Los genomas de un chimpancé y un humano son prácticamente idénticos en el 99,8%. Sin embargo, la vida media de un chimpancé es de 40 años, y la de un humano, de 80. "Debe haber algo muy sutil en nuestros genes que cambia el hecho de vivir 50 años a vivir 100. Nos disponemos a hacer manipulaciones genéticas para ver si logramos aumentar la longevidad en los ratones. Si conseguimos que un ratón, que en un laboratorio llega a vivir tres años, pase a vivir seis, probaríamos que la longevidad es algo flexible y sabríamos cómo aumentarla".
¿Manipular el p53 para estar más jóvenes? "Esa sería otra posibilidad, prevenir o ralentizar el envejecimiento, pero por ahora es sólo una simple posibilidad, aunque se intuye cercana", dice Serrano.
La estrella de la longevidad es la telomerasa. María Blasco, jefa del grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO, lo sabe casi todo sobre el llamado "gen de la inmortalidad". La telomerasa es una enzima que, cuando se le pone a una célula normal, la convierte en inmortal, ya que se encarga de mantener los telómeros, unas estructuras que con la edad se van perdiendo. Y cuando alguien se queda sin telómeros en las células, éstas no se dividen. "No existe vida sin telómeros; si a una especie se le quita la telomerasa, desaparece. Es algo fundamental para la vida", apostilla Blasco.
Parece obligado preguntar si es sólo cuestión de ponerle telomerasa a un ratón para hacerlo inmortal. "No, porque la telomerasa hace que haya más cáncer. Para que haya un tumor, tiene que activarse la telomerasa, y si un ratón tiene más telomerasa de lo normal, tendrá más tumores. Hemos utilizado los superratones de Manuel (Serrano), porque el p53 protege del cáncer y alarga en un 18% la vida de los ratones, y si a eso le añadimos el gen de la inmortalidad, la telomerasa, conseguimos que estos ratones vivan una media de un 50% más, sin cáncer, lo que son palabras mayores".
Esta prolongación de vida, de un 50%, en los superratones es la más larga que se ha descrito en mamíferos. "No hemos conseguido todavía hacer ratones inmortales, lo que quiere decir que probablemente haya más cosas, y ése es el siguiente paso", asegura Blasco.