JUAN ANDRÉS ELHORDOY
El subsecretario de Economía, Mario Bergara, indicó esta semana que los actuales precios de las naftas se mantendrán por el resto del año. Esto será gracias a un sacrificio fiscal que hará el Estado. Resulta que a través de un proyecto de ley que será enviado en los próximos días al Parlamento, se establecerán topes máximos de Imesi y no valores absolutos como en la actualidad.
Vale mencionar que el litro de Supra 95 que cuesta 30,40 pesos, incluye un Imesi de 15,619. Para que los valores en el surtidor queden congelados, el Estado bajará la carga impositiva. De este modo, Ancap podrá subir sus precios de distribución en función de las variaciones del petróleo. En consecuencia, dejaría de perder dinero. La señal parece razonable.
En materia de precios de los combustibles, el gobierno no ha perdido el rumbo. Desde un principio, fijó como prioridad emparejar el precio de las naftas y del gasoil.
Hace exactamente dos años, la nafta "Supra 95" valía 7% menos que ahora. El gasoil en tanto, aumentó 23% en el mismo lapso.
Y más temprano que tarde, lo llevará a niveles comparables con países europeos. Se seguirá castigando a los automóviles diesel que no sean para trabajar. Todo para que la Ancap de todos los uruguayos, no tenga excedente de nafta o faltante de gasoil. Recuérdese que del petróleo se produce 1,3 litros de gasoil por cada litro de nafta. Y en Uruguay, la relación es 2 a 1.
La política de exterminio de la flota de gasoleros para paseo, parece dar paulatinamente sus resultados. Con el fuerte aumento del Imesi a los autos nuevos y con el achicamiento de la brecha entre nafta y gasoil, la demanda de autos diesel cayó estrepitosamente.
Uruguay parece ir a contramano del mundo desarrollado. Mientras que en España, el 68% de los autos de paseo vendidos el año pasado funcionan a gasoil, en Uruguay el porcentaje no supera el 10%. Y eso pese a que en España, no hay diferencias significativas entre ambos combustibles.
Volviendo a la comarca, vale subrayar que el Ministerio de Economía no asegura el mantenimiento de los precios del gasoil para el resto del año. Así lo informó el propio subsecretario de Economía. Quiere decir que si el petróleo sigue en las nubes, el ajuste podría concretarse en breve.
A esto hay que sumar la otra novedad de la semana: los precios de frontera. Un decreto que entrará en vigencia en las próximas horas, redundará en la devolución de alrededor de 8 pesos por litro de nafta comprada en las 26 estaciones de servicio ubicadas a menos de 20 kilómetros de las cabeceras de los puentes que nos unen con Argentina. El beneficio excluye al gasoil.
La medida implica un esfuerzo impositivo del Estado y es posible gracias al cinturón fiscal que parece ser más ancho que el previsto inicialmente. Si bien el gasto público se incrementó en función de un presupuesto expansivo, los ingresos subieron más aun por aumento de la actividad. El gobierno difundió esta semana datos envidiables: hay superávit fiscal global del 0,6% en los 12 meses cerrados a setiembre. Nótese que el cálculo estimado por el MEF para 2007 implica un déficit de 0,5%.
Sea como sea, el cambio en la política de precios de los combustibles es profundo. A través de fideicomisos, subsidios y exoneraciones, el Estado no quiso afectar a los sectores productivos. En cambio, le pega muy duro a los tenedores de autos diesel.
Mientras el mundo desarrollado se inunda de autos híbridos, en Uruguay se adopta el camino del gasoil recalentado. Lástima que no se acompase con un sistema impositivo equilibrado. Lástima que en definitiva, sea el Estado quien en los hechos, prohíba la venta de nuevos gasoleros para paseo.