La botica
SALIVA QUE CURA. Científicos del Instituto Pasteur descubrieron que en la saliva humana hay un potente analgésico, de nombre opiorfina y que podría ser más eficaz contra el dolor que la morfina. La clave del hallazgo fue identificar y aislar la molécula para luego poder multiplicarla. Catherine Rougeot, una de las investigadoras, dijo que el descubrimiento "abre la puerta a la creación de nuevos fármacos para el tratamiento del dolor o el alivio de trastornos emocionales". La opiorfina tiene propiedades similares a la cialorubina, un potente inhibidor del dolor que fue descubierto en ratas.
LECHE TIBIA. Pocos alimentos tienen tanta fama de combatir el insomnio como la leche tibia. ¿Cuántas veces se lo hemos dado a los niños cuando están inquietos en la noche? Pero parece que esa creencia es más psicológica que otra cosa. Para producir un efecto adormecedor, los triptófanos de la leche deberían cruzar la barrera sanguínea del cerebro. Frente a otros aminoácidos, terminan peleando con ellos, y en general no logran cruzar esa frontera. Lo demostró un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos. Sin embargo, las encuestas hallan que las personas consideran que la leche ayuda, pero que eso debe estar relacionado con aspectos psicológicos más que con lo científico. Los investigadores sugieren que la rutina de tomar un vaso de leche tibia antes de ir a la cama puede ser tan tranquilizante como aquella vieja sábana favorita.
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