Domingo 07.10.2007, 04:33 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Domingo  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Bruce con desasosiego
Se volvió a enamorar locamente del pop, y a la vez siente furia por lo que pasó en los últimos seis años en Estados Unidos. Lo manifiesta sobre los escenarios, justo en plena campaña electoral. Springsteen presenta en gira su nuevo disco "Magic."

THE NEW YORK TIMES

Salió temprano para la cobertura, tenía una versión en CD de Magic, el nuevo álbum de Springsteen y el catálogo de temas anteriores en el iPod. El objetivo del periodista al visitar Asbury Park, en Nueva Jersey, era observar el ensayo de la E Street Band y después escuchar lo que el "jefe" quisiera decir sobre el nuevo CD.

Magic es uno de los discos más animados y accesibles, pese a que los temas y las historias lo convierten en uno de sus trabajos más políticos. Otra vez sale de gira a medida que crece la temperatura de la campaña electoral. "Me gusta salir en años como éste", comentaría Springsteen, después del ensayo, en su camerino. "Por más pequeño que sea lo que podemos hacer, es el mejor momento de hacerlo".

En una edad, en la que la mayoría de los intérpretes de rock, si están vivos, se han convertido en homenajes o parodias de sí mismos, Springsteen parece haberse acomodado en una envidiable actitud, con nuevas formas musicales para explorar y un cúmulo de trabajos que nunca parecen quedar viejos.

Los mejores temas de Springsteen son sobre estoicismo y asumir compromisos, desilusión y fe, trabajo, paciencia y resignación. Asimismo, con frecuencia -hasta los que creó cuando era veinteañero- son sobre nostalgia, el deseo de volver a capturar los fugaces momentos de intensidad y posibilidad que se asocian con ser joven.

Son momentos que, no por coincidencia, parecen cristalizar con un cierto tipo de canción popular. Un tema como Girls in Their Summer Clothes irrumpe justo en el medio de Magic, y la E Street Band la ensaya en el Asbury Park Convention Hall, en preparación de una gira por Norteamérica y Europa que comenzará en la ciudad de Hartford, Estados Unidos.

El Convention Hall es un ámbito pequeño, deteriorado, donde en sus años adolescentes Springsteen veía las actuaciones de bandas como los Who y Doors. Esa mañana, el ambiente estaba colmado por un sonido brillante y veraniego, como si se hubiera vuelto 40 años al panorama rítmico de la década de los `60.

UNIVERSO. Steve Van Zandt estaba rasgueando una guitarra de 12 cuerdas, en tanto la armonía vocal, la melodía de los teclados, el saxofón de Clarence Clemon y el violín de Soozie Tyrell, se combinaban para producir un mullido almohadón orquestal para la voz de Springsteen, que se desvanecía a lo largo de las letras desenfadadamente románticas como el título de la canción. "Quería una cosa en el disco que fuera el universo perfecto del pop", confesó, una vez que los integrantes de la banda se habían retirado y él había finalizado un almuerzo tempranero de cereal, frutas frescas y leche de soja. Faltaban dos días para que cumpliera 58 años y parecía estar más en línea y bronceado que en otras oportunidades. "Es el día en que todo está allí; es el mundo que solo existe en los temas pop y de vez en cuando uno tropieza con el mismo". La primera vez que se escucha Magic, da la sensación de desarrollarse con un espíritu similar. Existe una brillantez de sonido y un toque liviano que no se parecen a nada de lo que Springsteen hizo en tiempos recientes. En el último lustro, presentó cuatro álbumes de material original, un zigzag a través de nuevos y familiares estilos e idiomas. The Rising (2002) hizo volver al estudio a la E Street Band después de un largo paréntesis, con un rugido desafiante y de redención de un rock sólido. Con Devils of Dust (2005), Springsteen recogió el hilo de historias occidentales y baladas acústicas que se extendió en otros proyectos de los que no participó E Street Band, como The Ghost of Tom Joad, Nebraska y parte de The River. Esos trabajos estuvieron infundidos del firme populismo de Springsteen, aunque ninguno fue lo que puede llamarse un disco de pop. Sin embargo, pop es la palabra que él y sus compañeros usan una y otra vez para describir a Magic.

DESASOSIEGO. "En este CD resultó agradable empezar a ser un poco más inclusivo, con un poco más del lado tranquilo de las cosas, sin perder la integridad ni ninguno de los altos estándares", indicó Springsteen, en una entrevista telefónica pocos días después del ensayo en Asbury Park. "Fue una grata sorpresa, un lindo cambio de ritmo para incluir esas cosas e integrarlas al álbum, en lugar de que resultaran divertidas de grabar para después dejarlas de lado".

Sostuvo que al componer los temas de Magic, había vuelto a enamorarse locamente del pop. "Volví a algunas formas que no había usado con anterioridad o no había utilizado mucho, que eran las verdaderas producciones pop. Escribí una cantidad de corchetes. Fue la manera en que los temas empezaron a componerse por sí mismos; creo que me sentí con suficiente libertad como para no temerle a la música pop. En el pasado, siempre quise asegurar que mi música fuera lo suficientemente dura para las historias que iba a relatar".

La paradoja de Magic puede ser que algunas de sus historias figuren entre las más duras que ha contado.

Siempre se puede confiar en lo que se escucha en un álbum de Springsteen -afirma que la ironía no es su fuerte- aunque en este caso vale la pena escuchar con detenimiento. "Tomé esas formas y el lenguaje clásico del pop y lo enlacé todo con desasosiego", indicó.

Si bien Magic evita referencias explícitas, no hay duda de que la fuente de su desasosiego es, en gran medida, política. Explicó que la canción que da título se refiere a la producción de la ilusión, al compromiso declarado por el gobierno de Bush de crear su propia realidad. "Es un disco sobre la subversión propia", señaló, y se refiere a la manera en que Estados Unidos corrompió sus ideales.

A su manera, el álbum es deliberadamente auto subversivo, alterando superficies lisas y agradables con el descarnado reconocimiento de hechos duros y desagradables.

Magic comienza donde terminó The Rising y asume lo que ha ocurrido en Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001. Entonces, las experiencias colectivas de dolor y terror estaban en primer plano. Ahora, esas mismas emociones están al acecho justo debajo de la superficie, lo que significa que es más difícil de lograr la catarsis del rock que levanta el ánimo. Las palabras clave de The Rising eran esperanza, amor, fuerza y fe. En Magic hay más soledad y pese al clima pop, menos optimismo.

PÉRDIDA. Las historias relatadas temas como Gipsy Biker y The Devil`s Arcade son viñetas de pérdidas por parte de amantes y amigos de soldados, cuyas vidas fueron hecho trizas en Irak. "Es una cuenta de costo y pérdida", afirmó Springsteen, quien sostiene que ese es el enorme peso de ser adulto en estos tiempos.

El artista habló de lo que pasó en Estados Unidos. "Es desalentador y desgarrador, por no mencionar que causa furia". Así lo sintetiza. Pero, su más directa y fuerte declaración surge en el escenario. No se trata de nada de lo que dice o canta, sino de una pieza de dramaturgia, la aparentemente simple y técnica cuestión de cambiar de un tema al siguiente.

La banda repasó la transición suave de The Rising al próximo tema por lo menos media docena de veces durante el ensayo. "¡Todos tienen que mantener el acorde sostenido!", exhortó. "No puede decaer". Los guitarristas tuvieron el desafío adicional de mantener el sonido mientras cambiaban de instrumentos, hasta que un tono disonante del órgano dio la señal para cambiar de clave y para la estremecedora apertura de Last to Die. No resulta exagerado afirmar que la interpretación de la historia de Estados Unidos después del 11-S puede ser medida por el espacio entre los coros de los dos temas. El público es lanzado desde una vehemente exhortación ("Respondan al levantamiento") hasta una pregunta lóbrega: "¿Quién será el próximo que muera por error?"

Bruce explicó: "el primer acorde tiene que salir como si el mundo cayera. Tiene que chillar al final de The Rising y luego hacer un chasquido y retumbar. Toda esa noche va a girar en torno de esa transición. Estamos trabajando para esos 30 segundos".

Todos extraños en propia casa

Tanto en los conciertos, como en el álbum Magic de Springsteen junto con la E Street Band, el tema Last to Die (El último en morir) es seguido por Long Walk Home (Larga caminata de retorno a casa).

En el primer verso, el protagonista viaja a lugares conocidos de su ciudad natal y experimenta la alienación que se hace especialmente perturbadora por las palabras que la describen: "Miré sus rostros / Para mí eran todos extraños del montón".

"En esa canción, un tipo retorna a su ciudad y no reconoce nada, ni nada lo reconoce", explicó el compositor e intérprete.

"Es la experiencia del cantante de Long Walk Home. Su mundo ha cambiado. Las cosas que pensaba que conocía, las personas que pensaba que conocía, con quienes tenía comunión de ideales, son como extraños. Siente como totalmente ajeno el mundo que conoció. Creo que eso es lo que le pasó a Estados Unidos en los últimos seis años".

Otras Ediciones
TODAS9162330
Fotógrafo: William Ferreira.
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America