WASHINGTON | DANIEL HERRERA LUSSICH
Más allá que fue apenas con 200 invitados, el revuelo en la pequeña localidad de Crawford, Texas, no fue nada menor. Bueno, se casaba una de las hijas del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, en una ceremonia muy íntima (muchos quedaron ofendidos por no ser invitados). La boda se realizó en el rancho del mandatario norteamericano. El despliegue matrimonial de Jenna Welch (26 años) con el militante republicano Chase Henry Hager (30) no solo conmocionó a la familia y allegados a ésta, sino que también vistió de alegría las calles de Crawford, que por unos días hicieron su América en ventas de chucherías relacionadas al casamiento.
Durante las semanas previas, por ejemplo, los distintos comercios y restaurantes de la ciudad colgaron pancartas y carteles de todo tamaño y color, con mensajes de augurio y felicidad para los novios.
Otras tiendas, un poco más jugadas, diseñaron tazas, porta vasos, llaveros y pasteles de boda con imágenes donde se veía a la pareja muy enamorada.
Fue todo un fin de semana de fiesta, incluido un ensayo del desfile, el viernes, en honor a Jenna y a Henry, que se realizó en la localidad vecina de Salado. Allí mismo, la familia Hager ofreció una barbacoa a los invitados.
Pero esa alegría que manifestaron los 800 habitantes de Crawford no fue compartida por algunos pocos estadounidenses. El gran día, el sábado, en las afueras del pueblo, unas 30 personas realizaron manifestaciones contra Bush, por la guerra en Irak, a través de carteles escritos a mano y con cantos que incluían insultos hacia el Presidente.
También varios medios de comunicación y personalidades destacadas del país hicieron públicas ciertas críticas y hasta enojos -sin mensajes agraviantes-. ¿La razón? No haber sido invitados a la boda, bajo la excusa de que era privada.
Sin embargo, nada de eso pudo opacar el matrimonio entre Jenna y Henry. Es más, todo resultó tal cual fue preparado durante meses: sellaron su amor ante el cura metodista Reverendo Kirbyjon Caldwell (asesor religioso del presidente desde hace muchos años), y ante un impecable altar de piedra caliza blanca con una cruz, con un lago artificial de telón de fondo.
DETALLES. El casamiento comenzó a la tardecita y tanto los novios como los invitados bailaron sin parar hasta la medianoche, salvo el Presidente y la Primera Dama de Estados Unidos, Laura Bush, quienes, según portavoces locales, no salieron a la pista de baile y fueron unos de los primeros en retirarse de la fiesta.
Durante la ceremonia religiosa, en cambio, George W. Bush se mostró bastante más alegre y también emocionado, ya que se le escaparon lágrimas de los ojos, en dos ocasiones, aseguran los pocos periodistas que accedieron al lugar.
Y ambos padres lo vivieron con felicidad. "Estamos los dos muy emocionados. Tanto Jenna como Henry son felices y eso nos llena de felicidad también a nosotros", expresaba Laura Bush desde la Casa Blanca, días previos a la boda.
El Presidente anticipó que no daría ningún discurso: "Esto es un evento privado para la familia".
Secreto de Estado
Si bien la ceremonia fue muy íntima, ningún detalle quedó librado al azar. La novia lució un espectacular vestido largo con bordados, modelo exclusivo del diseñador Oscar de la Renta, y la Primera Dama, un refinado traje turquesa satinado. Para distinguirse de los invitados, los padrinos llevaron traje y corbata color negro combinada con camisa blanca, y las madrinas vestidos floreados y coloridos.
¿Otro aspecto que no se descuidó? Tanto el menú como los nombres de las personas que asistieron a la boda fueron guardados bajo secreto de Estado.
La hija díscola ahora abocada a la solidaridad
Jenna Bush y Chase Henry Hager se comprometieron oficialmente en agosto pasado, durante un paseo que realizaron juntos a Maine, pueblo ubicado al noroeste de Estados Unidos.
La novia se graduó en la Universidad de Texas, en Austin en 2004, y enseñaba en una escuela charter en Washington DC. En 2006, se fue a trabajar como pasante para UNICEF en Panamá, por lo que no resulta entonces curioso, que luego de la luna de miel en París, durante un mes, ella deba regresar ya que emprenderá un viaje a África, de ayuda humanitaria. Antes, de todas maneras, se instalará junto a su marido en la ciudad de Baltimore, donde adquirieron una casa de 400 mil dólares en un histórico y lujoso vecindario.
Por su parte, el novio, hijo del presidente del Partido Republicano de Virginia, trabaja en la Casa Blanca, y era ayudante del principal asesor que tuvo George W. Bush, Karl Rove (algunos dicen que fue el cerebro gris que le hizo ganar las elecciones de gobernador y presidente). Asimismo, recientemente obtuvo un master de ingeniería eléctrica en la Universidad de Virginia.
Cabe recordar, que ninguna de las dos hijas de Bush vivieron nunca en la Casa Blanca, más allá de su breve pasaje por Washington durante un tiempo. "Henry y yo somos mucho menos glamorosos, como para la Casa Blanca. Por eso elegimos algo orgánico y de bajo perfil," dijo Jenna a la revista Vogue.
La última hija de un presidente en casarse en Crawford fue la de Nixon, en 1971. El resto eligió la Casa Blanca.
Y también, cabe recordar, que la flamante esposa Jenna tuvo su pasaje ante un juez, lo que ocupó las primeras planas de los diarios, por beber cuando era menor y luego conducir. Hace no mucho, también, tuvo un percance en Buenos Aires: le robaron la cartera. También fue motivo de comidilla en la prensa: ni siquiera la hija del presidente norteamericano se salvó de la delincuencia argentina.
Junto a su madre escribe libros para niños, recientemente publicaron Read all about it. Antes, la hija de Bush exclusivamente había escrito Ana`s story, con un gran éxito de ventas en librerías, y cuya temáticas abarca el Sida y la pobreza, entre otras.