Los popes de la Medicina Intensiva se reunirán el próximo fin de semana en Punta del Este en el VIII Congreso Panamericano e Ibérico de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, evento que se realiza cada cuatro años en sedes rotativas. Se trata de una oportunidad única para todos aquellos relacionados de un modo u otro con esta especialidad médica, donde además se presentarán 300 nuevos trabajos científicos de investigación.
Los organizadores ya confirmaron la presencia de 120 conferencistas del más alto nivel procedentes de todo el mundo. Incluso se espera el arribo de expertos de Grecia, China, Japón, Corea, Estados Unidos, Bélgica, Portugal, Alemania; hecho que confirma la importancia de la reunión en el ámbito académico. Además, por supuesto, está prevista la llegada de colegas de toda América Latina.
Paralelamente ya se han anotado más de 1.500 participantes, cifra que se espera superar cuando el próximo 17 de noviembre se inaugure el congreso en las instalaciones del Hotel Conrad. El cierre está previsto para el miércoles 21. El Congreso, por su importancia mundial, fue declarado de Interés Nacional, Turístico y Departamental.
MEDICINA INTENSIVA. Se trata de una especialidad con 30 años de antigüedad que aborda los desequilibrios de los principales sistemas del organismo ocurridos cuando un paciente está sufriendo una enfermedad grave.
"Por ejemplo: un paciente sufre un infarto agudo de miocardio y su mal puede quedar localizado en el corazón. Pero también por otros mecanismos puede involucrar al riñón, el hígado, el sistema intestinal y renal. Esos desequilibrios, que afectan más de un sistema, es a lo que se dedica la medicina intensiva", explica Hernán Artucio, eminencia con 50 años de experiencia, tres especialidades (internista, cardiólogo e intensivista), profesor emérito de la Facultad de Medicina; y presidente del Comité Organizador del Congreso.
"Es una especialidad un tanto particular porque abarca un poco de todo y lo más grave de todo", agrega el experto. Quizás por eso, se trata de una especialización en la cual los médicos padecen altos niveles de estrés. Tanto, que desde la Medicina Intensiva se acuñó el concepto de burn out ("quemado", en inglés), que refiere a una patología severa relacionada al ámbito laboral que conlleva graves consecuencias físicas y psicológicas cuando se somatiza.
CRONOGRAMA. El programa del Congreso que se realizará en la península esteña consta de 24 secciones que abordan los problemas más importantes con los que se enfrentan a diario los médicos intensivistas: neumología crítica, enfermedades cardiovasculares, ventilación mecánica, infecciones, temáticas vinculadas a la ética y a las decisiones de fin de vida, embarazadas críticas, entre otros. "Las personas puede tomar los tópicos según el área determinada que más le interese", explica el profesor.
Habrá cuatro modalidades de trabajo: las conferencias (con duración de 30 minutos, más discusión con el público), los simposios (donde 3 o 4 personas vinculadas al mismo tema ofrecen exposiciones de 15 minutos, más discusión con el público), temas libres (oportunidad en la que se presentarán los trabajos científicos); y simposios organizados por empresas industriales, tanto farmacéutica como de equipamiento médico.
La organización del evento académico, que llevó cuatro años de arduo trabajo, quedó en manos de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva y de la Federación Panamericana e Ibérica de Medicina Crítica y Terapia Intensiva.
Información:
www.mcti2007.com
, e inscripciones en Hotel Conrad.
El dato
120 Es el número de conferencistas confirmados y 1.500 el de invitados que llegarán al Hotel Conrad entre el 17 y 21 de noviembre.
Dos de tres sobreviven
En Uruguay hay 400 médicos intensivistas, cifra que, en opinión del profesor Hernán Artucio, es suficiente para satisfacer la demanda de la sociedad.
Según el experto, el país tiene un "muy buen nivel" de profesionales en la materia e incluso existe mucha investigación original en Uruguay, fundamentalmente desde la Cátedra de Medicina Intensiva y de otras áreas que funcionan en el ámbito privado.
"Hay algunas limitaciones vinculadas al área económica porque la Medicina Intensiva es cara y absorbe una proporción importante del presupuesto de un hospital. Entonces, en situaciones en las que todo el presupuesto está recortado, también en esta especialidad se limita", explica Artucio. Esas reducciones, sin embargo, no implica que haya pacientes que no sobrevivan por ausencia de cierto equipamiento.
Los intensivistas son conscientes que, estadísticamente, dos de cada tres pacientes graves sobreviven. "Es reconfortante saber que se salvan dos personas que se hubieran muerto de otra manera", dice el médico.
Otro de los cometidos implícitos en la especialidad tienen que ver con la sustitución de las funciones normales del organismo. "Por ejemplo, si el corazón no es capaz de mantener la presión arterial como para que la sangre llegue a todo el organismo, se usan medicamentos específicos que aumentan la presión. O si el pulmón no es capaz de asegurar el intercambio de oxígeno a las arterias, se utilizan aparatos ventiladores que ayudan al pulmón en esa función. Lo mismo el riñón, que se sustituye con uno artificial", ilustra Artucio.
El suministro de este tipo de cuidados se administra en general en una unidad especializada de un centro hospitalario denominada Unidad de Cuidados intensivos (UCI).