MARTÍN FABLET
Las cocinas de gente paqueta cuentan con novedosos gadgets. Algunos pretenden regular la temperatura del agua; otros producen y reciclan vajilla, o incorporan pantallas de LCD en la puerta de refrigeradores. Con esas innovaciones se pretende que las cocinas sean un lugar más seguro y confortable, a fin de que ellas permanezcan todo el tiempo que sea posible. No es cuestión de ser sádico.
Sólo beneficios ecológicos y mayor seguridad es lo que pretendió el investigador Leonardo Bonanni del Counter Intelligence Group del Media Lab, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), al crear una cocina con tecnología de punta. Gracias a ella, las tareas pueden convertirse en una experiencia única, respetuosa con el medio ambiente y con la cocinera.
La idea es que las cocinas vuelvan a ser seductoras. Las económicas solían develar sus intenciones a través de su fueguito, su borboteo de agua hirviente. Ahora, todo se reduce a presionar botones.
La cocina es la habitación donde ocurren más accidentes. Por eso, según Bonanni, es importante que se realicen algunos cambios que permitan saber en todo momento y sin esfuerzo qué sucede allí. La cocina de Bonanni cuenta con sensores de movimiento, sonido y temperatura, y cámaras.
Este investigador creó módulos de interacción sumamente ingeniosos, como Heat Sink, una pequeña luz que se adapta al grifo del agua coloreándola en rojo si está caliente y en azul si está fría. Otro invento cool es el In Sink. Consiste en colocar una webcam encima de la pileta capaz de analizar la tarea que se está realizando y de esa forma regular automáticamente la temperatura del agua. En la mesada también se coloca el Up+Down Sink, que ajusta la altura de la pileta en función de las dimensiones del usuario.
Un sistema fotográfico obtiene instantáneas cada vez que se abre la heladera. La imagen tomada se proyecta sobre la superficie exterior de manera que se puede saber lo que hay dentro sin tener que abrirla.
El invento más llamativo es una máquina capaz de fabricar y reciclar la vajilla. Se trata de la DishMaker. Crea a demanda platos y vasos a partir de un molde térmico dirigido por un ordenador. Una vez utilizada, la vajilla puede ser refundida dando lugar a nuevos platos y vasos, que se reciclan hasta el infinito. Serviría para ahorrar espacio en la cocina, y consume menos energía que la fabricación normal. Tiene el tamaño de un lavavajillas. Para volver a hacer los platos, la DishMaker funde el material a 150ºC. En todo el proceso emplea 90 segundos, y se puede elegir incluso el tamaño de los platos.