peñarol encontró en cierta forma la paz con su pasado conflictivo. Hace pocos días, recibió la bendición del fallecido Cr. José Pedro Damiani. "Creo que estaría feliz si me viera hoy. De casualidad me encontré con su hija y esposo en la Rambla, y tuve la posibilidad de conversar cinco minutos con ellos. Me manifestaron que el "viejo", por más líos que hubiéramos tenido, me quería, y hablaba bien de mi. Yo les expresé lo mismo que dije a mi regreso a Peñarol: que me hubiera gustado mucho abrazarlo, antes de su muerte. Les di las gracias, también a ellos, por mi vuelta al club".
-¿Qué sintió cuando murió el contador?
-Y bueno, por todo lo que pasó, me hubiera gustado expresarle el cariño que le tuve. Siempre fue una persona que me dio todo, que me ayudó muchísimo. Lo sentía como un abuelo lejano, digamos.
-¿Hoy Peñarol se siente diferente a cuando jugó en la oportunidad pasada?
-Son distintos momentos. Cuando me fui, habíamos salido campeones el año anterior, estaba todo bien. Ahora, cuando decidí venir sabía que la mano era jodida, que no era bienvenido por mucha gente, pero me la jugué con el apoyo de la familia y amigos que son los únicos que siempre están, en las buenas y en las malas.
-Hablando de familia, ¿"Paco" Casal fue una suerte de padre para usted?
-Me apoyó mucho en los tiempos de rebeldía, y por todo lo que viví en el fútbol, y se fue dando una suerte de relación como la que tenemos hoy, que es muy buena. A quien siento como padre, hermano o un ejemplo es a "Gaby" Cedrés, que realmente me dio muchísimo, como jugador y como hombre. Con él aprendí que uno debe ser sincero y frontal, más allá del fútbol, y que detrás de todo están las personas. Yo lo valoro mucho, así como también a otros jugadores mayores como el "Vasco" Aguirregaray que me enseñaron mucho de chico.
-¿Si hoy dejara de jugar, podría vivir del dinero que ganó?
-Sí
-¿Se administra usted o Casal?
-Me administro yo, pero no me gusta hablar de eso. No porque tenga problema con el dinero, me lo gané a puro esfuerzo y sacrificio; hoy en la vida nadie te regala nada. No quiero hablar del tema por la seguridad de mi familia.
PADRE AUSENTE. Carlos Bueno tuvo que pelear duro para lograr una posición, tanto en lo económico como en lo futbolístico. A los 16 años, se vino de su Artigas natal, decidido a ser alguien en el campo de juego. Hasta ese entonces había sido criado solo por su madre, y no conoció a su padre sino hasta los 21 años gracias a gestiones de Gregorio Pérez, Cedrés y Pablo Bengoechea.
-¿Fue difícil criarse en un hogar sin padre?
-Sí, muy difícil. Lo sentía en muchos lados, pero fundamentalmente cuando comencé a jugar en el baby fútbol. Siempre había reuniones de padres, y mi madre nunca podía ir porque estaba trabajando. Todos los padres del resto de los niños estaban enterados de lo que íbamos a hacer, y uno a veces se sentía diferente. Era porque estaban todos los demás menos el mío. A mi madre nunca tuve la oportunidad de verla en una reunión porque sinceramente tenía que trabajar para poder brindarme las cosas.
-¿Ella lo incentivó al fútbol?
-No, mi madre lo único que me pedía siempre era que estudiara, creía que era lo mejor para mí. Pero bueno, ya en el liceo, yo solo tenía la mente puesta en el fútbol. Y no me daba el tiempo para entrenar e ir a estudiar, así que me fui separando del liceo. Pero bueno, gracias a Dios tuve la oportunidad de poder venirme a Montevideo.
-¿Le hizo ver a su padre lo difícil que había sido para usted debido a su ausencia?
-No, vine a conocer a mi viejo ahora de grande, en Ecuador. Yo ya tenía 21 años. "Gaby" Cedrés y Pablo Bengoechea hablaron con Gregorio Pérez, quien a la vez se contactó con gente de Ecuador para encontrar a mi padre y arregló una cita. Me dejó contento y nunca le reproché nada porque gracias a Dios mi madre nunca tuvo una palabra mala hacia mi padre, por más que nunca estuvo en los momentos más difíciles de mi vida. Siempre se refirió bien hacia él, me contó del amor que le sentía. Y, yo por mi parte, quería verlo.
-¿Continuó con esa relación?
-Cada dos por tres hablamos, ahora, estaba medio enfermo, medio jodido. Mis abuelos, sus papás, fallecieron hace poco, y recientemente murió una hermana suya, que por ahí él ni lo sabe.
-Volviendo a Artigas, es uno de los departamentos que más sufre la pobreza, y los índices de mortalidad infantil han sido alarmantes. ¿Está involucrado con esos temas?
-Trato de hacer lo que puedo. He enviado remeras, y otras cosas más importantes, incluso cuando se inundó nos movimos muchísimo. Uno trata de estar al tanto y hacer lo que está al alcance, pero a veces piensan que como lograste determinado lugar tenés obligación de poner para esto o lo otro. Con el tema del tomógrafo me dejaron un mensaje en el celular diciéndome que estaban haciendo una colecta, y que esperaban que yo pusiera 50 mil dólares. Son cosas absurdas que, más allá de la causa, dan bronca. Por ahí, incluso, se trata de gente que uno ni conoce. Artigas es muy castigado por el tema de los niños y los hospitales, pero creo que es un tema del país.
"LOQUITO". Su actitud en la cancha, en algunos líos nocturnos, en su conflictos profesionales, han llevado a que muchas veces se lo tilde de "loquito". "Depende de como te lo digan -señala Carlos Bueno- y de qué manera. Creo que un poco tiene que ver con cómo soy, con mi estilo de jugar, mis gestos, la forma de manifestarme adentro de la cancha obviamente. Porque afuera, mis amigos lo pueden decir: soy una persona totalmente diferente y pasiva. Pero lo que se siente en el campo de juego, y más para el equipo en el que uno siempre quiso estar, a mi, por lo menos, me produce una adrenalina increíble. Uno quiere ganar sea como sea, y hay jugadores más fríos o tranquilos, y otros más espontáneos o locos como yo. Siempre jugué así y lo voy a seguir haciendo".
-¿Cómo le cae la crítica?
-Es normal, uno se acostumbra y vive con eso. Obviamente, hay críticas que son muy duras y a veces uno se calienta. A veces se meten en la vida personal, que no tiene nada que ver. Pero son las reglas de juego: si un periodista me da para atrás una semana, voy a estar en duda si juego o no. Si me da para adelante, voy a tener más chance. Con quién si me caliento es con Da Silveira porque lo único que que tiene para hablar de los jugadores es el tema de la "cabecita". Pero cuando te le acercás y hablás con él, te dice que está todo bien. Entonces, nunca entendés. Tampoco me preocupa porque no vivo de él, sino de mi trabajo y de hacer lo que me gusta: jugar. Pero, a diferencia de él, yo soy derecho, frontal. Soy así, siempre he dicho lo que pienso, y seguiré así. Es lo que me llevó a ser lo que soy hoy, por lo menos a tener un nombre que en algún momento, o no, pese dentro de la cancha o en mi trabajo. Y en algún momento me respeten también.
-Cuando se le cuestiona la "cabecita", ¿no piensa en un psicólogo como han recurrido otros jugadores o directores técnicos?
-Da Silveira habla tanto de la "cabecita" pero no entiende. Uno tiene que entrar en la cancha y jugar al fútbol. Me han llamado y ofrecido mucha plata para irme, y no voy porque tengo la "cabecita" bien puesta. El tema no es la "cabecita", es jugar al fútbol y que no te importe nada más. Nunca fui al psicólogo ni me preocupé por eso, porque las cosas que hago son conscientes, y cuando me equivoco soy el primero en golpear la puerta y pedir disculpas. Tengo amigos que han ido a terapia y los ha ayudado. Yo no lo necesito.
-¿Qué le pareció la actitud de Richard Morales al tirar la camiseta?
-Yo no lo hubiera hecho pero es jodido estar en el lugar de él en ese momento cuando jugás con el rival de todas las horas. Es un jugador muy querido, una persona muy buena. Conviví con él en la Selección y me dio muchas cosas. Un loco bastante sincero, muy humilde. Creo que él sentía un compromiso y ahora piensa dejarlo, que no lo haga de esa forma porque no se lo merece. Merece otra cosa por la persona que es.
-¿Si estuvieras en su lugar, dirías: "me voy"?
-Uno se conoce el físico, cómo está, y también la situación del momento. Viene cansado de pelearse con los dirigentes, con los compañeros que a veces no se preocupan por el fútbol sino por otros detalles, por el auto, el pelito, la minita o el baile; es jodido. Son muchas cosas que carga, carga, carga y llega un momento en que revienta. Capaz que a él le pasó eso o hablo de más.
-¿Clasificará Uruguay al Mundial?
-Esperemos que sí, tenemos que seguir mejorando. Contamos con buenos jugadores y tenemos que trabajar bien para poder llegar con chance. Hemos demostrado que cuando tenemos que jugar las cosas salen bien, el tema es mentalizarse para lograrlo, y ser consciente de que tenemos que ir al Mundial porque nos sirve a todos. Generalmente, uno no entiende por qué hay tantos jugadores uruguayos figuras en Europa, y de repente no logramos un resultado positivo con Venezuela.
-¿Cómo ve el estilo Tabárez?
-Me ha tocado jugar con muchos entrenadores, con Gregorio Pérez, con Diego Aguirre. Uno trata de adaptarse al sistema, de aprovechar lo mejor, y lo peor ¿por qué no?, de cada entrenador, para ir mejorando. Con Tabárez tuve mis diferencias en algún momento, donde me manifesté y se lo dije. Es lo que te dije hoy: la sinceridad que uno tiene y la hombría también para encarar situaciones difíciles.
-¿Por qué la gente no va a ver a la Celeste?
-Es otra de las cosas a mejorar porque también hace al resultado del equipo. Creo que hay un poco de contagio, del "feeling" de la gente con el cuerpo técnico, con los jugadores mismos. Hay cosas que son importantes que parecen detalles, pero que me doy cuenta en contraposición con Peñarol. Lo de Saralegui es admirable, se nota mucho lo que hace, y trasmite muchas cosas positivas para el público y para el jugador. Capaz que es muy criticado por lo que dice en algún momento, o en la cancha, pero creo que es un tipo con el que la gente se encariña. Tiene un carisma y positivismo que contagia a la gente, y creo que fue fundamental a la hora de volver a traer público a la cancha. Quizás eso le faltaría a Uruguay, que el entrenador tuviera carisma, un poco de roce con la gente estaría bueno. Pero, cada uno tiene su manera de trabajar o ver las cosas.
-¿Siente la misma presión con la celeste que con la aurinegra?
-No. No siento un partido de la selección como uno de Peñarol. Quizás sea justamente por lo que te decía, falta la gente, ese roce. En la selección la actitud es más pasiva, la obligación es con uno mismo. En Peñarol uno siente que tiene que poner, sí o sí, porque siempre te van a presionar, halagar o matar.
-¿Que le gustaría de futuro?
-Me gustaría jugar en el mejor equipo del mundo, pero bueno, uno es consciente, ya estuvo afuera, en grandes equipos, y lo que sinceramente importa es seguir mejorando deportivamente para estar a tiro los últimos años. Uno tiene que hacer los sacrificios que implica irse al exterior. Porque a los 33 o 34, sabemos que se acaba y te tenés que comer la guita.
Su verdad de otros
Gregorio Pérez. "Una persona que me dejó muchísimas cosas buenas, se portó como un padre para mí".
Tabaré Vázquez. "No opino".
Enzo Francéscolli. "Un fenómeno del fútbol. Es una persona que no conozco mucho, lo he visto, lo he saludado, pero sin duda es un ídolo para todos los uruguayos".
¿Pelé o Maradona? "Maradona".
Juan Ramón Carrasco. "Un buen entrenador".
Richard Morales. "Una gran persona".
Mario Saralegui. "Un fenómeno."
Alvaro Recoba. "No soy íntimo, pero lo considero casi un amigo".
"Soy rebelde"
-¿Cuál es su mayor miedo?
-Que no me respondan las piernas.
-¿Jugaría en Nacional?
-Jamás. Bajo ninguna circunstancia.
-¿Peñarol es la mitad más uno?
-Más muchos.
-¿Cuál fue el momento más feliz que le dio el fútbol?
-Mi vuelta a la Selección me dio una alegría impresionante por todo lo que había vivido, por lo mal que había pasado. Incluso mis lágrimas en el último partido fueron de emoción y de alegría.
-¿Y la mayor tristeza que sintió?
-El momento que viví en rebeldía, sentí mucha tristeza e impotencia. Ahí es donde uno ve los amigos y la gente que está con vos. La verdad que la pasé muy duro, sufrí mucho.
-¿Se considera un rebelde?
-Sí. Quizás no rebelde, pero siempre tengo mis cosas para decir y las digo. Capaz que alguien las toma a mal. Soy rebelde adentro de la cancha, y a veces me meto en líos. Muchos dicen que el fútbol es para líos y es verdad.
La noche, las mujeres y otras tentaciones
Este verano se supo que Carlos Bueno había formado pareja con la hija de Villanueva Saravia, Victoria, quien apareció muy sugestiva en la tapa de la revista Caras.
-Se rumorea los amores de Forlán, también de usted. ¿Los futbolistas están poniéndose de moda como en la vecina orilla?
-No creo que en este país le demos importancia a esas cosas, o sea un tema de marketing como en Argentina. O quizás estamos empezando con eso, no lo sé. En mi caso, lo hago porque me siento bien y me hace feliz. Más allá de que sea una persona conocida o no, lo que vale es lo de adentro y lo que aporta a tu vida, que es lo más importante.
-Cada tanto sale en prensa casos de futbolistas enredados en temas de la noche, mujeres y alcohol. ¿Cómo lo maneja usted?
-Es bravo. Cuando uno juega en un equipo grande se cree que es lindo, que tiene plata, y todas las mujeres. Y nos pasa a todos los futbolistas, nos creemos unos fenómenos. Pero en realidad, cuando te vas para el exterior ves que las cosas son diferentes. Decís: `pah, ¿que hago yo? la vida no es eso`. Pero bueno, uno tiene que vivir con eso, es parte de la vida de un jugador, la noche y las mujeres. Lamentablemente la noche nos gusta, a mí me gusta, siempre me gustó y salí. Tuve mis conflictos, mis peleas.
-¿Son fuertes las tentaciones?
-No sé si son fuertes, ahí sí es un tema de cabeza.
-El fútbol lo hizo más duro. Lo tildan de antipático.
-La cara de antipático la tengo, no es que lo sea. Pero tampoco soy de los que andan riéndose todo el día. Uno aprende mucho. Me ha tocado vivir situaciones donde he hallado gente bien y se ha arrimado gente mala. Cuando le ganamos a River, yo decía: `manden mensajes ahora`. Porque cuando perdemos solo me manda mi madre, y cuando ganamos no para de sonar el teléfono. Después de jugar con Defensor, en el vestuario solo estaba el hermano de Aguirregaray, que siempre está. Yo trato de ser siempre igual, soy un loco que no muestro mucho lo mío, pero no es que esté enojado. Es mi estilo, lo importante es sentirme bien, estar contento y alegre. Si soy antipático con vos, lo siento.