Boris, un alcalde algo excéntrico

| Era una celebridad de la polémica, los escándalos sexuales y las "metidas de pata"; hoy dirige la capital británica. Dicen que el show de Boris recién empieza.

EL MERCURIO / FRANCISCO ARAVENA F.

Le dicen Boris y es un personaje en los medios de comunicación desde mucho antes de convertirse, a principios de mes, en el alcalde de la ciudad de Londres.

Conservador atípico, hombre de lengua tan fluida como incorrecta, polémico, provocador, enredado, mujeriego, defensor de la comida chatarra, periodista poco riguroso, polemista televisivo y, como si todo eso no le tomara suficiente tiempo, miembro del Parlamento británico.

Boris Johnson celebró su elección con la franqueza de siempre. "Mañana trabajaremos como locos", dijo luego de su victoria, "pero esta noche nos vamos a ir a tomar un trago", agregó.

Que un conservador le arrebatara la alcaldía a un laborista -Ken Livingstone- tuvo muchas lecturas políticas, pero Boris instalaba también una gran interrogante: ¿podría un bufón manejar la ciudad más rica de Europa?

CONTEXTO. El `bufón`, como le dicen algunos, tiene varios desafíos complicados: en primer lugar tendrá que demostrar que no tienen razón quienes cuestionan su preparación y disposición para el trabajo (tiene fama de vago); pero además debe detener la violencia juvenil, reformar el sistema de transporte público urbano y preocuparse de la organización de los Juegos Olímpicos de 2012.

Una de sus primeras medidas -la prohibición del consumo de alcohol en el transporte público- ya le costó la oposición de los choferes de buses y metro que temen la ira de sus pasajeros bebedores.

Tareas ambiciosas para un hombre que ha demostrado ser más exitoso en exhibirse como personaje que en hacer públicos sus logros.

Conocido por sus apariciones en el show de actualidad Have I got news for you? (¿Tengo noticias para usted?, en inglés), de BBC2, y por una larga trayectoria como polemista, Johnson vio cómo las víctimas de su "don" de la palabra se volvían en su contra en el momento de su nominación como candidato conservador.

Tal es así que figuras destacadas de las minorías protestaron ante el líder del partido, David Cameron, recordándole aquellos comentarios "ofensivos, insultantes y abusivos" de su candidato.

Johnson se ha referido a los africanos como "sonrisas de sandía" y ha dicho que el gobierno de Nelson Mandela en Sudáfrica fue una "tiranía de negros".

No todas sus provocaciones han sido tan serias, como cuando comentó a la revista GQ: "Votar por los conservadores hará que tu mujer tenga pechos más grandes y aumentará tus posibilidades de tener un BMW M3". Convincente el hombre.

CURRÍCULUM. Nacido en Nueva York en 1964, Johnson se graduó en el exclusivo colegio de Eton y estudió más tarde en Oxford, dos instituciones famosas por lo elitistas (casualmente el mismo "combo" de David Cameron, dicho sea de paso).

Llegó a hacer la práctica como periodista al diario Times de Londres y lo echaron por falsificar unas citas. Sin embargo el episodio no lo exilió del oficio.

Más tarde, como corresponsal en la Comunidad Europea del Daily Telegraph, Johnson comenzaría a hacerse de un nombre al plantear severas objeciones a la unión.

Luego llegaría a ser editor de The Spectator, revista conservadora en la que encontraría otro escándalo, esta vez amoroso.

Un affaire con la periodista Petronella Wyatt que se hizo imposible de desmentir cuando se reveló que Wyatt había quedado embarazada y después había abortado.

Entonces Boris fue destituido de su cargo de vocero del gabinete en las sombras. Parecía el fin de su carrera política. Pero no lo fue.

A pesar del escándalo, tampoco fue el fin de su matrimonio.

Su segunda mujer, Marina Wheeler (una amiga de la infancia con la que tiene cuatro hijos) pareció perdonarle dicho desliz.

Designado por David Cameron como ministro en las sombras de Educación Superior en 2005, Boris fue acusado de un supuesto affaire (que él siempre negó) con una reportera.

Ahora, instalado en la alcaldía de Londres, el show de Boris Johnson ha comenzado.

Como dijo el comediante David Mitchell al diario The Guardian: "Es adorable ver que otros comediantes tengan trabajo, pero cuatro años es un poco largo para una rutina cómica".

Ecos de la victoria de Johnson

El triunfo de Johnson fue visto como la mayor victoria de su partido en Londres en los últimos 40 años. "Ha sido una noche desilusionante; de hecho, una mala noche", dijo el primer ministro Gordon Brown, del opositor partido laborista.

Con una participación del 45%, Johnson obtuvo un total de 1.168.738 votos en las 14 circunscripciones de Londres, frente a 1.028.966 que consiguió Livingstone y los 236.685 del tercer aspirante, el liberal demócrata Brian Paddick. Conocida su victoria, Johnson elogió a sus contrincantes y dijo que la campaña había sido "maratoniana". Paralelamente subrayó que trabajaría "muy duro" para "ganar la confianza" de los londinenses que no lo votaron.

No obstante, el líder de su partido (David Cameron) se mostró cauteloso y marcó sus distancias: "Boris es un hombre autónomo, es su propio alcalde y no vamos a estar de acuerdo en todo".

Lo conoce bien.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar