Cuando era joven, Pablo Neruda lo presentaba a sus amigos como "el escritor más joven y más flaco de Chile". Hoy, a los 77 años y "en su tercera juventud", el chileno Jorge Edwards acaba de recibir un nuevo impulso a su prolífica carrera al coronarse ganador del premio Planeta Casamérica; dotado con 200.000 dólares, es el más cuantioso de habla hispana.
Después del Premio Cervantes (1999) y de nueve novelas publicadas, Edwards recibió el galardón por La casa de Dostoievski, una historia "sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poeta", según adelantó el autor el martes en Buenos Aires, donde recibió el premio. El colombiano Fernando Quiroz resultó finalista por su trabajo Justos por pecadores, una novela mitad autobiográfica sobre la "traumática experiencia" de salirse de la congregación católica Opus Dei. Ambos textos serán publicados en América Latina y España a fines de mayo.
Entre los diez finalistas figuran también dos autores uruguayos: Álvaro Ojeda y Enrique Estrázulas (ver nota aparte).
La novela de Edwards gira sobre un personaje sin nombre ("el poeta") que vive en el Chile de los `50, luego viaja a París y a Cuba para regresar después a tierras trasandinas en plena dictadura de Pinochet.
-¿Por qué el título La casa de Dostoievski?
-En los años 50, había una casa en Santiago que se estaba desmoronando y cuyas piezas eran ocupadas por poetas, pintores, filósofos. Y nosotros, lectores de la novela rusa, la llamábamos la casa de Dos- toievski. El principio de esta novela gira sobre ese lugar mágico de Santiago. Pero es una novela sobre la poesía, los poetas y las ganas de ser poeta. En aquel tiempo, los que no eran poetas, como yo, queríamos serlo. Teníamos de referentes a grandes monstruos como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro… Entonces es un texto que podría ser generacional; es una invención pero con elementos autobiográficos porque yo pertenecí a esa generación y sentí la frustración de no ser poeta.
-Para usted, que ganó el Cervantes, ¿qué significa este premio?
-Son dos premios muy diferentes. Este es un premio joven (segunda entrega) y yo estoy entrando en mi tercera o cuarta juventud, pero con buen ánimo y con muchas ganas de seguir escribiendo. Y me entusiasma que sea un premio de América y de España.
-¿Qué va a hacer con el dinero?
--Tengo muchos gastos. Enviudé recientemente, y la enfermedad de mi mujer fue muy costosa. Además, tengo dos hijos a los que no les gusta trabajar; uno, por suerte, a los 48 años está sentando cabeza.
-Conoció a Neruda, ¿cómo fue esa relación?
-Lo conocí mucho. Cuando publiqué mi primer libro, a los 21 años, busqué Neruda en la guía telefónica y se lo envié por correo. A los tres meses, me mandó llamar. Yo tenía 21 años, era muy joven e increíblemente delgado. Entonces me presentó a los amigos: "Este es el escritor más joven y más flaco de Chile". Cuando estaba con mucha gente, Neruda era como el jefe de una corte. En privado, era muy divertido, un gran contador de historias. Había estado en la India, en la Guerra española, en París, en Nueva York... Era fascinante su conversación. Yo fui seducido y a lo mejor perdí mucho tiempo. Porque no me siento afín, literariamente, a ese barroco poético. Tengo una escritura de más rigor, de no exceso en el lenguaje. Nicanor Parra me decía: `has perdido la mitad de tu vida con Neruda`. Puede que tenga razón.
-Su novela transcurre en parte en Cuba, ¿se trasluce una visión crítica del régimen de Castro?
-No. Hay un acercamiento narrativo a Cuba, pero no político. Mi personaje ("el poeta") tiene un enfrentamiento con el régimen pero que no es abierto porque no puede ser abierto. Respecto a la Cuba actual, soy moderadamente optimista de que Raúl Castro cambie algunas cosas. Hoy escuché que autorizaba a los cubanos que podían pagarlo a ir a los hoteles para extranjeros. Claro que serán muy pocos los que tengan el dinero para hacerlo, pero es una medida de racionalidad, obvia y democrática.
-Para muchos, Chile es un modelo a seguir, ¿cuál es su visión?
-El Chile de hoy y el de siempre, ha sido un país que mantiene un bajo perfil. Funciona más o menos bien, pero nadie piensa que Chile puede ser modelo de nada.
-Usted quería ser poeta. ¿Llegó a escribir y publicar poesía?
-Sí, por ahí hay algo publicado. Pero no lo pongas porque no quiero que se sepa (se ríe).
PERFIL
Una "persona non grata"
Jorge Edwards nació en Santiago el 29 de julio de 1931. Estudió Derecho mientras desarrollaba su oficio de escritor. En 1952 publicó su primer libro de cuentos: "El Patio". Siguió la carrera diplomática y trabajó en la Embajada chilena en París, donde conoció a Julio Cortázar y a Mario Vargas Llosa. En 1971, Salvador Allende lo nombra embajador en la Cuba de Fidel Castro, pero vuelve a los tres meses por discordar con el régimen. Incluso, Castro lo nombra "persona non grata". Esa vivencia fue la base de la novela "Persona non grata" (1973) que le dio trascendencia internacional. En 1999, recibe el Premio Cervantes.
Dos escritores uruguayos entre los diez finalistas del galardón
Muro de las cosas finales, de Álvaro Ojeda, y Espérame, Manon, de Enrique Estrázulas arañaron la posibilidad de conseguir el premio Planeta Casamérica.
Las dos novelas inéditas quedaron seleccionadas entre las diez finalistas y, tal como ocurrió con Fernando Butazzoni el año pasado, es probable que igualmente sean publicadas en los próximos meses.
En su segunda edición, el premio recibió 557 originales de todos los países latinoamericanos y España. El jurado estaba integrado por los escritores Gioconda Belli (Nicaragua), Álvaro Pombo (España) y Marcela Serrano (Chile) además del director de Casamérica Miguel Barroso e Ignacio Iraola, director editorial de Planeta en Argentina.
El año pasado, el galardón fue para el argentino Pablo de Santis por El enigma de París.
Segundo lugar para un texto de polémica
La novela finalista (segundo lugar) del premio Planeta Casamérica fue para Justos por pecadores. Así, el escritor colombiano, de 44 años, Fernando Quiroz se hizo de 50.000 dólares y de la publicación del libro a fines de mayo.
El personaje protagónico es un hombre que integró por diez años la congregación católica Opus Dei y luego, "encuentra una razón para abandonarla. En definitiva, es la lucha de este hombre por volver a la libertad del mundo real", dice el autor de la polémica.
La novela está inspirada en la vivencia personal del propio Quiroz. Hijo de una familia profundamente católica, el colombiano estudió en un colegio del Opus Dei y luego integró la congregación por un año en la categoría de numerario. De ahí, decidió escribir sobre el tema.
Justos por pecadores saldrá publicada en mayo y Quiroz es consciente de que traerá polémica. "Tengo más curiosidad por lo que va a pasar que temor", asegura.
Para empezar, ya tuvo un debate con su propia familia que aunque católica, ninguno de sus integrantes pertenece al Opus Dei. "Cuando me enteré que estaba entre los finalistas, hablé con mi familia para contarle sobre mi novela. Ellos se alegraron, pero me dijeron: `no nos gusta que escribas contra la Iglesia", confiesa.
En la entrega del premio, Fernando Quiroz también se expresó sobre el desafío de los escritores colombianos a lanzarse a publicar obras luego de Gabriel García Márquez.
"Hay una generación de autores de Colombia que creo que ha vencido el miedo de publicar luego de García Márquez. A "Gabo" lo tuvimos como tema de estudio en el colegio y hoy es como leer mitología. No creo que haya una influencia directa", estima Quiroz.
El autor colombiano se presentó al concurso con el seudónimo de "Pepe Buendía", en alusión clara a García Márquez. "A muchos de nosotros nos divierte mucho seguir leyendo" a "Gabo", aclara.
Quiroz es también autor de las novelas El reino que estaba en mí, En eso andaba cuando la vi y Esto huele mal que ha sido llevada al cine por el director coterráneo Jorge Alí Triana.
Vive en Bogotá y ejerce también el periodismo con una columna semanal en la revista Cambio.