Domingo 26.08.2007, 21:37 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Domingo  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Amor y deber es lo que reina
Con una relación que comenzó cuando eran adolescentes, cruzada por los escándalos de sus hijos, la pareja real, Isabel de Windsor y Felipe de Edimburgo, lucha por mantener el apoyo a la monarquía, a la vez que cumplen 60 años de matrimonio.

EL MERCURIO | GERMÁN ROMERO

Hace 60 años, un 20 de noviembre de 1947, una joven y enamorada princesa Isabel entraba a la abadía de Westminster del brazo de su padre, el Rey Jorge VI. Invitados de las familias reales más importantes del mundo y un suntuoso traje bordado con brillantes parecían no importar a la futura reina, quien sólo tenía ojos para el hombre que la esperaba en el altar: un atractivo teniente de marina llamado Felipe Mounbatten, su consorte y acompañante por más de medio siglo.

Fue un momento mágico que precedió a un matrimonio que estaría lejos de ser un cuento de hadas. La historia de ambos ha estado cruzada por problemas de Estado, de familia y desencuentros que se han manejado con discreción. Sin embargo, y pese a la impopularidad puntual de diversos momentos, como la muerte de Diana o la separación de sus hijos, los soberanos lograron mantener el respeto de su pueblo.

Cuando la pareja real cumplió las bodas de oro, en 1997, el acontecimiento se vio opacado por la muerte de la princesa Diana. Habían pasado tres meses y los reyes optaron por una discreta reunión.

Diez años después, la situación será algo parecida. Porque Londres se prepara hoy más bien para los numerosos actos conmemorativos con que se recordará el décimo aniversario de la muerte de Lady Di. No es lo peor: el trágico fin de la "Princesa del pueblo", aún persigue a la familia británica. En la investigación por el accidente ocurrido el 31 de agosto, el nombre de los reyes, en especial de Felipe de Edimburgo, salió a flote y quizás deba asistir a la corte a declarar, según afirmó la BBC.

Pese a todo, y con 81 años, la figura de la Reina sigue tan presente en Inglaterra como el día en que fue coronada. Si fuera por la genética, aún le queda reinado para rato. Su madre murió a los 102 años.

UN PASO ATRÁS. Felipe de Edimburgo lleva 60 años caminando a un metro exacto tras su mujer, como lo indica el rígido protocolo. Y pese a que siempre se afirmó que no se casó enamorado, que ha engañado en varias oportunidades a la reina, y que es sindicado por sus propios hijos como el responsable de sus fracasos matrimoniales, ha sido, sin duda, hasta hoy, la principal influencia sobre Isabel II.

La vida de Felipe no fue sencilla. Hijo de una empobrecida familia emparentada con la realeza de Europa, fue abandonado a los 8 años. Su padre, Andrés de Grecia, lo dejó para dedicarse al juego y a las mujeres, y su madre, esquizofrénica, se encerró en un convento. Solo, sin padres ni dinero, recibió la ayuda de su tío, el famoso Lord Mounbatten, quien pagó sus estudios y años más tarde intercedería ante Jorge VI para que aprobara su matrimonio con Isabel.

Alto, rubio, atlético y de elegantes facciones, Felipe conoció a Isabel en 1939, a quien flechó inmediatamente. Sin dinero y con una familia ligada a Alemania, en ese tiempo enemiga de Inglaterra, adoptó el apellido materno Mounbatten en lugar del paterno: Schleswig-Holstein Sonderburg Glücksburg. Con ayuda de su tío, consiguió pasaporte británico. Después de pensarlo por largo tiempo, y mientras su hija y Felipe mantenían relación por correspondencia, Jorge VI dio consentimiento para el compromiso en julio de 1947. Cuatro meses después, Isabel, de 21 años, y Felipe, de 26, se casaban. La pareja vivió tranquila, hasta que Isabel debió suceder a su padre. La nueva Reina se dedicó por completo a sus actividades, y él a ser el príncipe consorte.

Es sabido que la reina le entregó el cuidado de los hijos a Felipe, quien optó, sobre todo con Carlos, por una educación fría e inspirada en su carrera militar. Se le atribuye al padre el matrimonio entre Carlos y Diana como una forma de terminar la relación que tenía con Camila. Actitudes como ésta ocasionaron que nunca hubiera una buena relación entre ellos.

Si Isabel se molesta con su marido alguna vez, eso lo escribirán sus futuros biógrafos, porque es un misterio. Y a pesar de que hace años que no duermen juntos y han tenido una vida llena de rumores y supuestos quiebres, la reina siempre se refirió de forma cariñosa a su marido.

Sin duda lo más difícil para la pareja han sido los escándalos familiares. En los `90 vendrían los más grandes por los cuales atravesó la familia real. Un año que marcó a la reina fue 1992, al cual ella misma denominó "annus horribilis", ya que saltaron a la luz los conflictos sentimentales de sus tres hijos mayores. Ana se separó de Mark Phillips, Andrés de Sarah Ferguson y estalló la crisis matrimonial de Carlos con la princesa Diana de Gales.

Cuando Carlos y Diana se separaron, en 1993, la reina y el duque sólo comprobaron que su nuera contaba con algo que ellos no tenían en demasía: el cariño espontáneo del pueblo. Hecho que se confirmó en 1997, cuando la princesa murió. El manejo de esa situación, y la tozudez de Felipe para aceptar la fuerza de los hechos, fue uno de los golpes que recibió la pareja real. Se los cuestionó con dureza. Felipe se mantuvo frío frente a los hechos. En cambio, su mujer dijo de Diana: "Era un ser excepcional".

Diez años después de ese momento crucial, Felipe de Edimburgo e Isabel de Inglaterra interrumpirán sus vacaciones para asistir a las actividades conmemorativas del aniversario de la muerte de Diana. Él, una vez más, caminará un metro atrás de la compañera de siempre.

No nació para ocupar el trono, llegó por accidente

Isabel no nació para ser reina. Accedió al trono de forma indirecta, ya que su tío paterno, el Rey Eduardo VIII, abdicó en 1936 para casarse con una mujer separada, Wallis Simpson. Se sentía incapaz de cumplir con las responsabilidades de la Corona "sin la mujer que amó", como señaló.

Entonces, le correspondió a su hermano Jorge tomar la corona. Junto a Elisabeth Bowles-Lyon había formado una tranquila familia, alejada de los problemas políticos del poderoso imperio inglés. Juntos, enfrentaron los bombardeos de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, y se convirtió en un rey muy admirado.

Pero su sorpresiva llegada al trono cambió el destino de su hija mayor, Isabel, quien vivió una situación similar casi 20 años después que su padre.

Como si hubiese sabido su destino real, a corta edad la primogénita de Jorge VI se interesó por actividades relacionadas con la política: a los 18 era consejera de Estado, a los 20 realizaba viajes oficiales y a los 27, para sorpresa del mundo, era coronada reina.

Isabel II se encargó de documentarse en todas aquellas disciplinas que le servirían en su reinado.

AMIGA DE CHURCHILL. Un gran aliado fue el primer ministro de aquella época, Winston Churchill, con quien mantuvo una gran relación amistosa y laboral.

Quizás la más cercana que tuvo con cualquiera de los primer ministros con que ha trabajado.

Con Margaret Thatcher, en todo caso, nunca tuvo una buena relación. Además, comenzó su reinado en un período muy difícil para Inglaterra.

"Ella recibió lo que quedaba de un gran imperio que pronto se transformó en un país europeo como cualquiera, muy lejano a la potencia mundial que alguna vez fue", señala el historiador Cristián Gazmuri.

Sin embargo, asegura, su rol en ese proceso fue digno, ya que en sus 55 años en el trono la reina se ha caracterizado por ser profesional, preocupada de su país y, sobre todo, digna ante los diversos escándalos familiares que enfrentó. La gran mayoría de parte de sus hijos.

En 60 años de matrimonio, la reina Isabel y el duque de Edimburgo, Felipe, formaron una familia de cuatro hijos y siete nietos.

Pero Carlos, Ana, Andrés y Eduardo, en ese orden, desde jóvenes llenaron páginas de revistas con su vida privada, contra todo lo que sus padres esperaron. Sobre todo el príncipe de Gales.

Ahora, son los hijos de Carlos quienes ocupan el mayor número de páginas de la prensa rosa.

Otras Ediciones
TODAS2951219
ANTES. La reina, junto a Carlos, Lady Di, y sus dos nietos, cuando aún no había estallado el mayor escándalo.
ACEPTACIÓN. Finalmente la familia real aceptó a Camila Parker-Bowles.
WESTMINSTER. Hace 60 años, Isabel y Felipe ingresaban en la abadía británica.
Traje de reina con brillantes y perlas
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2009
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America