MARTÍN FABLET
Cuando las personas están poco presionadas socialmente y viven en naciones de verdad, donde tienen garantizado el acceso a colegios y universidades, y pueden encontrar trabajo fácilmente, la longevidad es mayor. Si a usted lo someten continuamente a estrés y tensión, le están robando vida.
Pero con todo, para muchos el llegar a viejo no resulta tentador. En cambio verse por siempre joven a lo Dorian Gray está a la orden del día.
La búsqueda del elixir de la eterna juventud seguramente arrancó con la propia historia del hombre. Pero, por lo menos para mí, siempre estuvo mal encaminada. Si utilizamos a la percepción como única realidad de facto, no tendría sentido correr como loquitos detrás de la preciada juventud.
La fundación STTRF (Smell & Taste Treatment and Research Foundation) eligió ese camino, comercializando el aerosol Timeless View, que consigue distorsionar el parámetro edad en el incauto que es rociado con el spray . El tipo queda bastante boleado y piensa que está frente a una mujer mucho más joven. El efecto dura unas horas, para luego volver a la dura realidad. El spray cambia la percepción de los hombres sobre la edad de sus damiselas, rejuveneciéndolas al menos 6 años. No es poca cosa.
Siguiendo con técnicas de las llamadas poco invasivas, encontramos al Botox, extraído de la toxina botulínica clostridium botulinum. Con un simple jeringazo elimina arrugas y líneas de expresión. Cuando se introduce en la piel, bloquea la transmisión de impulsos nerviosos provocando la relajación del músculo. La piel que está sobre él permanece lisa, evitando así que se marquen las arrugas. Como no exige operación, no deja marcas ni exige reposo. Y permite a la persona disimular socialmente una intervención en su rostro. No hay que inventar picaduras de abejas ni reyertas callejeras. Se debe tener cuidado con las patas de gallo y las arrugas que aparecen en el labio superior. Se sugiere suministrar el Botox lejos de las comisuras, ya que se corre riesgo de que se caiga el labio, con los consiguientes problemas para comer, hablar e incluso la temida babeada (muy triste). Pero quizás la más efectiva de las formas para sentirse un purrete, sea la de procurarse una señorita 17 años menor. Es infalible, aunque los riesgos son muchos. Cuando usted tenga 70, ella tendrá 53 y no dudará en recluirlo en la peor de las casas de salud donde será vejado por ancianos corpulentos. Probablemente intente declararlo incapaz y así disfrutar de su bien ganada jubilación. De todas formas sepa también, que sarna con gusto no pica.