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Diez asaltos a mano armada
Carrasco copado; vecinos asustados
"No escapamos a la realidad de Montevideo; quizás vienen aquí porque hay más dinero", asegura un jerarca policial. Vecinos dicen que efectivos son "ineficaces"

Una mujer pasó una hora encerrada en su cuarto mientras ladrones armados desvalijaban su casa. En dos semanas, se registraron otros dos casos similares y una seguidilla de violencia que tiene aterrados a comerciantes y fue protagonizada por un mismo ladrón a cara descubierta que sigue libre. El barrio está en vilo y crece la electrificación de casas.

Que se lleven la casa entera y se vayan, o que me maten o violen. Pero que no toquen a mis hijos", pensó en un momento de desesperación una mujer, a las seis de la mañana, encerrada en un cuarto con sus tres hijos y una empleada, mientras una banda desvalijaba su hogar. Intentó dar con el 911, sin éxito.

Carrasco padece la inseguridad como otros barrios de Montevideo, pero en las últimas tres semanas se han registrado extremos inusitados. Hubo tres copamientos de casas, y decenas de hurtos con armas de fuego, a plena luz del día, en una seguidilla que no da tregua a los comercios. Muchos han optado por trabajar a puerta cerrada con llave, y según la apariencia del posible cliente, la abren o no. "Nos perjudica extremadamente, pero no hay otra solución", señala uno de los encañonados, en una inmobiliaria de esa zona, el pasado martes 6 de mayo.

Los vecinos, hartos de que ni persianas, rejas o alarmas atajen a los delincuentes, están optando por la electrificación. Basta recorrer la avenida Harwood, Rivera o Mar del Plata, entre tantas calles de Carrasco, para recordar peligrosas ciudades como Porto Alegre donde no hay edificio o casa residencial sin cerca eléctrica.

Fuentes policiales aseguran que no hubo aumento de arrebatos, hurtos de fincas o rapiñas. Solo se registró un leve ascenso en robo a comercios. Vecinos, comerciantes y hasta empresas de seguridad privada discrepan.

En cuanto a los tres copamientos, las autoridades señalan que dos ya fueron resueltos, y la banda fue capturada en Canelones. El de la mujer que llegó a preferir morir antes que tocaran a sus hijos es uno de los aclarados, según la Policía, aunque la propietaria de la finca no lo sabía al ser entrevistada.

Ninguno de los tres casos se tipifica como copamiento, ya que la intención era el hurto, sólo que sus moradores estaban dentro. La dueña de la finca de Carrasco de Manantiales no sabe cómo tipificarlo pero bien puede relatar lo que padeció. "La empleada se despertó a eso de las 6 de la mañana y vio la puerta de la cocina abierta. Se acercó pensando que era yo, y siente que alguien le dice `señora`. Se da vuelta y ve a un hombre, de buena apariencia y guantes blancos, con un arma. `Sin chistar, señora, para arriba`, le ordena. Ella sube la escalera sin saber qué encontraría. El silencio era tan sepulcral que no sabía si estábamos vivos o muertos", relata angustiada. La empleada la despertó, llamaron a los chicos y se encerraron en una habitación. "Lo único que tenía para trancarla era una silla", agrega.

La familia, aterrorizada, los escuchaba caminar por la casa. "Estábamos regalados", dice la dueña de casa. "Agarré mi celular, y de los nervios no me acordaba del código. Entonces tomé el teléfono de línea a riesgo de que se dieran cuenta por la luz del aparato de la planta baja, que se prende si alguien está hablando".

La primera reacción fue llamar al 911: "Tengo un copamiento en mi casa, estoy con tres menores y una mucama. La dirección es tal... por favor, mándeme una patrulla", dijo la mujer, que prefiere mantenerse en el anonimato por la seguridad de sus hijos. La respuesta del 911 fue: "¿Cómo? ¿De dónde me llama?". La señora le pidió que le escuchara bien, le dio la dirección, le repitió que había un copamiento y que llamara a una patrulla. "Pero la mujer que atendió no reaccionaba, me decía `no entiendo lo que me dice`. Una de mis hijas entró en pánico, me sacó el teléfono y le dijo: `No entiende que nos están robando y que están adentro de la casa`. Eso fue lo peor. La prueba está que a los tres días, llamó la nenita al 911 (se refiere al caso Pamela). No sé cuánto demoraron porque esos minutos se vuelven horas, pero hablé hasta que me di cuenta que no les podía hacer entender y colgué. Ahí me iluminé, llamé al trabajo de mi esposo y les pedí que manden una patrulla. Después fue un despliegue que para qué te voy a contar. Pero los ladrones ya se habían ido en mi auto. En las cámaras se ve que agarran Rivera, serían 6.45, y segundos después llega la Policía. Fue casi instantáneo. Estuvieron mucho tiempo en la casa, no es fácil sacar un plasma empotrado".

Se llevaron laptops, iPods, plasma, dvd, Playstation, zapatillas Nike. "Mete miedo… las laptops estaban en los cajones del escritorio del cuarto de mis hijos, no encima. Abrieron la ventana que tiene rejas. De todo el colgadero sacaron justo la llave adecuada. Me tenían marcada", dice, y agrega: "La experiencia que viví, sin saber si iban a entrar a violar a algunas de las chicas o hacerle algo a mis hijos, no la voy a olvidar más".

A partir de ese momento, la dueña de casa puso rejas, doble rejas, blindó vidrios, botones de pánico por todos lados, infrarrojos.

Son hurtos que derivan en copamiento porque hay gente en la casa, pero no es la intención, señalan desde la Policía. El caso de la señora atada aún no fue resuelto, pero sí los de Manantiales de Carrasco y la avenida Harwood. Ambos fueron realizados por la misma gente, que ya fue procesada. "No escapamos a la realidad de todo Montevideo, quizás van allí porque hay más dinero", señalaron agentes policiales, a la vez que indicaron que la infraestructura del barrio no ayuda. "Son calles oscuras, jardines muy grandes. Aún si patrullamos constantemente, e ingresan a un jardín grande oscuro y cerrado, no nos enteramos", aclararon.

UNO ATRÁS DE OTRO. Martes 13 de mayo, 16 horas. Un hombre de aspecto común y corriente ingresó en Calypso Pet Shop, una veterinaria de Carrasco. Encañonó a su propietario y a un empleado, y en dos minutos y medio robó lo que había en caja, en los bolsillos de los presentes, y se fue. Su cara quedó estampada en las cámaras del comercio. Minutos después, estaba robando, con igual modus operandi, una inmobiliaria.

Miércoles 14, 18 horas. Fue el turno a Zahir, una casa de amoblamientos y accesorios de la zona. "Pensamos que era un cliente", dice la propietaria, quien también fue encañonada. "Lo único que decía en forma muy seria era `estoy cumpliendo con mi trabajo, hago mi tarea y me voy`". Su "trabajo" fue llevarse el dinero de caja y todas las alhajas y celulares de los presentes. Una de las empleadas se puso a llorar cuando le quiso sacar la alianza, y se la dejó. Los dueños del local renconocieron al hombre por las cámaras de la veterinaria. Media hora después, al parecer el mismo hombre estaba encañonando a ocho adultos, en una agencia de viajes. En esta ocasión se mostró nervioso porque no encontraba el dinero, y algunos señalaron que parecía drogado.

Jueves 15. Otra importante firma de la zona era robada, y el lunes 19, la casa de moda Christ resultó la elegida. Igual modus operandi.

Martes 20. Robaron La Pátina, pero otro hombre, más joven y flaco, que luego de hurtar 2.000 pesos se fue enojado porque, según sus palabras, "había sido un fracaso".

Pero la seguidilla de robos con arma de fuego, de un hombre solo de aspecto serio y tranquilo que "cumplía con su trabajo", según dijo en varios locales, comenzó la semana anterior, primero en un comercio de servicios el martes 6 de mayo, a las 11 de la mañana, en plena avenida Arocena, y luego en otros de la cuadra y aledaños. Un kiosco, por ejemplo, resultó con persiana y reja violadas en la noche con robo de mercadería y dinero, y al otro día sufrió igual ataque pero a la mañana.

CORRIMIENTO. La mayoría de los delitos, en general en la noche y a cargo de menores, se realizaba en la zona de Rivera y General Paz. Allí se concentró la actividad de la Policía en los últimos meses. Es lo que se llama "efecto bolsa de agua": se aprieta en un lado y la problemática se traslada hacia otro. "Hubo un corrimiento de delitos, y hoy se observan en Arocena y Rivera. Se realizan patrullajes, se atraparon un par de tentativas, pero al tratarse de menores son llevados al Inau. Se está implementando el mismo operativo que en General Paz para la noche, y efectivos de particular para el día", afirmaron fuentes policiales. "Es una zona movida, y con esto de que la iluminación es menor, está dando trabajo". Lo curioso es que, aunque la imagen del hombre está estampada en un video (ver foto de tapa), éste aún sigue suelto. Y no hay pistas, confiesa la Policía.

"Hace 17 años que estoy ubicado en el mismo lugar y en reiteradas ocasiones me han roto vidrieras para robar. El martes 13 fue la primera vez a mano armada. Quedó todo en las cámaras", cuenta Pablo San Martín, propietario de Calyspo Pet Shop. "A eso de las 16 horas -recuerda-entró un hombre, no tenía pinta de malandro ni parecía drogado o ebrio, tenía una especie de estuchecito de donde sacó un revolver, nos encañonó, y pidió toda la plata de la caja, revisó bolsillos, billeteras, le pedí que me dejara los documentos y me los tiró. No lo noté violento. Me puse nervioso, no quería que se cruzara con clientes, entran muchos niños acá. Yo le decía `dale loco ya tenés todo, andate`. Imaginate que entre alguien se asuste y comience a los chumbos. Llamamos a la Comisaría, y a los cinco minutos vino un policía corriendo, que está apostado en el Hotel Belmont. Le explicamos cómo estaba vestido, y hacia dónde había ido. No lo agarraron, dijeron que no tenían móviles para cubrir todo".

FRÍO Y CALMO. Los comerciantes de la zona sienten que la Policía es ineficaz. "Anda solo, pero no lo agarran, estarán esperando que robe en otro lado", dice San Martín y agrega: "Esta es una zona de comercios pequeña, abarcable, que se maneja con tarjetas de crédito, cheques. Este hombre está recolectando apenas lo que le sirve, pero esto puede tener resultado fatales si no se lo agarra. Sin embargo, sigue con impunidad total".

Serio, tranquilo para algunos, confiado, de unos 25 años, mentón ancho, pelo corto, hendidura en la peladilla, corpulento, moto negra: así lo describen en varios de los comercios robados, entre ellos la propietaria de Zahir. "No estaba drogado ni ebrio, era frío, ojos duros, a cara descubierta, y lo que más me sorprendió fue que dijera: `Estoy cumpliendo con mi trabajo`". También para ella la respuesta del 911 se hizo esperar demasiado. "La seguridad es un desastre, nos han robado a todos".

Media hora después, impertérrito, hacía de las suyas en una agencia de viajes de la zona. Pero la seguidilla no paró: siguieron otros comercios, jueves, viernes y hasta el lunes mismo. Parece que el robo a mano armada el martes, en La Pátina, fue perpetrado por otro delincuente, más joven y delgado, y que en todo momento les decía: "Miren para otro lado". En cambio, el ladrón de Carrasco no tiene problema de que admiren su frialdad facial.

El dato

¿Sensación térmica?

Más allá que en el último mes se observó un alza de los hurtos en comercios, los demás delitos disminuyeron en Carrasco, según fuentes policiales. Los arrebatos fueron 23 (contra 34 el mes anterior); los hurtos en fincas, 81 (111 la última cifra); y las rapiñas, 30 (antes fueron 44). Las autoridades del orden llaman a la gente del lugar a realizar las denuncias, ya que puede haber una cifra negra. Los vecinos y comerciantes, en tanto, señalan que, al no tener respuesta policial, no se molestan en hacer denuncias menores. La Seccional 14, que abarca Carrasco, es de las mejor dotadas de Montevideo, dice la Policía. Los comerciantes no creen lo mismo.

"Yo no garantizo seguridad al 100%"

Minientrevista a Guzmán Pérez Gomar, gerente de la empresa de seguridad SAT.

-¿Han notado un aumento de robos y copamientos en la zona de Carrasco en el último tiempo?

-Sí, sobre todo robos en negocios, e intentos de robo en casas. Entran pero no llegan a robar.

-¿Han tenido clientes que hayan sido copados en su hogar?

-Nosotros no.

-¿Han aumentado las llamadas para consultar por sus servicios?

-Sí, en el último trimestre.

-¿Existe hoy algún sistema que garantice la seguridad 100%? ¿Qué sentido tiene instalarlos si igual pueden ser vulnerados?

-Los sistemas son preventivos: elementos exteriores, cercas eléctricas. Yo no garantizo el 100%.

-Ahora se está pidiendo mucho la electrificación. ¿Qué costo tiene?

-Nosotros lo tercerizamos: contratamos a otra empresa que lo instala. No tengo idea de cuánto sale el metro.

-¿Ustedes trabajan en coordinación con la Policía?

-Los llamamos cuando vemos algo fuera de lo común, si hay movimiento de varias zonas. Ellos pueden proceder a entrar o detener.

-¿Cuánto tardan en llegar?

-Una vez que se recibe el llamado o se activa la alarma, entre los 2 y 4 minutos (posteriores) la gente de la empresa está ahí. La Policía tardará 5, 6 o 10 minutos como máximo.

-Algunos de los robos o copamientos parecen "entregados" y los vecinos desconfían incluso de los empleados de las empresas y de los policías.

-Sí, la gente desconfía de todo el que estuvo en la casa. Nosotros no ponemos las manos en el fuego por nadie más que por los empleados de la empresa. La gente puede comentar, pero en ese caso, que vaya y haga la denuncia.



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